Para desinfectar las manijas de los "changuitos" de compras se debe utilizar desinfectantes a base de alcohol o de cloro (hipoclorito de sodio). Es recomendable que estos productos estén a disposición de los clientes para que puedan utilizarlos.
Por otra parte, para quienes opten por la entrega a domicilio, se sugiere “corroborar que el proveedor siga buenas prácticas de higiene personal y alimentaria". "Y después de recibir los alimentos las manos deben lavarse con abundante agua y jabón”, señalaron.
Los productos de desinfección domésticos regulares, como el alcohol y la lavandina, eliminan efectivamente el virus de las superficies. En el caso de que sea necesario la limpieza en hogares con enfermedades sospechosas o confirmadas de COVID-19, se deben usar desinfectantes viricidas de superficie, como hipoclorito de sodio al 0,05% (NaClO) y productos a base de etanol (al menos 70%).
Las recomendaciones de la OMS también incluyeron a los supermercados y locales gastronómicos y al respecto aseguraron: “Se deben desinfectar correctamente todas las superficies. Al tiempo que extremar las medidas de cuidado y prevención. Los trabajadores del sector alimentario pueden usar guantes, pero deben cambiárselos con frecuencia y lavarse las manos entre los cambios o cuando se los quitan”.
En ese sentido, destacaron: “Por ejemplo, los guantes deben cambiarse después de realizar actividades no relacionadas con los alimentos, como abrir/cerrar puertas y vaciar contenedores. Es muy importante tener en cuenta que usar guantes puede permitir que se acumulen bacterias en la superficie de las manos, por lo que la higiene es sumamente importante para evitar la contaminación posterior de los alimentos. Asimismo, durante la tarea deben evitar tocarse la boca y los ojos.
En cuanto al uso de mascarillas faciales, los trabajadores del sector alimentario no tienen que usar rutinariamente máscaras para protegerse contra la transmisión de la COVID-19. Sin embargo, para algunas actividades de procesamiento de alimentos, como trabajar en mataderos o manipular alimentos cocinados y listos para comer, el uso de máscaras faciales es una práctica habitual.
