2020-04-10

VIERNES SANTO

Monseñor Lozano: . "Abrazá la Cruz junto a tu corazón y confiá al amor de Jesús toda tu vida y la de tu familia"

En otra nueva jornada atípica para la Iglesia Católica, el Arzobispo de San Juan dio un mensaje en la celebración de la Pasión de Cristo.

Fue otro día atípico para los católicos en una Semana Santa extraña en medio de la pandemia de coronavirus. La celebración del Viernes Santo se realizó en la Catedral sin fieles presentes y fue transmitida a través de las redes sociales y de Canal 4.

En su mensaje, Monseñor Lozano habló de la tortura y el padecimiento que sufrió Jesús. “Jesús asumió en su cuerpo el sufrimiento de todo ser humano; de tantos hombres y mujeres que atraviesan situaciones de dolor enormes, y muchas veces también sin explicación”, manifestó. Y se refirió también a la “pesadumbre y angustia” en medio de la pandemia.

El mensaje completo:

Un juicio falso y un Amor verdadero

A Jesús lo llevaron preso con acusaciones inventadas. Ante los líderes religiosos lo culpaban de ir en contra de Moisés y la ley de Dios. Ante el gobernador, de agitar al pueblo en contra del Imperio. Bastó el beso de la traición para identificarlo y llevarlo detenido.

Azotes, burlas, insultos, cárcel. La pasión duró varias horas. Soledad. Su madre, unas pocas mujeres y algunos discípulos.

Jesús asumió en su cuerpo el sufrimiento de todo ser humano; de tantos hombres y mujeres que atraviesan situaciones de dolor enormes, y muchas veces también sin explicación.

Jesús en su pasión se acerca y toca el dolor de toda la humanidad. Asume en su propia carne la vejación, la injusticia, la barbarie, la tortura, el desprecio. Carga sobre sus espaldas el mal, el pecado del mundo. Él, Hijo de Dios hecho carne, pudo bajar al fondo de la condición humana más cruel y miserable. Con los brazos abiertos en cruz nos llama a reconocer en Él nuestros sufrimientos físicos y morales. Nos llama a sentirnos solidarios, si lo amamos, con todos los que tienen la vida rota, y que son hoy la presencia de su cuerpo destrozado. Los migrantes y desplazados de su tierra, los encarcelados, los enfermos y agonizantes, los niños sometidos a violencia y esclavizados, las adolescentes víctimas del secuestro y la trata, los que duermen en la calle, los que están presos de alguna adicción, los hambrientos, los traicionados, los que padecen injusticias, los que lloran por la muerte de sus hijos, los ancianos abandonados. En este tiempo en particular por tanta pesadumbre y angustia debido a la pandemia.

¡Tantas preguntas ante la muerte! ¡Ante el sufrimiento y la injusticia!:

— ¿Dónde está Dios?

La respuesta es:

—En la cruz.

La muerte del justo parece dar la razón al sinsentido. ¿Y Dios? ¿Calla? No. Habla por medio de la cruz. Nos dice su amor.

¿Cómo expresar lo que sucede en el Calvario?: Morir de amor. Eso es lo que acontece al Redentor del mundo. Ayer escuchamos que dijo en la última cena: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”. Y así es.

Hoy no podemos acudir al Templo para participar de la celebración con la comunidad. No nos acercaremos procesionalmente a besar la Cruz, pero podemos hacerlo en casa. Abrazá la Cruz junto a tu corazón y confiá al amor de Jesús toda tu vida y la de tu familia.

La muerte no tiene la última palabra.

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