DÍA DEL MAESTRO
Ser docente en tiempos de pandemia
Son el escalafón principal en la formación de ciudadanos, de los profesionales, de las nuevas generaciones y de quienes dirigirán los destinos de la sociedad. Son esenciales desde siempre. Pero este año su tarea se ha visto envuelta en un sinfín de dificultades.
La pandemia no tardó en llegar a San Juan, que a tono con todo el país, decidió suspender las clases presenciales el pasado 20 de marzo, cuando el ciclo lectivo apénas había empezado tres semanas atrás. Las escuelas se cerraron y las aulas quedaron vacías.
Ellos tuvieron que cambiar carpetas por páginas web, esquemas de trabajo por plataformas digitales y el contacto cercano con sus alumnos, al contacto a través de una pantalla. La pandemia los obligó a reformular su manera de trabajar.
La conectividad en esta ocasión resultaría una herramienta fundamental pero no todos podrían acceder a esa posibilidad porque la conexión en departamentos alejados y zonas rurales no es la mejor. Otro problema más a la lista.
Y cuando todo parecía mejorar con la vuelta a clases presenciales en 14 de los 19 departamentos de la provincia, a diez días de este regreso a las aulas, un rebrote de coronavirus obligo a dar marcha atrás y San Juan (que había sido la primer provincia en el país en dar este importante paso) volvió a la fase 1 de la cuarentena estricta.
Eso sumado a la difícil y desafiante misión de captar la atención de los chicos, generar un dinamismo en las clases y reforzar el vínculos, todo a través de una pantalla, generaba una ardua tarea que evidenció el compromiso con la profesión en estas épocas complejas.
Es el caso de Sonia y Marisa, directoras de escuelas de departamentos alejados, que compartieron con 0264 sus experiencias en esta pandemia.
Entre la falta de conectividad y la incertidumbre
Sonia Díaz lleva 26 años en la docencia y actualmente es directiva de la Escuela Antonio Quaranta de Jáchal. La tarea no ha sido sencilla en su caso. En su establecimiento acataron todas las disposiciones del Ministerio de Educación, adecuándose a todas las normativas.
“Hemos estado con muchas problemas de conectividad tanto de los docentes como de los padres. El medio más utilizado ha sido WhatsApp. En realidad ha sido el único medio para comunicarnos con muchos chicos. Muchos papás, al no tener un teléfono con esta aplicación y no tener conectividad, presentaron dificultades con las clases para sus chicos. A ellos se les hizo llegar las guías impresas. Nuestras docentes se las arreglaron para poder imprimir estas guías y hacerlas llegar a todos los chicos”, explicó Sonia a 0264.
Un factor que tornó compleja la tarea es que muchos alumnos se han mudado de casa, por lo que hubo que trabajar en localizarlos para evitar perder el contacto con ellos y de esta manera, evitar la deserción escolar. En algunos casos, el contacto con algunos chicos se perdió y por todos los medios posibles se está tratando de restablecer.
“Es todo nuevo para nosotros. Hemos tratado de hacer las clases más dinámicas y divertidas pero que nuestro único vínculo haya sido a través de un teléfono ha sido difícil, porque más allá de dar clases buscamos contener a los chicos”, sostuvo la docente.
“Espero que en algún momento podamos volver a reencontrarnos con los chicos. Si bien hemos tenido dos semanas de clases presenciales, han sido muy pocos chicos los que han venido por el temor de los padres. Y entendemos ese temor. Como madre también tengo temor”, expresó.
Sonia no pierde las esperanzas y considera que el año no está perdido porque de alguna u otra manera, las guías impresas y los cuadernillos de contenidos del Ministerio de Educación de la Nación han llegado a destino y el seguimiento se hace, siempre y cuando la conectividad lo permita.
“Tendremos una ardua tarea para cuando volvamos a las aulas para ponernos al día junto a los chicos”, concluyó.
“Espero que en algún momento podamos volver a reencontrarnos con los chicos"
Sonia, docente jachallera
La pérdida del contacto con los chicos y el sacrificio de poder recuperarlo
Marisa Loyola lleva 14 años siendo docente. Actualmente, es directora de la Escuela Albergue Teniente Álvarez Condarco, ubicada en Villa Nueva en Calingasta, un pueblo ubicado 70 kilómetros al norte de Barreal.
Su situación es diferente pero mantiene algunas similitudes marcadas como la falta de conexión en la zona.
Ella estuvo de licencia por varios meses y cuando regresó a clases, se encontró con la realidad que muchos de sus colegas ya estaban experimentando: las clases virtuales y las nuevas formas de trabajo.
Lamentablemente, tampoco pudo regresar a la actividad en el retorno a clases presenciales del 10 de agosto ya que cuando retomó sus funciones, el rebrote había paralizado todo otra vez.
“Se complica muchísimo el enviar las guías por la falta de conectividad pero afortunadamente se articularon acciones para entregar las guías impresas. Lamentablemente, tenemos un problema de internet en el pueblo. No hay señal de teléfono ni de internet”, explicó.
Fuente: Facebook
El contacto ha sido a través de los teléfonos de las familias de los alumnos pero no todos cuentan con la posibilidad de acceder a una conexión o de tener un teléfono que les facilite ese tipo de contacto.
“Tenemos una matrícula de 50 chicos y ninguno tiene internet en sus casas. Con este problema, hoy por hoy no tenemos comunicación con ellos lamentablemente”, afirmó la directora.
La realidad indica que estos contratiempo para el dictado de clases ha ocasionado que solo el 30% de los chicos cumplan con las guías al día.
Marisa explicó que en este contexto de pandemia ha evidenciado el nivel de compromiso de las docentes del establecimiento, para con su profesión.
“Una de las maestras de la escuela, vive en Tamberías. Ella hizo imprimir sus guías de trabajo y como no tiene vehículo pagó a un chofer para que la trasladara, recorriendo grandes distancias para poder ir entregando casa por casa, el material didáctico”, relató.
“Me gustaría estar en la escuela y recibir el cariño de los niños. Eso nos da la satisfacción. Sabemos que la situación en la que están los chicos es preocupante. Al ser una escuela albergue, queremos volver a establecer ese vínculo con los chicos. Nos cuesta mucho no poder evaluar a nuestros alumnos de modo no presencial”, comentó Marisa, maestra calingastina.
En sintonía con su colega, para la docente el año no está perdido y confía en que los chicos puedan adquirir los conocimientos y contenidos que se han perdido durante este año castigado por una pandemia.
Este 11 de septiembre no será un día más. Es su día. Y en este año tan particular y diferente demuestran el gran valor, la dedicación el esfuerzo y la vocación que se necesita para ser docente.
Matías González