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El emotivo recuerdo de Bárbara Lanata sobre su papá y el poema que él le escribió: “Burbujita”
Jorge Lanata ya descansa en el cementerio Campanario Jardín de Paz de Florencio Varela. En rigor, sólo su cuerpo castigado por los seis meses de esperar un milagro está ahí. Su alma, esa que reflejan sus escritos, sus videos, los archivos radiales, su obra toda, sigue viva. Si uno afina la vista, hasta podría ver el humo de un cigarrillo y la comisura de los labios en un rictus irónico. Pero ayer, a su turno, sus hijas recordaron lo que muy pocos conocieron. Su costado tierno, su alegría de ser papá, la divina locura que compartieron en los 64 años que, según sentenció el calendario, vivió el periodista. El recuerdo de un hijo dice mucho más que cualquier biografía. Esto compartieron.
Primero fue Lola, la hija más chica, la que tuvo con Sarah Stewart Brown. Ella escribió:
Luego, por la noche, mientras las mesas familiares se disponían a esperar el nuevo año, la hija mayor de Jorge Lanata, Bárbara, fotógrafa, fruto de su matrimonio con Andrea Rodríguez, hizo dos publicaciones muy emotivas. En el feed de su cuenta de Instagram, le agradeció los años compartidos y publicó una foto inédita con su papá, cuando ella era pequeña, otra de Lanata haciendo anotaciones, además de un fotograma de El Rey León y un párrafo de Joan Didion en “Notas sobre el cambio” que dice “la vida cambia deprisa. La vida cambia en un instante. Te sientas a cenar y la vida que conocías se acaba”. Esto escribió ella:
No nos daba descanso ni tiempo de aburrirnos, siempre estaba involucrándonos en alguna de sus locuras o estábamos ayudándolo con algún quilombo.
Gracias pa por no ser normal y darme una vida divertida”.
En sus historias, compartió lo que su papá le escribió el 11 de enero de 2020 en Nueva York. Está ahí, el avatar de su cuenta de whatsapp, un Lanata con anteojos, barba blanca y sombrero bombín. Además de un retrato amoroso de Bárbara, incluye un recuerdo de la propia infancia de Jorge Lanata, y de la difícil relación con su padre, Ernesto. Esto dice la hermosa poesía que el periodista y escritor le envió en un invierno septentrional hace casi cinco años:
¿Dónde está Bárbara?
“Está por ahí
Inventando algo que no quiere contar
Buri bar burbu
Burbujita
Estamos los dos mirando la luna en José Ignacio
¿Y Bárbara? ¿Dónde fue?
Está viviendo
Busca un punto de vista
Y lo encuentra
Bárbara escribe bien
Pero no escribe
O no lo muestra
Cuando Bárbara se despierta
Y huele a pelo mojado
Bárbara tiene cara de bebé que busca
¿Qué busca Bárbara?
Crucé con mi padre veinte o treinta palabras en toda la vida
Cómo estás
Vuelvo tarde
Abrigate
Yo salí a comer con mi padre
Una sola vez en la vida
Yo estaba feliz y extraño
En una pizzería bajo el puente Sarandí.
Así se pone Bárbara cuando la abrazo
Hay una electricidad que nos une y nos separa
Tenemos miedo
De que tanto amor explote
Bárbara tiene un apellido que pesa
Y yo, una historia que me pesa igual
Bárbara sabe de dónde viene
Yo no
Yo no vengo, empiezo
Con ella.”