2020-12-31

Monseñor Lozano hizo un balance de lo vivido este 2020

Este jueves 31 de diciembre, el arzobispo dedicó unas palabras para hacer referencia a este difícil año que está finalizando.

Monseñor Lozano comenzó su balance de año diciendo: “En marzo de 2020 nuestras agendas y proyectos elaborados cuidadosamente se estrellaron contra la pared de la pandemia que aún nos tiene sumergidos en la incertidumbre. Se nos planteó un escenario para el cual no estábamos preparados. No contamos con un período de meses de capacitación e imaginación de esta nueva realidad que irrumpió sorpresivamente”.

Luego, dividió lo ocurrido en el año de la siguiente manera:

  • Mirar desde la fe lo vivido durante 2020

Para hacer un balance, es importante volver a contemplar a la Iglesia desde el modo en el cual la presenta Francisco en coherencia con el Concilio Vaticano II. Ella “es más que una institución orgánica y jerárquica, porque es ante todo un pueblo que peregrina hacia Dios. Es ciertamente un misterio que hunde sus raíces en la Trinidad, pero tiene su concreción histórica en un pueblo peregrino y evangelizador, lo cual siempre trasciende toda necesaria expresión institucional” (EG 111).

Al decir esto no invalidamos la posibilidad del análisis de las situaciones institucionales, pero a la vez tenemos una actitud de humildad reconociendo que esta dimensión de misterio no nos permite abarcar toda la realidad.

Tuvimos que ser más sobrios en las perspectivas y expectativas de metas a lograr, y redimensionar o postergar nuestros planes y proyectos. Un aspecto positivo es que este tiempo ayuda a purificar las intenciones, los compromisos, la mirada desde la fe.

  • Crecimiento en la fe, Catequesis, vida comunitaria

Salvo por unas pocas semanas en las cuales se pudieron realizar actividades grupales, continúa impedido el desarrollo de la catequesis, reuniones de grupos de diversas edades, encuentros en las comunidades. Algunas de estas actividades se están promoviendo de manera virtual, pero lo presencial es irremplazable. También se ha suprimido la tarea misionera casa por casa o en lugares públicos.

La tarea educativa en los Colegios Religiosos está restringida solamente a material en línea o encuentros virtuales. Unos pocos realizaron propuestas de oración para familias de los alumnos, docentes…

Se ofrecieron con formato virtual encuentros de oración, formación bíblica, catequesis. Es cierto que en muchos casos con más voluntarismo que pericia y creatividad. Pero ha sido un muy buen intento para no quedar cruzados de brazos.

En varias diócesis de la Argentina pusieron a disposición de la gente (creyentes o no) una Línea telefónica de atención espiritual y escucha, especialmente en los tiempos en los cuales estaba vedada la visita al Templo y el acceso al diálogo con los sacerdotes.

  • Celebraciones comunitarias

Esta dimensión es en la cual más se puso la atención, casi sobredimensionando su lugar, o descartando los otros. Fue insistente en los primeros meses la consulta acerca de cuándo iban a celebrarse misas con fieles, pero pocos indagaron con la misma insistencia respecto del regreso de las actividades de los grupos misioneros, la Catequesis o la atención a los pobres.

En las Parroquias, Capillas, Movimientos, extrañamos no poder celebrar con la comunidad los sacramentos y compartir otros espacios de oración. Suspendimos y postergamos procesiones y fiestas patronales multitudinarias. Se reformularon las celebraciones ofreciendo su transmisión por medios de comunicación y redes virtuales, sumando así en la oración a miles de familias desde sus casas. Lo mismo se hizo desde los Santuarios para favorecer las expresiones de Piedad Popular.

Se logró un gran avance en la virtualidad, tal vez lo más visible o perceptible en este espacio. “La Iglesia” se desplazó del Templo a la familia y a grupos de amigos. La Conferencia Episcopal elabora unas fichas y orientaciones para celebrar la fe en casa cada domingo.

En nuestra Arquidiócesis de San Juan, durante el tiempo más estricto de aislamiento social y cierre de Templos, casi la tercera parte de las Parroquias transmitieron la eucaristía por Facebook, y una cuantas la subieron a YouTube. También se instaló la misa diaria transmitida por el Canal de TV perteneciente al Arzobispado. De esta manera virtual participaba de la misa mucha más gente que antes de modo presencial.

Conforme se van dando más posibilidades de participación presencial va decayendo el interés por la virtualidad. Sin embargo, es una realidad que llegó para quedarse y nos exige prestarle la atención adecuada.

  • Los pobres

Otra de las actividades que se ve muy afectada es la atención a los pobres en espacios comunitarios. Se entregan alimentos y ropa, pero no estamos habilitados aún para los talleres de capacitación laboral o grupos de contención afectiva, que constituyen una de las propuestas que más ayudan en vistas a la promoción humana.

Se multiplicaron comedores y merenderos para ayudar a paliar en parte la crisis alimentaria. De cada 3 niños 1 está asistiendo a un comedor o merendero. Hay una buena actividad de vínculos con Organizaciones sociales en territorio, y colaboración con las instancias gubernamentales para optimizar la distribución de los recursos.

En general se percibe buena sensibilidad con los pobres, aunque lejos estamos de la comunión evangélica de bienes. El crecimiento de la pobreza nos interpela a dar respuestas que siempre resultan insuficientes.

Se mantuvo en casi todo el país la atención y acompañamiento a quienes sufren adicciones, especialmente por medio del “Hogar de Cristo”, con dificultades para el cumplimiento de las medidas de distanciamiento social.

La ley del aborto

El tratamiento del Proyecto de Ley del Aborto en el Congreso de la Nación nos ha absorbido la atención en los últimos meses, a nivel nacional y en cada Diócesis, afirma monseñor Lozano y añade que hay “mucha gente que está en desacuerdo y que ha manifestado su enojo a través de programas radiales y de los medios de comunicación”. Insistió en que la discusión y aprobación de esta ley, no responde a las necesidades y urgencias de la población en este momento en el país. Subrayó el valor de la vida humana y el deber de protegerla desde su concepción. Añadió que hay otros temas que deben ser atendidos y no se está haciendo. Escuchemos a Mons. Lozano

 

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