PREOCUPANTE
En el primer semestre del año, el consumo de carne cayó un 50% en San Juan
La situación de las carnicerías de San Juan es preocupante porque viven un escenario delicado por la recesión económica. En este sentido, referentes del sector aseguraron que en el primer semestre del año el consumo de carne ha experimentado una caída del 50%, por el bajo poder adquisitivo de la gente. Si bien, esto ha provocado que el precio del producto se mantenga estable desde hace dos meses, consideraron que es necesario una política de reactivación, para sacar a flote a las pymes que componen el ámbito.
Elías Farías es propietario de carnicería La Paz y dio muestra del panorama desalentador de la actividad. Expresó que a principio de año una persona iba y compraban dos bifes, mientras que en la actualidad solamente compra uno, lo que representa una baja del 50% en la cantidad de carne consumida.
Por otro lado, indicó que la gente no compra carne por kilo y ya ni siquiera lo hace por una determinada cantidad, sino que consume acorde al dinero disponible que tiene en el momento. “Está el que siempre ha llevado $5000 de molida y sigue llevando $5000 de molida, pero cada vez menos. Hoy en día creo que todos los negocios somos muy dependientes del fin de semana. La gente de lunes a viernes come lo que hay. Por suerte, todavía se sigue gastando bien el finde”, dijo a 0264 Noticias.
“También dependemos mucho de los feriados. Antes nos molestaban mucho, pero hoy en día somos agradecidos de tener un feriado, en el sentido de que eso aumenta un poco la venta”, continuó.
En otro orden, Farías habló sobre el escenario que transitan las carnicerías sanjuaninas por la crisis. Indicó que se comenta en el ambiente del sector que han cerrado varios negocios del rubro en la provincia. Para el comerciante, un síntoma de esto es la cantidad de herramientas disponibles a la venta, tanto en redes sociales como en páginas de compra y venta, debido al quiebre de comercios que revenden sus elementos de trabajo. “Nosotros, por ejemplo, cuatro meses atrás buscábamos una sierra y no se conseguía ninguna. Ahora hay como 25 sierras publicadas y ofrecidas para la venta”.
El carnicero dijo que hace dos meses que los valores en el kilo de carne vacuna, cerdo y pollo se mantienen estables, como consecuencia de la baja en el consumo y pese a las variaciones en el dólar y las tarifas de los servicios públicos. No obstante, consideró que el precio continúa siendo alto en comparación a los haberes de la gente. Informó que un kilo de carne cuesta $7500, de pollo $6500 y el kilo de carne de cerdo aproximadamente $6000.
Por otro lado, Claudio Silva, dueño del Frigorífico Don Iñaki, estimó que la caída en el primer semestre alcanzó un %45 y coincide con Farías, que se debe al declive del consumo. “La inflación está bajando, pero no hay reactivación y al no haber reactivación, no hay consumo”, expresó.
“La carne se mantiene en el mismo precio y ya no pasa por una cuestión del valor del producto, sino del poder adquisitivo de la gente. Por eso, muchos se han volcado al cerdo y pollo”, siguió relatando.
Señaló que el panorama de fuerte baja en la compra de carne ha provocado que muchas carnicerías cierren sus persianas, lo que ha causado eminentemente que muchas personas se queden sin su fuente laboral. ”El más chico es el que siempre sufre la crisis. De 20 carnicerías que yo atendía han cerrado 10 “, finalizó.
El peor consumo en 110 años
El consumo de carne vacuna en Argentina alcanzó un mínimo histórico en 2024, con una proyección anual de solo 44,8 kg por habitante, muy por debajo del promedio histórico de 72,9 kg. Esta tendencia decreciente se ha visto agravada por la recesión económica y el cambio en las preferencias de los consumidores hacia fuentes de proteínas más económicas como el pollo y el cerdo.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el total de animales faenados alcanzó 5.513.000 cabezas, lo que también implica una baja del orden del 8% respecto de igual período del año anterior.
La producción de carne bovina también ha caído, ubicándose en 1,26 millones de toneladas en los primeros 5 meses del año, un 8% menos que en igual período de 2023. Esto se debe a que el aumento de la producción durante 2023 produjo una caída en las existencias bovinas, que cerraron 2022 en su nivel más bajo en 10 años, con 52,8 millones de cabezas.