DÍA DEL PADRE
Vivir el Día Del Padre luego haber perdido un hijo
Llega el Día del Padre y no es una fecha más para Guillermo Chirino. Sentimientos de angustia y dolor lo embargan en un día tan especial pero que desde hace más de seis años tiene una connotación distinta para él. Aún así, sabe que debe mantenerse en pie por sus seis hijos. En realidad son siete, pero un siniestro vial le arrebató a Lautaro.
La pérdida es irreparable. Sabe que, si esa fatídica noche del 13 de febrero de 2015, un policía comunal no hubiese manejado a alta velocidad, su pequeño hijo estaría vivo y otro lugar en la mesa estaría ocupado.
Esta jornada no será fácil para Guillermo pero el mantiene su firmeza, por sus hijos y su esposa.
El día de la tragedia
Lautaro tenía 12 años y era amante de los deportes. Compartía la pasión por las artes marciales con su padre y practicó esta disciplina hasta que encontró su máximo sueño: ser futbolista. Ingresó a la Escuelita de Fútbol de River (club del cual era hincha fanático) y apenas entró, comenzó a jugar en el área como 9 goleador.
Su sueño se vio trunco la noche del 13 de febrero de 2015 cuando un móvil de la Policía Comunal de Rawson que era conducido por Juan Acosta (un efectivo que por ese entonces tenía 22 años), chocó la camioneta utilitaria en la que estaba el pequeño junto a su familia.
Acosta y su acompañante, el agente Walter Gallastegui, negaron que hayan viajado a alta velocidad y con las sirenas apagadas. La familia Chirino siempre contradijo esta versión.
La causa judicial contra Acosta comenzó a tramitarse pero con el paso del tiempo se fue diluyendo hasta que los plazos se agotaron y la causa prescribió. Para la Justicia no hubo responsabilidad de Acosta en el hecho y por la muerte de Lautaro nadie se hizo responsable.
“Lamentablemente, la persona que manejaba el móvil comunal nunca recibió condena ya que prescribió la causa. Fue una justicia lenta y arcaica que dejó mucho que desear. Hoy gracias a Dios son súper rápidos”, sostuvo Guillermo.
La creación de la asociación
Lejos de que rendirse, Guillermo junto a su mujer Lorena decidieron crear una organización para ayudar, dar contención y pelear por la celeridad en las causas judiciales de familias que perdieron a un ser querido en un siniestro vial.
“La idea de la Asociación Familias del Dolor y la Esperanza nace desde Dios. La fuerza me la dio mi propio hijo. Sé que es difícil de entender pero ese mismo día después de dejarlo en el cementerio tuve la oportunidad de ir a la iglesia y en ese mismo encuentro que tuve buscando a Dios, nació la fuerza desde él para que siguiera adelante”, manifestó.
Actualmente, son más de 70 las familias las que integran la asociación. Allí no solo se les brinda la contención social y espiritual necesaria en un momento tan difícil sino que el hecho de compartir el sentimiento con otra familia que ya atravesó la misma situación, genera lazos de fraternidad entre todos ellos.
“La verdad es que nosotros los padres y madres, no estamos preparados para la pérdida de un hijo. El orden natural de la vida es que nuestros hijos nos entierren a nosotros. A todos los que nos toca atravesar esto, es una situación difícil de llevar”, manifiesta Guillermo.
Para Guillermo, la injusticia y la impunidad son el motor que lo llevaron a fundar la asociación. Es consciente de que no es el único que ha tenido que pasar por una experiencia tan traumática y al tomar contacto con las demás familias, nace un sentido de pertenencia y una necesidad de justicia.
Vivir un Día del Padre tras la pérdida de un hijo
El Día del Padre trae sentimientos encontrados para la familia Chirino. De hecho, todos los días son así, desde el fallecimiento del pequeño Lautaro. Pero la fuerza de voluntad, las ganas de seguir adelante, son inquebrantables.
“Esta fecha es importante para los papás. No tener a ese hijo que te dé un abrazo, no deja de ser algo muy doloroso. Mi mensaje es que debemos mirar a las orillas, a nuestra familia, que es lo único que nos queda y luchar por ello, no bajar los brazos y saber que tenemos otros hijos que necesitan nuestro apoyo”, expresó.
"En una situación como esta, llorás. El primer año fue desgarrador e indudablemente no se le deseo a nadie. A medida que pasan los años, te vas dando cuenta de que ese dolor lo podés ir manejando. Uno añora que estén todos sus hijos pero lo único que queda es mirar al cielo, dar un beso y un abrazo y pedir que te siga dando fuerzas desde dónde está, para poder seguir adelante con la familia, tu trabajo y tu vida diaria, que ya no volverá a ser la misma”, concluyó.
Lautaro se fue. Un conductor irresponsable le arrebató la vida. Pero seguirá más vivo que nunca en el recuerdo de sus padres, de sus hermanos y de todos aquellos que hoy llevan con convicción la bandera de las familias, que en medio de tanto dolor, siguen luchando por justicia, movidos por un sentimiento que no cede ante el cansancio ni el tiempo. El sentimiento de la esperanza.
Producción: Vanina Cruz Introni - Redacción: Matías González - Edición Delfina Castellanos