Procesamiento del juez Rago Gallo

Los testigos, una de las pruebas clave contra los federales que le robaron $20 millones a un camionero

Unos trabajadores observaron las maniobras sospechosos de los policías y, a su vez, desbarataron la estrategia defensiva de dos de los cuatro acusados.
Los testigos, una de las pruebas clave contra los federales que le robaron $20 millones a un camionero
Los testigos, una de las pruebas clave contra los federales que le robaron $20 millones a un camionero
viernes 24 de mayo de 2024

Dos empleados del Control Fitosanitario de Vallecito se convirtieron en testigos clave de la causa contra cuatro policías federales acusados de robarle 20 millones de pesos a un camionero. De acuerdo a la investigación, ambos declararon que, en la madrugada del 24 de abril, vieron que uniformados controlaron al vehículo que llevaba el dinero por mucho más tiempo que al resto de los que habían circulado, además de que notaron unas bolsas negras en el piso. En dichas bolsas, estaba, justamente, la plata. Los testimonios son una de las pruebas que enumeró el juez federal Leopoldo Rago Gallo para corroborar la denuncia del chofer y procesar al oficial subinspector Matías Joaquín Barbeito, al cabo Matías Leonel Vega Ante, al cabo primero Marcos Horacio Altamirano y al sargento Gabriel Ángel Puca como presuntos coautores del delito de robo agravado por cometerse en un lugar poblado y en banda, además de ser ejecutado por miembros de una fuerza de seguridad, sumado a una violación de sus deberes de funcionario público, explicaron fuentes calificadas.


Los efectivos policiales se encontraban detenidos y el magistrado dispuso que continúen bajo prisión preventiva, ya que evaluó que habrían obstaculizado la labor de la Justicia al ocultar prueba, teniendo en cuenta que queda prueba por producir, indicaron las fuentes. Además, consideró que habría riesgo de fuga por parte de los implicados. ¿Qué prueba ocultaron? Según el expediente, cuando se llevaron adelante los allanamientos, los uniformados entregaron celulares que no habrían utilizado. Es decir, entregaron equipos que no utilizaban habitualmente, pero cuyas tarjetas SIM sí les pertenecían. ¿El resultado? Un teléfono vacío: sin contactos, ni chat por Whatsapp, ni fotos, ni audios ni videos.


El caso estalló el 26 de abril cuando salió a la luz el allanamiento en la Agencia Regional Cuyo de la Policía Federal, en la que personal de Gendarmería detuvo a un grupo de uniformados y, luego, apresó al resto en sus hogares.
Dos días antes, el camionero Eusebio Arce pasaba por el control Fitosanitario de Vallecito, en Caucete, luego de haber partido de Tucumán, con destino al Mercado Cooperativo de Guaymallén, en Mendoza, para comprar verduras y frutas. Por eso, llevaba 31 millones de pesos, compraventa que ya tenía acreditada con las facturas.


En eso, lo pararon los policías federales y, según denunció el chofer, Altamirano revisó la cabina y encontró una bolsa con 10 millones de pesos y un paquete con un millón. Luego, le pidieron que abriera unos compartimientos y encontraron otras dos bolsas con 10 millones de pesos cada una. Arce relató que los uniformados bajaron las bolsas y las pusieron en el piso y labraron un acta que le hicieron firmar, pero que no le entregaron copia.


Además, el juez concluyó que el camionero sufrió un amedrentamiento policial, ya que los efectivos lo acusaron de ser un “puntero”, es decir, de conducir una movilidad que va en primer lugar, alertando de los movimientos hacia otra que viene desde atrás, transportando, por ejemplo, un cargamento de droga. Por eso, le quitaron el celular y le revisaron sus mensajes de Whatsapp.


Así fue que los policías lo dejaron seguir con 11 millones de pesos y se quedaron con 20 millones de pesos. ¿Por qué hicieron tal maniobra? Tal cual había adelantado este medio, el chofer contó que el burdo motivo que le habían dado era que no podía circular con tanta cantidad de dinero. Por eso, le dejaron una parte y, el resto, quedó en poder de los uniformados, los que le comunicaron que iba a ser secuestrado y puesto a disposición del Juzgado Federal Nº2.


Según las fuentes, Rago Gallo entendió que ese argumento habría sido desplegada para que el camionero y su jefe no reclamaran la plata ante la duda o el miedo de haber cometido un delito al haber transportado más dinero de lo que, presuntamente, estaba permitido transportar de manera legal. Sin embargo, el dueño del camión, Florentino Condorí, al tanto de la situación, acudió al Juzgado a pedir la devolución de los 20 millones de pesos, por lo que las autoridades judiciales descubrieron la maniobra escandalosa, dado que no habían autorizado ni estaban al tanto de un procedimiento policial.
Además de observar a los policías en el camión durante unos 30 minutos y las bolsas en el piso, los empleados del Control Fitosanitario desbarataron la estrategia defensiva de dos de los cuatro imputados: Barbeito y Altamirano. Ambos señalaron que estaban realizando tareas investigativas, que notaron que un auto gris intentó alejarse de la zona del control, por lo que decidieron abordarlo. Luego, lo dejaron partir, pero lo siguieron hasta que empezó una persecución y le perdieron el rastro y se fueron entre las 0.30 y las0.45 de ese 24 de abril.


Sin embargo, los testigos del Control Fitosanitario no reflejaron ningún operativo de los policías sobre un auto gris. Además, la geolocalización de los celulares de los imputados los ubica al menos hasta las 2 de la madrugada en Vallecito, a diferencia de lo que habían señalado, que se fueron a eso de las 0.45. A su vez, el horario de las 2 coincide con lo denunciado por el camionero.
Otra prueba que valoró Rago Gallo fue la identificación de los sospechosos en rueda de reconocimiento. En esa instancia, Arce apuntó contra Vega Ante como el policía al que le decían “el jefe”, por su rango de oficial. A su vez, identificó a Altamirano como el que lo interceptó y realizó casi todo el procedimiento y a Barbeito como el que labró el acta.