2025-01-24

DEBUT ESQUIVO

El Verdinegro trastabilló ante el oficio del Decano y la velocidad superior de la Primera División

San Martín cayó por primera vez en un debut en el fútbol grande. Fue como local frente a Atlético Tucumán, que lo superó por su jerarquía y experiencia. El DT dijo que notaron el salto de categoría.

Raúl Antuña reconoció en conferencia de prensa que fueron presa de la diferencia de la Liga Profesional con la Primera Nacional. Esa fue, además, la sensación que recorrió todo el Pueblo Viejo el viernes por la noche. En el regreso a la élite, San Martín perdió 1-0 con Atlético Tucumán en el estadio Hilario Sánchez Rodríguez. Un baño de realidad que, ante las altas expectativas de los hinchas, parecía un golpe impensado.

Pero lo que ocurrió es lo “normal”. Por más historia que tenga el Verdinegro en estas lides hoy es “La Cenicienta”, uno de los recién ascendidos. Y el Decano le ganó solo por el oficio, eso que se consigue con años de trabajo. En Primera no hay mucho tiempo para levantarse y sacudirse tras las derrotas: el martes ya hay otra prueba ante Riestra en Buenos Aires. “Ya estamos pensando en ese partido”, dijo el DT.

En Concepción, esta vez quizás no hubo ese grado de sorpresa social que sí tuvieron los primeros debuts en la élite. Pero en este cuarto comienzo en el fútbol grande del país, en las calles que rodean al estadio, desde algunas horas antes del partido se pudo respirar ese salto de escenario: más hinchas, bastantes familias, el regreso de distintos rubros en la venta ambulante y hasta esos futboleros que no son de San Martín y llegaban preguntando por dónde es el ingreso a las plateas.

Estar otra vez en Primera, para una provincia de unos 800 mil habitantes es un logro difícil de dimensionar para quienes son lejanos a este deporte. El cambio es sustancial en diversos planos: se notó en la infraestructura de un estadio que tuvo varios cambios por el VAR y los espacios para la prensa nacional que otra vez hace epicentro en esta tierra en donde a escasos cinco kilómetros, y a la misma hora, comenzaba la vuelta ciclística que apasiona a un gran segmento de la población.

Cerca de 14 mil personas fueron un viernes otra vez a ver fútbol en San Juan y eso ya es un salto importante. La provincia vuelve a respirar ese aire que hasta hace 20 años parecía solo vedado para las grandes urbes.

 

Le costó hacer pie

 

En ese contexto, cargado de condimentos deportivos, sociales, económicos y culturales, San Martín sufrió el desnivel y en los primeros minutos del encuentro pareció patinar en la cancha. Justo en la provincia que es conocida mundialmente por tener a los expertos del patín y el stick.

A los dirigidos por Antuña les costó hacer pie durante una importante porción del primer tiempo. Los laterales locales, Alejandro Molina y Dante Álvarez, eran superados por los adversarios, seguramente como resultado del minucioso estudio de Facundo Sava. Al esterilizar esas subidas, el DT de los tucumanos, con pasado en el Verdinegro, también amortiguó el daño que podía hacer Maximiliano Casa llegando por la punta derecha.

Esa distinta velocidad física y mental que propone la Primera División también hizo que en el mediocampo Gino Olguín no estuviera preciso en los primeros minutos y Nicolás Pelaitay tuviera que esforzarse el doble para cruzar alguna arremetida visitante. Hasta a la mejor carta verdinegra, el “Pulpito” Sebastián González, le costó entrar en acción.

El mazazo había llegado a los 10 minutos a través de Mateo Coronel, que solo tuvo que empujarla a la red, y daba la sensación de que los de Antuña estaban para el cachetazo.

Apareció el murmullo de la gente y en el campo de juego se veía a varios jugadores hablando entre ellos, tratando de encontrarle la vuelta al pleito.

Pasando la mitad de ese tiempo, aparecieron algunas asociaciones entre Ezequiel Montagna, Dante Álvarez y el “Pulpo” González que, sin embargo, no llegaron a herir la defensa bien plantada de los tucumanos. San Martín solo tuvo un cabezazo en el palo izquierdo del arquero Tomás Durso por parte de Rodrigo Cáseres. La única de peligro en la que los hinchas se tomaron la cabeza.   

 

Otra cara

 

Con ese panorama, el Purruco buscó un golpe de timón: desde el inicio del segundo periodo mandó a la cancha a Federico Anselmo y sacó a Federico González, también cambió a Maxi Casa por Tomás Fernández y al capitán, Nico Pelaitay, por Tomás Escalante.

Eso le imprimió un poco más de movilidad por derecha. Entonces Molina pudo encontrarse con Escalante y con la mejor versión de Olguín en el partido, más las apariciones del Pulpo, que cambiaron en algo la imagen del Verdinegro. Aunque no llegaba con profundidad y únicamente llevó peligro al arco rival tras una de las pocas jugadas asociadas entre Escalante, Olguín y Molina que derivaron en dos intentos fallidos de Anselmo en el área.  

El técnico decidió sacar a Montagna y sorprender con Jonathan Menéndez. También mandó a la cancha a Horacio Tijanovich en lugar de Sebastián González, buscando acelerar el juego arriba. Ahí Menéndez empezó a ser una complicación para los tucumanos con sus gambetas por el sector izquierdo y alguna tenue sociedad con Álvarez. Pero en todo el segundo tiempo el Verdinegro no tuvo una jugada que encendiera las alarmas del equipo de Sava.

Sin ideas, y jugado a buscar como sea, San Martín por momentos metió atrás a Atlético, que se paró de contra y resolvió los posibles problemas con la experiencia y el aplomo que da un continuo recorrido por esta categoría.

Los de Concepción terminaron con los dos centrales (Cáseres y Luciano Recalde) amonestados, lo que delata las zozobras por las que pasó el equipo en algunos pasajes del encuentro. Entre los pocos rasgos positivos que se pueden rescatar de esos 90 minutos está la buena impresión que dejaron tanto Recalde como Menéndez.

La gente se fue del estadio con el sabor amargo por la derrota, pero aplaudió al equipo, dándole crédito y esperando que con el paso de los partidos pueda verse algún sello distintivo en el juego de este San Martín modelo 2025.

Los comienzos nunca son fáciles. Esta vez al Verdinegro le tocó perder, y fue la primera vez que cae en un debut en Primera: en 2007 le ganó a Argentinos Juniors, en 2011 venció a Tigre y en 2015 empató con Godoy Cruz.

En la noche de este viernes, en la que costó que las torres de iluminación volvieran a encenderse tras un corte antes del comienzo del partido, también pasaron algunos minutos para que los jugadores locales lograran hacer pie en la alfombra verde que les fue más movediza que de costumbre. A este equipo todavía le falta tiempo y trabajo para tomar el ritmo de la élite y acoplar todas sus piezas a esa velocidad, y tiene bastante margen para conseguirlo.

 

 

 

 

 

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