El papa Francisco celebró la pasión de Cristo
El Papa Francisco rezó en una oración intensa, postrado en tierra durante la celebración este Viernes Santo de la Pasión de Cristo en la basílica de San Pedro, vestido con los paramentos rojos y la cabeza apoyada en un cojín. Así comenzó la ceremonia que duró una hora y 45 minutos. Todos los fieles y sacerdotes que llenaban la nave central de la basílica acompañaron al pontífice de rodillas.
Francisco comenzó de esta manera el primer rito de la jornada de luto de la Iglesia de 1.300 millones de bautizados, que concluye con el Vía Crucis del Coliseo. En todo el mundo, no hay misas por el luto. La eucaristía es un sacramento y los sacramentos nacen a partir de la resurrección de Cristo y el Viernes Santo se evoca su muerte en la cruz, tras ser capturado en Jerusalén después de la Última Cena.
En la liturgia de la palabra, el predicador de la Casa Pontificia, padre Raniero Cantalamesa, un franciscano capuchino, dijo que Jesús de Nazareth “es un hombre misterioso de los dolores, despreciado y rechazado por los hombres”.
“Hoy queremos contemplar el Crucifijo como el prototipo y el representante de todos los rechazados, los desheredados, los descartados de la tierra, aquellos delante de los cuales se da vuelta la cara a otra parte para no ver”, agregó el padre Cantalamessa.