LO DE SIEMPRE
Una historia de nunca acabar: la odisea de sacar un turno en el Rawson
No es un problema actual. Siempre ha sucedió y lejos de encontrar la manera de evitarlo, pese a las buenas intenciones por parte del Estado, parece un inconveniente difícil de solucionar. Las largas filas y esperas por obtener un turno de una determinada especialidad médica en el Hospital Rawson, tal y como reza el título de este artículo, se ha convertido en una verdadera odisea.
A continuación, un breve análisis de las principales aristas de esta problemática:
La cantidad de turnos
Regularmente, quien desee hacerse atender por un especialista del hospital central de la provincia deberá acercarse por los Consultorios Externos de ese nosocomio, cuya puerta de ingreso está ubicada sobre Avenida Rawson, a metros de calle Santa Fe. Al ingresar a este sector, la persona interesada deberá formarse en la fila a la espera de que le sea otorgado un turno.
Según la especialidad y la disponibilidad horaria del médico, en promedio, otorgan entre 15 y 20 números, cuando la demanda es aún mayor. En algunas ocasiones, más de 50 personas esperan un turno para una determinada especialidad. Esto se agudiza en temporada de vacaciones cuando la mayoría de los profesionales de salud, están de vacaciones.
Esto afecta considerablemente la cantidad de turnos, provocando que, en promedio se entreguen de 10 a 15 números para clínica, por ejemplo y entre 5 y 7 para endocrinología.
Los tiempos de espera
Parece irónico y a la vez frustrante esperar toda una noche para obtener un turno en menos de 15 minutos y, en el peor de los casos, quedarse sin un número. En diálogo con los sanjuaninos que acercan al Hospital Rawson, algunos comentaron que hacen vigilia durante toda la noche, llegando al nosocomio a las doce de la noche anterior.
Mate en mano y reposera lista, el que busca un turno se apresta para esperar un turno con la única compañía de las personas que se encuentran en la misma situación. Charla va, charla viene, la espera se hace eterna. Cabe destacar que esta espera, es en el exterior del nosocomio, en la vereda que da al Boulevard Rawson. En muchos casos muchas personas van con sus hijos pequeños.
En algunas ocasiones deben enfrentarse a las inclemencias del tiempo: el frío, el calor o la lluvia.
Gente de Pocito, Capital, Rawson, Santa Lucía y en algunas ocasiones, personas provenientes de departamentos de la periferia concurren al hospital más grande de la provincia en busca de atención médica.
Recién a las 6 de la mañana, abren las puertas de los consultorios externos y comienza el ingreso de la gente al hall central de ese sector. Allí comienza los primeros cortocircuitos entre las personas por dilucidar si alguien se coló, si alguien se “hizo el vivo” y las típicas rispideces respecto de los lugares en la fila.
Luego, ya formadas las colas correspondientes a la especialidad requerida, los turnos comienzan a entregarse a las 7 de la mañana. Los afortunados, con número en mano, se refugian en los pasillos, afuera de los consultorios. Quienes no tuvieron esa suerte, se limitan a escuchar “ya no quedan más turnos…”, y se con una mezcla de indignación y frustración pero a la vez de resignación porque es la única alternativa que tienen para acceder a la atención médica. Al día siguiente, vuelven a intentarlo.
Pasadas las ocho, el hall central se ha despejado y solo quedan los resoplidos quejosos de aquellos que llegaron tarde o no consiguieron números. Todos los turnos han sido entregados.
Las especialidades más requeridas
Si bien el abanico de especialidades es amplio, las especialidades más consultadas son clínica médica y cirugía. La cantidad de personas que requieren de un turno para atención varía según el día pero en promedio entre 30 y 40 personas forman filas solo para estas especialidades.
Intentos por llegar a una solución
Ante la notable falla del sistema de administración de turnos en la salud pública, a lo largo de los años, el Estado intentó solucionar implementando diversas herramientas para descongestionar las largas filas y esperas. Una de ellas, fue la descentralización del sistema con las creaciones de centros de salud en barrios y departamentos de la periferia, conocidas como “salitas”.
Pero el problema persistió: cantidad limitada de turnos y especialidades reducidas son algunos de los aspectos negativos de la descentralización. Pero un factor importantes es que la gente aún prefiere intentar acceder a un turno en el hospital.
La creación de los Centros Integradores Comunitarios (CIC) que incluyeron especialidades médicas también aportaron a la descongestión del sistema pero no evitaron el problema de raíz.
Otro intento fallido fue el Protur, herramienta implementada por el Ministerio de Salud para programar turnos a través de centros de gestión ubicados en salitas y en los mismos hospitales. Pese a lo innovador de la medida, la gente prefirió seguir esperando en el Rawson haciendo filas interminables. Los resultados fueron negativos.
En los últimos años se ha evaluado la posibilidad de implementar un sistema informático y digital para que la gente pueda sacar turnos a través de una app, pero requirirá de un acompañamiento cultural que busque convencer a la población de utilizar este método en vez de ir al hospital y permanecer más de 6 horas esperando.