Encontrarse con la identidad tras 46 años de lucha: la historia de Carlos Goya
Memoria por la Verdad y la Justicia, el pedido de miles de argentinos durante cada 24 de marzo. Esta fecha es más que conmemorativa y si bien los recuerdos no son gratos, para muchos significa haber recuperado algo tan valioso como la identidad.
Carlos Goya, es el primer sanjuanino en enterarse que era hijo de desaparecidos. Se crió junto a dos personas que creyó que eran sus padres y después de toda una vida, su historia cambió por completo.
Actualmente es el Director de Promoción y Protección de Derechos Humanos de San Juan pero también es miembro de Abuelas de Plaza de Mayo y junto a ellas continúa en la lucha para averiguar la identidad y encontrar a los 300 nietos sanjuaninos que en algún momento fueron sacados de al lado de sus padres.
Carlos nació en 1979 y si bien la idea de estar relacionado con los nietos robados resonaba en su cabeza, no era nada concreto. Ser "hijo" de un militar, también tenía una cuota extra para dudar de su identidad.
Su historia comenzó a desenterrarse en el 2008 cuando a través de un allanamiento de la Justicia llegaron hasta su casa a buscar pertenencias de él porque presumían que podía ser hijo de desaparecidos en la Dictadura Militar. "Hasta el año 2008 no tenía idea de nada, había finalizado la universidad, tenía trabajo, amigos pero sentía un vacio que no llenaba con nada" indicó a 0264Noticias.
Esa noche del 22 de mayo de ese año, todo cambió. Tras el allanamiento, los que hasta ese entonces fueron sus padres, le contaron la verdad. Era hijo de desaparecidos y los que lo criaron eran sus apropiadores. "Esa noche la recuerdo como la as vacía, triste y larga de mi vida. Mi nombre no era el mío, no tenía la edad que tenia, quienes creí que eran mis padres y hermanos no lo eran"
El sanjuanino descubrió la mentira en la que había vivido pero recién comenzaba todo. El próximo paso era descubrir su origen biológico.
Luego de dos meses, en julio del 2008, un juez lo llamó para decirle que tenía el resultado de los análisis de ADN donde le confirmaron quienes habían sido sus padres.
Francisco Luis Goya, era un sanjuanino militante del peronismo y de Montoneros. Cayó preso en 1974 y tras dos años le dieron al opción de irse del país o continuar sin libertad, por lo que decidió escapar a Perú.
Una vez en ese país reunió dinero y junto a otros amigos partió a México. Fue en ese país donde conoció a María de Lourdes Martínez Aranda, con quien también militaba y luego de unos años les salió la oportunidad de viajar a España. Fruto de su amor y en el país europeo nació Carlos.
En 1980 los ideales de la pareja que ahora tenía un pequeño hijo los llevó a querer volver al país. Pero nunca más se supo de ellos.
Carlos fue criado en varias partes de Argentina y a sus 14 años su nueva familia se asentó en San Juan. "El que hasta ese momento fue mi padre falleció. Siempre nos quedó una charla pendiente con mi apropiador, a mi apropiadora le sigo diciendo que es mi vieja" expresó.
La lucha desconocida que se hizo propia
Hasta el 2008, Carlos no sabía nada sobre Derechos Humanos. Había sido criado con la idea de que todo lo que había pasado en el país en la época de la dictadura era una mentira y que los nietos eran inventados. "Estaba totalmente negado a todo. No quería conocer a mi familia biológica y encima después tuve que afrontar el juicio a mis apropiadores".
En el año 2014, la incógnita de su pasado comenzó a calar profundo y decidió escribirle un mail a la familia de su madre biológica, quienes estaban en México. "Me di cuenta que tenía una abuela y quería conocerla"
Ahí también comenzó su lucha junto a las Abuelas de Plaza de Mayo. Ellas cumplieron un rol fundamental para que él pudiera conocer a su verdadera "nona".” Les escribí a las abuelas de plaza de mayo para que me ayuden a viajar a México, al otro día me lo consiguieron y estaban todas esperándome para saludarme. En ese momento se me cayó todo, todas las mentiras que decían en torno a ellas"
Ahora, tras 46 años de una época nefasta y oscura del país, Carlos recuerdo su pasado con nostalgia y dolor pero con la dicha de haber podido encontrar su identidad. "Cada vez se genera mayor compromiso social en la gente y en los jóvenes que no lo pasaron, la hicieron propia a la fecha y eso me alegra mucho"
La lucha ahora continúa para que otros como él puedan encontrarse con sus raíces, esas que desaparecieron en las manos equivocadas, en una época que todos quisieramos que fuera un cuento de terror.