A 38 años de la guerra, el recuerdo de Malvinas y la esperanza renovada de poder recuperarlas
Héctor Esteban Fernández tenía 37 años cuando le avisaron que iba a las Islas Malvinas a luchar por la Patria. Era militar y en los primeros días de marzo de 1982, estando embarcado en el Portaaviones ARA 25 de Mayo, fue citado por el jefe de operaciones para comunicarle que se conformaría una comisión exclusiva del portaaviones de planificación para tomar las islas.
Héctor cuenta que allí trabajaban totalmente en secreto, nadie debía decir nada, ni siquiera a su esposa. Así fue que un 27 de marzo de 1982 salió rumbo a Malvinas. “Mi esposa se enteró un día antes, obviamente muy sorprendida”, recuerda. Durante la guerra ocupó uno de los puestos de defensa antiaérea que tenía el buque.
El recuerdo vuelve a invadirlo como cada 2 de abril o como hoy, ya que cada 10 de junio se recuerda un nuevo aniversario de la creación, en 1829, de la "Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico".
Su creación fue la afirmación de la soberanía argentina sobre las Islas desde la emancipación y en condición de heredera de España de este territorio y demás Islas del Atlántico Sur. Es el día de la llamada reafirmación de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Ya había embarcado en el portaaviones ARA 25 de Mayo el 27 de marzo y a los días ya estaba en las islas con otros buques más. Oriundo de Albardón, Héctor recuerda que fueron días difíciles, pero también sin miedo “porque sabíamos de la capacidad que teníamos como Fuerza Armadas, tanto Marina, Ejército y Fuerza Aérea. Ellos no salieron muy bien de esta guerra y declararon que fueron sorprendidos por los argentinos en cuanto a la eficacia y en cuento a la viveza criolla. Se perdió al último debido a la cantidad enorme de asistencia que tuvieron de otros países. Llegó un momento que no se pudo y la comandancia argentina decidió rendirse”, relata como si se trasladara justo al preciso instante en que todo esto pasó.
Asegura que se siente feliz de poder contarlo. “Ser militar es eso, defender a la Patria. Cada vez que llega un día de estos, uno siente un poco porque dice algo hice por la Argentina, por defender al país. Se siente en el pecho el orgullo y no pierdo las esperanzas de que algún día se vuelva, de forma pacífica”, afirma conmovido.
Héctor recuerda que fue difícil porque su familia quedó dentro de la Base Naval Puerto Belgrano y seguían las mismas instrucciones de guerra que todos. “Esos lugares estaban previsto que pudieran atacarlos. Entonces las familias que vivían ahí tenían que cumplir todas las directivas en cuanto a la seguridad. Hijos y esposas compartieron Malvinas”, asevera.
Perteneció a la Armada Argentina, ingresó en 1963 y se retiró en 1994 con el grado de Suboficial Principal. Posee un certificado del Congreso Nacional en el que se lo reconoce como Veterano de Guerra de Malvinas. “Es un orgullo”, comenta. Años después, tuvo la oportunidad de volver a las Islas. Fue convocado por el gobierno para viajar con un contingente de excombatientes. “Fue un viaje muy especial y lo que más me conmocionó fue la visita al cementerio donde yacen nuestros compatriotas. Del grupo que fuimos todos derramamos unas lágrimas” recuerda.
Su deseo es que “algún día nuestros políticos entiendan lo que significa defender a la Patria, porque parecen no entenderlo”.