Crimen en Villa Gesell
Cómo pasan sus días en la cárcel los rugbiers
Los ocho rugbiers imputados y detenidos en el penal de Dolores por el crimen de Fernando Báez Sosa tienen limitado contacto con el exterior, más allá de la visita de familiares. Están aisaldos no sólo de otros reclusos, sino que tampoco pueden circular por el penal. Lo único que han tenido en este mes y medio de encierro, fue una radio.
Todos mantienen un fuerte hermetismo sobre lo ocurrido aquel 18 de enero en Villa Gesell y han rechazado la posibilidad de tener asistencia espiritual.
"Algunos piensan que tienen la posibilidad de que les otorguen la prisión domiciliaria", señalan, y explican que es probable que bajo esta premisa el grupo se mantenga inquebrantable.
Con un cambio de vida radical en estos últimos 40 días, las fuentes carcelarias creen que todavía no tomaron conciencia de qué les pasó, y es por eso que todavía no recurrieron a asistencia psicológica y espiritual, que es lo que piden los internos cuando llevan varios meses entre rejas.
El lugar en el que los acusados se alojan juntos está entre los pabellones 9 y 10 de los evangelistas, grupo al que en el ambiente carcelario apodan "Los hermanitos". No parece casual. "Ahí no suele haber disturbios. Incluso les han ofrecido comida", señalan.
24 horas de vigilancia
Con su prisión preventiva formalizada y con la confirmación de la fiscal del caso, Verónica Zamboni, los jóvenes viven una vida carcelaria con 24 horas de vigilancia y sin ninguna comodidad, ni siquiera un ventilador para sobrellevar estos días de altas temperaturas.
A pesar de todo ese contexto adverso, tienen la expectativa de que su situación se de vuelta en la apelación y en una nueva estrategia de su abogado, Hugo Tomei, quien denunció a Fernando Burlando -el abogado de la familia de la víctima- por sus expresiones mediáticas.
Fuente: Clarín