2024-06-07

Conflicto

Panedille y el resto de la UTE de El Tambolar meten presión para cobrar una deuda

Las firmas fueron a la Justicia con una medida cautelar que fue rechazada. Piden que se abra la negociación con el orreguismo para retomar la obra.

La paralizada obra del dique El Tambolar entró en un terreno áspero. Las firmas que integran la Unión de Empresas (UTE) encargadas de la obra, grupo liderado por la compañía Panedile, metieron presión al Ejecutivo para cobrar una deuda y, de esa manera, retomar los trabajos. Así lo indicaron fuentes oficiales ligadas a las empresas, las que indicaron que lo buscan es que se abra una instancia de negociación, que hoy está cerrada. Incluso, para obligar al gobierno a sentarse a negociar, concurrieron a la Justicia con la presentación de una acción, una medida cautelar, la que fue rechazada por no cumplir con los requisitos formales. Si bien la medida no prosperó, deja en claro que entre las partes no hay diálogo. La firma Panedile tiene como presidente a Hugo Dragonetti, empresario con larga trayectoria en la construcción de diques en la provincia, pero también con un largo historial de conflictos con los gobiernos (Ver aparte).


El dique El Tambolar, es la obra hidroeléctrica más importante que tiene el país, pero por conflictos financieros está paralizada. Uno de los puntos centrales del freno es la deuda que mantiene CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico Sociedad Anónima), con la provincia por la obra. La entidad nacional aporta recursos por la compra de energía, fondos que van destinados a un fideicomiso que tiene como objetivo la construcción del dique. Según las estimaciones del Ejecutivo, dicha deuda asciende a los 180 millones de dólares.


Si bien se trata de fondos clave para reiniciar las tareas, fuentes oficiales indicaron que no sería el único conflicto, ya que desde el gobierno entienden que la UTE, que integra Panedile, junto a la firma Sacde (Sociedad Argentina de Construcción y Desarrollo Estratégico), más Petersen, Thiele y Cruz y la compañía estatal china Sinohydro; no ha cumplido con lo que establece el contrato de obra por lo que gran parte de las demoras en las tareas, es producto de las empresas que están a cargo. Incluso, que dichos incumplimientos pueden ser transferidos a montos computados en multas, las que serían elevadas y en dólares. Por otro lado, desde las empresas entienden lo contrario, que se les adeuda recursos por desfasajes en los precios y en el presupuesto oficial de la obra, entre otros puntos, indicaron las fuentes.


Sobre ese escenario, el lunes la UTE presentó en la Justicia el pedido de una medida cautelar para asegurar algún derecho que cree que está siendo o puede ser vulnerado. El planteo cayó en el Primer Juzgado Civil a cargo de Héctor Rollan, quien fue recusado por la UTE, por lo que el expediente llegó al Onceavo Juzgado, a cargo de Amanda Díaz. El miércoles la jueza rechazó la medida cautelar por fallas en la presentación. Según indicaron fuentes judiciales, la principal falla fue no expresar qué derecho se estaría vulnerando o se podría vulnerar, objeto esencial de una medida cautelar.


Más allá de la presentación judicial, fuentes ligadas a las empresas indicaron que lo que se buscó con esa cautelar, y lo que se busca, es obligar a la provincia a que se siente a negociar para que se retomen las tareas en el dique. En ese marco, que se llegue a un acuerdo sobre la deuda que existe para que la ejecución de la obra se pueda reiniciar. Incluso, las fuentes expresaron que, si bien hoy “no hay ni buena ni mala relación” con el Ejecutivo, desde las empresas están abiertas al diálogo “y hay que apostar a que esto se va a reiniciar porque queremos trabajar y que los obreros vuelvan a tener trabajo”. Además, dijeron que “estamos esperando a que nos convoquen a una negociación”.


Un mensaje que dieron desde los sectores empresarios vinculados a la UTE es que ni a la provincia, ni a las empresas les conviene entrar en un conflicto judicial por la obra del dique. Además, ven con relevancia quienes integran la Unión de Empresas, más allá de Panedile, Sacde es una de las empresas más importantes del país en materia energética y su principal accionista, Marcelo Mindlin, es dueño de Pampa Energía. A su vez, Petersen, Thiele & Cruz integra el grupo Petersen, dueña de bancos como el de Entre Ríos, Santa Cruz y San Juan. Mientras que Sinohydro es subsidiaria de la empresa Powerchina, de la cual el estado Chino es su dueña.

Quien es Hugo Dragonetti

 


El empresario Hugo Dragonetti, dueño de Panedile, es conocido para los sanjuaninos. Es que no es la primera vez que está vinculado en un presunto conflicto con el gobierno de turno por la construcción de un dique. El caso más recordado fue el de 2002 por la obra del dique Caracoles - Punta Negra. Al igual que ocurre ahora, el país atravesaba una crisis económica sin precedentes y el empresario, en el gobierno de Alfredo Avelín, jugó una carta pocas veces vista: ofreció pagar los sueldos de los empleados estatales que hacía cuatro meses que no cobraban. Si bien la licitación fue por dos diques, se terminó ejecutando uno, Caracoles, pero fue con demoras al punto que todo recayó en una denuncia penal y en un juicio internacional. Una comisión de la Cámara de Diputados llegó a la conclusión que entre lo que se había avanzado en la obra y lo que se había liquidado existían 40 millones de dólares.
La licitación inicial para la construcción de los dos proyecto estuvo en manos del exgobenador Jorge Escobar en 1996. Mientras que dos años más tarde la obra se terminó adjudicando al grupo AES-Panedille, operadora, y CPC, constructora. La comisión investigadora de la Cámara de Diputados fue creada en el gobierno de Wbaldino Acosta y el exmandatario José Luis Gioja fue quien llegó a un acuerdo con las empresas para retomar los trabajos caídos. El convenio que derivó en la salida de AES y la incorporación de Techint, quien junto a Panedile, a cargo de Dragonetti, finalizaron los dos diques.

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