2024-10-08

Informe

Para la Iglesia, el año pasado San Juan estuvo más de 10 puntos por encima del promedio de pobreza que arrojó el INDEC

Así surge de la encuesta de la Deuda Social Argentina junto con datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.


Por primera vez, la Iglesia, a través de la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo), presentó datos propios sobre la pobreza y la indigencia en la provincia. El informe, que surge de la encuesta de la Deuda Social Argentina y de datos del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (Universidad Católica Argentina), arrojan marcadas diferencias con los informes nacionales aportados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Incluso, para el caso de pobreza y según la Iglesia, en el 2023 dicho flagelo alcanzó casi a la mitad de los sanjuaninos, 49,1 por ciento, cuando la entidad nacional arrojó 41,6 por ciento para el mismo periodo. La discrepancia también se presenta para indigencia, ya que el año pasado afectó a 7,4 por ciento de los sanjuaninos, mientras que para el INDEC, la cifra fue de 6,3 por ciento.
La Iglesia, a través de su arzobispo, Jorge Lozano, había anticipado que estaban trabajando en desarrollar datos propios de pobreza e indigencia para San Juan, tal como a nivel nacional lo hace la Universidad Católica Argentina a través del del Observatorio de la Deuda Social Argentina. Incluso, dicha casa de altos estudios y dicho organismo son los que han trabajado junto a la UCCuyo para el relevamiento local. El informe, en el que también está incluido un Diagnóstico Socioeconómico de la región de Cuyo, fue presentado ayer a través de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.


Un dato clave del relevamiento es que no solo abarca el año que pasó, sino que también expone datos de pobreza e indigencia de años anteriores como 2022, 2021 y 2020. Por otro lado, sobre las diferencias con los valores que arroja el INDEC, el informe aclara que se debe a que, a partir del 2020, se decidió realizar un “cambio metodológico” para llevar adelante el análisis de los datos, el que incluyó “una ampliación de la muestra correspondiente al Aglomerado del Gran San Juan”. Eso representó “un avance importantísimo para el estudio de la pobreza en la provincia desde un nuevo enfoque y contribuyendo a complementar los estudios sobre pobreza basados en métodos tradicionales”. Así, “los valores de pobreza (no tanto de indigencia) son más altos a los que surgen de la EPH”, aclara el escrito.

 

Sobre la pobreza, la Iglesia expuso que el año pasado San Juan presentó un escenario mucho más complejo que el promedio nacional. En el caso de los hogares, llegó 43,5 por ciento, cuando el promedio en el país fue del 35,2 por ciento; incremento que se vio reflejado, en menor medida, en la cantidad de personas, ya que a nivel local alcanzó el 49,1 por ciento, mientras que en el país fue de 44,7 por ciento.


Por otro lado, según el informe, la situación de indigencia fue diferente, ya que el año pasado dicho flagelo afectó a 3,1 por ciento de los hogares sanjuaninos, cuando a nivel nacional ese dato fue del 7,1. A su vez, abarcó al 7,4 de las personas, mientras que en el país fue del 9,6 por ciento, según los datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA).
Para entender el alcance de la información, la encuesta aclara que “se considera pobres a aquellos hogares cuyos ingresos se encuentran por debajo del umbral del ingreso monetario necesario para adquirir en el mercado el valor de una canasta de bienes y servicios (Canasta Básica Total o CBT)”, que para diciembre del 2023 fue de 495.798 pesos. Así, para el caso de indigencia, se trata de “aquellos hogares cuyos ingresos no les permiten adquirir el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA)”, que fue de 240.679 pesos para el último mes del año pasado. Actualmente, según el último dato de agosto del INDEC, dichos valores están en 939.887 pesos para CBT y de 421.474 pesos para la CBA.


Un dato relevante que también marcó el informe presentado ayer por la Iglesia fue que “respecto a la pobreza por ingresos monetarios en el Gran San Juan en el período observado 2020-2023, puede advertirse una tendencia creciente de hogares y población en condición de vulnerabilidad por ingresos, siendo el incremento de la pobreza por ingresos monetarios en los hogares de 7,5 puntos porcentuales (p.p); mientras que en la población aumentó 4,1 p.p.”. Esto implica que, en San Juan, la pobreza creció más rápido que la población.


Parte de la presentación que se realizó ayer, en el aula magna Monseñor Manfredi de la UCCuyo, estuvo en manos de Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA. El investigador del CONICET remarcó ante los presentes que “cabe advertir que, si bien San Juan espera y anhela inversiones mineras que vengan a reactivar su aparato productivo y su mercado de trabajo, esa dinámica no es automática y tampoco tan directa”. Además, dijo que hay “un mundo de la pobreza informal que, cuando uno analiza San Juan, en el caso de por qué existe una diferencia entre hogares y personas, la clave es que los hogares que están cayendo en la pobreza son los que tienen más niños”. Así, “los hogares con más niños son los más vulnerables, tienen más demanda de bienes y servicios, de cultura y educación, y tienen menos proveedores de ingresos capaces de generar ahorros, inversión en el hogar y progreso”.

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