DT
El triunfo personal de Scaloni: pateó el tablero, hizo cuatro cambios y terminó festejando
Sanguíneo, eléctrico, emocional..., Lionel Scaloni vivió el partido entre la Argentina y Polonia con el corazón en la mano.
Gritó, caminó, gesticuló, siguió caminando, volvió a gritar. Sufrió, tomó agua, levantó los brazos. Disfrutó. Alguna pocas veces se sentó, sobre todo, para intercambiar pensamientos con sus ayudantes del cuerpo técnico (con Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala). Dialogó (y mucho) con el cuarto árbitro, sobre todo en el primer tiempo, aprovechando que el juez hablaba en español (el hondureño Said Martínez). Scaloni se desahogó. Y gozó.
El entrenador nacido en Pujato (Santa Fe) hace 44 años se la jugó y superó otro obstáculo. Alteró el once inicial con cuatro cambios con respecto al equipo que había vencido por 2-0 a México: ingresaron Cristian Romero y Nahuel Molina por Lisandro Martínez y Gonzalo Montiel en la defensa, Enzo Fernández le ganó la pulseada a Guido Rodríguez y Leandro Paredes en el medio,
y Lautaro Martínez fue reemplazado por Julián Álvarez en el ataque. Y hubo una fluidez a la altura de las expectativas. Con el 2-0 final ante Polonia, pero sobre todo por la superioridad que el equipo nacional derramó sobre el campo de juego, las decisiones estratégicas de Scaloni le dieron la razón.
Scaloni estaba con los brazos cruzados cuando Alexis Mac Allister, en el comienzo del segundo tiempo, convirtió el primer gol del partido. No lo gritó: sólo sonrió, radiante, y se dio vuelta hacia el banco. Unos segundos después, con los jugadores volviendo hacia el campo de juego argentino tras la celebración del gol, crispó los puños felicitando a Mac Allister por el gran acierto.
Casi de inmediato, el DT notó algo en el juego y, a los pocos minutos, le pidió a Leandro Paredes que intensificara su entrada en calor.
Finalmente, a los 13 minutos de la segunda parte, movió el banco por primera vez en el encuentro: entraron Paredes y Nicolás Tagliafico por Ángel Di María y Marcos Acuña, respectivamente.
Scaloni entendió que era una buena idea juntar a Enzo Fernández y a Paredes con el objetivo de tener mayor control en el medio campo y -nuevamente- acertó con ese movimiento de piezas. Buscó más paciencia y criterio en el manejo de la pelota y el juego asociado.