2019-03-08

Mujeres que revolucionan la ciencia

Ellas son tres sanjuaninas profesionales que ponen sus conocimientos y capacidades al servicio de la ciencia, ante el desafío que supone hacerlo en un ámbito dominado por los hombres.

Las mujeres en la ciencia han sido históricamente invisibilizadas, sobreponiendo los logros masculinos y soslayando los avances realizados por las científicas. Entre ellas, podemos nombrar a Ada Lovelace, Marie Curie, Lisa Meitner y Rosalind Franklin, entre miles que desarrollaron importantes descubrimientos e investigaciones.

Ada Lovelace (1815 – 1852), considerada la primera programadora computacional del mundo, creó el primer algoritmo para ser procesado en una máquina, importantes en el desarrollo inicial de los computadores. Ella también previó la capacidad de los computadores de ir más allá de meros cálculos y sumas de números.

Marie Curie (1867 – 1934) fue pionera en el estudio la radioactividad. Ganó dos premios Nobel (de física y química), siendo la primera mujer en recibir uno de estos premios, y se convirtió también en la primera académica mujer de la Universidad de París.

Lisa Meitner (1878 – 1968) descubrió la fisión nuclear, hito por el cual su colega Otto Hahn recibió el premio Nobel en 1944, en un polémico caso que se cita como uno de los mayores ejemplos de cómo el comité del Nobel ha ignorado a las mujeres. Meitner trabajó durante muchos años con Hahn, quien era químico, y juntos descubrieron una serie de nuevos isotopos.

Rosalind Franklin (1920 – 1958), su trabajo respecto al ADN es el más famoso debido al rol que éste juega en el metabolismo de las células y la genética. El descubrimiento de su estructura ayudó a los científicos a entender cómo se traspasa la información genética de padres a hijos.Usando una técnica llamada “difracción de rayos X”, Franklin obtuvo resultados que le permitieron descubrir que la molécula de ADN consiste de una doble hélice de átomos. Franklin obtuvo la imagen de una molécula de ADN, pero uno de sus colegas en King’s College, Maurice Wilkins, fue y se la mostró a los científicos James Watson y Francis Crick sin su conocimiento ni permiso. La imagen permitió que Watson y Crick construyeran un modelo del ADN y entender la estructura de la molécula.

En San Juan, algunas de las mujeres que desafiaron la norma y que se animaron a estudiar e investigar en campos científicos contaron sus historias a 0264 Noticias.

Mabel Barrera: "Se creía que las ciencias duras eran para hombres. Y hoy estamos sorprendidos porque una mujer puede ser ingeniera".

Es la primer ingeniera en Minas del país. Tiene 60 años y cuando comenzó sus estudios en la universidad era la única alumna mujer, cursó sola durante toda la carrera. “Mi hermano es doctor en Minas. Creo que verlo estudiar me llamó la atención y lo seguí”, recordó.

Se creía que las ciencias duras eran para hombres. Y hoy estamos sorprendidos porque una mujer puede ser ingeniera. Sobre todo en la minería porque se decía que la Pachamama era dueña de la tierra entonces no podía haber mujeres en el interior de una mina. Al desarrollarse las minas a cielo abierto, ese mito se cayó.

Así como ha mermado la cantidad de mujeres, lo mismo ha pasado con los hombres en las ciencias duras. Hay una deficiencia en el sistema educativo secundario.

No se trata de sexo sino de que estamos capacitados cada uno para desarrollar en determinados roles su trabajo. Hay un avance de las mujeres en el buen sentido.

Antes había menos difusión pero ahora se conocen las investigaciones realizadas por mujeres. Estoy convencida que cada uno tiene el lugar que le corresponde. Las mujeres nos hemos ganado el lugar que tenemos y estoy convencida de que sí nos reconocen y mucho.

Esta carrera que se decía que era netamente de hombres, me ha dado satisfacciones. Y creo que todas las mujeres en distintos roles han ido ganando puestos y ocupando lugares que antes porque no había lugares en esas profesiones, no estaban ocupados por ellas.

En la facultad me dijeron que por qué no elegía otra carrera y me preguntaron si iba a buscar novio, pero era la mentalidad de ese profesor. Hoy estamos muy abiertos de mentes. Estoy convencida de que hoy no existe ningún tabú para que una mujer siga cualquier carrera.

Patricia Mónica Alvarado: "La mujer ha ido ganando más representatividad pero la mayoría de los cargos directivos siguen estando relegados a los hombres".

