Los choferes sanjuaninos de la tragedia tucumana
Los dos choferes del micro que este lunes volcó en Tucumán y dejó 15 muertos fueron detenidos por la tarde son sanjuaninos. Todavía la Justicia investiga por qué desbarrancó el colectivo.
El accidente que se produjo en la intersección de las rutas 157 y 308 de Tucumán este lunes a media mañana. Allí volcó el ómnibus que había partido de Mendoza y se dirigía a la turística ciudad santiagueña de Río Hondo.
El fiscal Edgardo Sánchez, a cargo de la investigación, ordenó la detención de ambos conductores, Cristian Salinas y Gustavo Montoro, para esclarecer las causas del accidente. Ambos habían sufrido heridas leves y tuvieron que ser hospitalizados en el centro de Salud de Concepción y el hospital La Madrid, respectivamente.
En la mañana de hoy, según publica Diario Huarpe, el titular de la CNRT local, Ernesto García, confirmó que ambos choferes son sanjuaninos.
Ayer ya desde la oficina encargada del control de los colectivos la empresa Destino Cero contaba con la unidad con la documentación en regla al igual que los choferes.

A continuación, el comunicado completo de la ONG "Luchemos por la Vida":
Se iban de vacaciones y murieron en el intento. El micro en el que viajaba un grupo de jubilados, de Mendoza hacia las Termas de Río Hondo, volcó el martes 2 de julio, a las 10 hs. en la curva de ingreso a la ruta 157 saliendo de la 308, cerca de la localidad de La Madrid, provincia de Tucumán. Murieron 15 pasajeros y 44 resultaron heridos, algunos de gravedad.
Varios medios hablaron de la niebla que envolvía la zona esa mañana como la causa de este luctuoso hecho y también del mal estado de la ruta y su empalme, carentes de demarcación horizontal y señales verticales.
Si bien restan los estudios periciales, de acuerdo a varios testimonios, el chofer conducía a alta velocidad en medio de una espesa niebla. Fue el error humano la causa de esta tragedia. El chofer tomó la curva a excesiva velocidad por lo que perdió el control del vehículo, de doble piso, que terminó volcando al costado de la ruta.
Entonces ¿la niebla y la ruta en mal estado no son los causantes de esta tragedia? Sin duda, resultaron factores intervinientes, situaciones, frecuentes en nuestras rutas, que requerían adecuar la conducción a ellas.
Cabe preguntarse: ¿Este desenlace era evitable? Sin duda era evitable, el chofer debía saber que la primera medida frente a un banco de niebla o neblina, es disminuir significativamente la velocidad, encendiendo las luces de emergencia, para reducir el peligro de alcance del que viene detrás.
Y si la ruta está en mal estado, sin líneas horizontales visibles, ni señalización vertical, también la primera medida de seguridad era disminuir la velocidad. Al reducir la velocidad aumenta el tiempo que se tiene para visualizar la vía y se tiene más tiempo y distancia para maniobrar, en este caso, para ver el desvío y tomar la curva sin desestabilizarse.
Resulta lamentable comprobar nuevamente, -aún está fresca la tragedia de Mendoza de hace dos años que también se llevó 15 vidas-, que la mayoría de los choferes profesionales no están capacitados para la tarea que realizan, poniendo en peligro y/o cercenando las vidas de quienes son su responsabilidad, ante la indiferencia de las autoridades frente a estos hechos recurrentes.