Es doctora en geología y ciencias de la Tierra. En 2012 ganó el premio L’Oréal UNESCO “Por la Mujer en la Ciencia” con el respaldo del CONICET. Cuando comenzó a estudiar la carrera de geofísica en la universidad la mayoría eran hombres y ni siquiera tuvo una profesora mujer. La carrera a veces tenía prácticas y las empresas que visitaban estaban preparadas para recibir sólo a hombres, y si iban mujeres tenían que prepararse con tiempo, ir de a dos chicas, era una ingeniería de cómo hacer las cosas para adaptarse al campo.

En un estudio de maestría en Chile y en uno de doctorado en Estados Unidos también tuvo una sola docente mujer en cada uno de ellos. “Es una cuestión en el mundo que están acostumbrados a ver hombres en esa carrera”.

“Esto ha ido cambiando, desde hace algunos años la mayoría son mujeres en la carrera de licenciatura en Geofísica, donde soy docente”.

Es muy importante para el estudiante ver que el profesor puede ser un hombre una mujer.

En investigación conformar un grupo de liderazgo con reconocimiento a nivel nacional por investigaciones.

Las mujeres tienen una labor docente de paciencia y de amplitud por haber ejercido la maternidad, en unos casos, por haber pasado por diferentes situaciones. Eso es lo que hace que a veces se haya podido abrir camino en lugares que estaban muy relegados para la mujer.

En el CONICET hay paridad de género. Ha habido cambios como contemplar la maternidad al momento de presentar informes o un pedido de recategorización en investigación. No está todo hecho. Nos gustaría que en nuestro lugar de trabajo haya una guardería para poder traer a los niños. En la Facultad de Ciencias Exactas, en un radio de 10 kilómetros, hay muy pocos jardines maternales o guarderías y eso trastorna la carrera profesional de las madres.

La mujer ha ido ganando más representatividad pero la mayoría de los cargos directivos siguen estando relegados a los hombres. Y muchas veces son las mismas mujeres las que dicen que no pueden. Que sea por la capacidad de cada uno. Hay mujeres muy valiosas que en cargos directivos sería un gran avance.

Un hombre que dirigía uno de los proyectos decía que las mujeres no podían ir al campo porque por ejemplo qué iban a hacer si se les pinchaba una rueda. He vivido que no vean las oportunidades de crecimiento en un grupo mixto. O que sos muy joven para este cargo, o “tiene muchos hijos y no va a tener tiempo”. Siempre hay una mirada más. Y cuando el hombre se postula sólo miran su perfil profesional.

Trabajo muy cómoda y con colegas que me tratan muy bien. En una mesa nacional para hacer revisiones de temas de la tierra fui la única mujer entre hombres representantes de todas las provincias.

Al momento de ejercer cargos directivos, nos gustaría tener más convocatoria. Las mujeres hemos tenido poca representación en nuestra área, pero eso está cambiando.

Margarita Moscheni Bustos: "Siempre la participación de las mujeres en investigación ha sido menor. Y el reconocimiento es muy bajo".

Tiene 40 años doctora en Ciencias Sociales con mención en Ciencias Políticas y Administración Pública. Estudió licenciatura en Ciencias Políticas, una carrera universitaria en la que predominan los hombres, al igual que en todo el ámbito de la política. Cuando se recibió de la carrera de grado comenzó a investigar y dar clases.

La Universidad Nacional de San Juan tiene una gran presencia de mujeres. Pero la brecha es alta en los espacios de decisión. En los cargos directivos no hay mucha participación de mujeres. Solo hay un 20% de cargos directivos ocupados por hombres.

Siempre la participación de las mujeres en investigación ha sido menor. Y el reconocimiento es muy bajo. Tiene que ver con cuestiones estructurales. Muchas renuncian a un ascenso o al desarrollo profesional por la maternidad, por ejemplo.

La sociedad todavía entiende que hay cuestiones que son sólo de las mujeres, el cuidado de la casa y de los niños. Aquellas que no tienen compañeros que respeten la equidad de género no logran ascender en sus carreras o tienen que renunciar porque tienen hijos.

En algunas de las facultades no tienen guarderías donde las investigadoras puedan dejar a sus hijos. Los cambiadores están sólo en el baño de mujeres, en el de hombres no hay. Tampoco hay espacios para la lactancia.

La mujer tiene que sortear todas esas dimensiones y además no hay cuestiones estructurales ni materiales que la sostengan. Estas prácticas cotidianas limitan la participación en estos espacios de investigación. Como investigadora, es básico ir a un Congreso a presentar un papper. Los viajes se hacen largos y es complicado cuando tenés hijos. Muchas mujeres no hacen posgrados o doctorados porque no pueden dejar a sus hijos, o porque tienen que elegir entre estudiar o trabajar.

Danisa Paez Oruste

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