2025-03-17

Historia futbolera

Un calamar en el “desierto”: el porteño que vive en San Juan, es fanático de Platense y conoció al “Polaco” Goyeneche en la popular

José Luis Murillo vive en la provincia hace más de 40 años. Fue por primera vez a la vieja cancha del Marrón cuando tenía 6 años. La influencia de su abuelo (a quien no conoció) y un tío para hacerse fanático del rival que San Martín tiene este lunes.

El tango y el fútbol corrieron por rieles paralelos y se fusionaron históricamente en la expresión popular de los barrios porteños. Así, por ejemplo, Platense (el rival de San Martín este lunes) tiene una tribuna con el nombre de un “hincha emblemático”.

“En un partido del año 68 entre Platense y Boca me quedó grabado cuando la gente empezó a gritar ‘Polaco, Polaco’. Le pregunté a mi tío y me dijo que era el Polaco –Roberto- Goyeneche. Estaba en la popular, fue con mocasines blancos, estaba hecho un dandy. Yo era chiquito, tenía 8 años. El partido terminó 0 a 0 en un día horrible, con lluvia”, recuerda José Luis Murillo (65), el fanático del Calamar que vive hace más de 40 años en San Juan.

A Murillo la memoria cada tanto le devuelve “pantallazos” a través de los que recuerda aquellas lejanas tardes en la vieja cancha de Manuela Pedraza y Crámer, en el barrio de Saavedra. El comunicólogo llegó a la provincia en 1984 y, tras egresar de la Universidad Nacional de San Juan, fue encargado de prensa de la Facultad de Filosofía durante 19 años. Ahora cumple funciones administrativas mientras se prepara para la llegada de su jubilación.

“Mi primer partido como hincha fue en 1967 en la cancha de River, cuando tenía 6 años. Justo ese día Platense ganó por primera vez en el Monumental: fue 3 a 2. Teníamos un gran equipo y una delantera inolvidable”. Ese Platense después llegó a la semifinal del Torneo Metropolitano. “Yo fui con mi mamá, que era de River, a la tribuna femenina y tengo en mi mente las imágenes de las mujeres gritando”, apunta el sanjuanino por adopción.

A los pocos días de aquel encuentro, Murillo tuvo su bautismo de local en Pedraza y Crámer, en un choque con San Lorenzo en el que el Marrón venció 2 a 1.

Uno de los ídolos que José Luis tuvo desde niño fue el delantero Néstor Subiat: las extrañas vueltas de la vida quisieron que varias décadas después compartieran un mismo espacio de hinchas calamares, con grupo de WhatsApp incluido. “Subiat me saluda por mi cumpleaños. Yo le comenté que es mi ídolo, ya tiene 80 años”, confiesa.

José Luis también se acuerda de un histórico 4-0 ante el Millonario también en el Monumental, en la Semana Santa de 1969. “Parece que cuando yo iba a ver los partidos a esa cancha justo ganábamos nosotros”, dice. El hombre aclara que el barrio de Saavedra estaba identificado con el Calamar y, muy cerca, el barrio de Núñez ya era todo del Millonario. “Era el clásico de barrio, le decían el clásico de Núñez, con un poderoso River y Platense”, recuerda sobre ese “David y Goliat” del fútbol. Y traza un paralelismo con el Espanyol-Barcelona, en donde también hay grandes diferencias futbolísticas e institucionales.    

Herencia calamar

“Yo me hice hincha por un tío materno -Miguel Ángel- y por mi abuelo - Miguel Domingo-. Mi abuelo vivió a cuatro cuadras de la cancha vieja y era socio del club. Fue por herencia lo mío, porque no conocí a mi abuelo, que falleció siendo joven. Con mi tío también éramos socios”, cuenta el calamar que eligió vivir en el clima desértico de Cuyo.

El nacido en la Ciudad de Buenos Aires aclara que “no hay originarios de San Juan que se hagan de Platense. Es una cuestión de arraigo y de historia familiar”. Murillo revela que conoció a otros dos hinchas marrones en la provincia.

Memorioso como muchos de los que respiraron ese aroma a fútbol, tango y café de Capital Federal, en donde no solo se llenan las canchas sino que también desbordan los bares con pantallas gigantes cada fin de semana, Murillo sigue desempolvando vivencias. “Yo me acuerdo patente de un partido con Estudiantes, que estaba jugando la Copa –Libertadores-. Un pariente que era del Pincha me dijo ‘vamos a verlos’. Fue en 1968. Siempre nos tenían de hijos, pero esa tarde Platense ganó 2 a 0. Uno de los goles fue por un tiro libre de –Luis- Medina. Recuerdo hasta cómo estaba la barrera. Y al segundo gol lo hizo el ‘Pájaro’ Subiat”, relata.

“En Vicente López conocí la canchita cuando tenía pocas tribunas y ahora uno ve cómo ha cambiado. Está desde 1979. La inauguraron en un torneo cuadrangular para pelear por el descenso. Estaban los dos peores de cada zona: Gimnasia, Atlanta, Chacarita y Platense. De los cuatro se salvaba uno solo. Nos quedamos nosotros porque empatamos el primer partido y ganamos todos los demás”, explica el hombre que sabe que pelear por el descenso es “como un drama”.

“Yo me acuerdo que lo seguía a todos lados y era casi como ganar un campeonato cuando nos salvábamos del descenso. Nos tomaron bronca desde otros clubes, porque mandamos al descenso a Gimnasia, Chacarita, Atlanta. En esa época también Racing y San Lorenzo se fueron a la B. Y nosotros nos manteníamos ahí”, rememora el fanático de Platense. 

 Un hincha sufrido

No hay razones que expliquen la pasión. Los que eligen por sentido de pertenencia seguir a un club chico saben que van a transitar más amargas que dulces. Quizás por eso, a la distancia José Luis se arropa con los mensajes que llegan a “Calamares del interior”, en donde hay hinchas que se fueron de las barriadas porteñas a vivir al resto del país.

“Platense tuvo 40 mil socios. Después se quedó sin cancha –porque los dueños pidieron los terrenos- y con una merma de socios. Descendió en 1955, 1971 y 1999. La última etapa fue el periodo más largo, de 22 años”, detalla el papá de Rocío (29) y Francisco (19), a quienes no pudo transmitirle la pasión por esa camiseta.

La última vez que el Calamar subió a Primera fue en 2021, en plena pandemia y sin público, ganándole por penales a Estudiantes de Río Cuarto.

“Grito los goles, pero ya estoy en una edad en la que uno se pone más reflexivo. Antes cuando les ganábamos a Boca o a River salíamos a festejar, era como ser campeones. En la tribuna me ponía nervioso, me comía las uñas”, aclara el hincha que siempre prefirió ir a la popular.

Para Murillo, Platense “ha sido un club muy sufrido” y los fanáticos viven “remando en dulce de leche”. Por eso en 2023 disfrutó tanto el arribo del Calamar a la final de la Copa de la Liga Profesional (perdió el torneo ante Rosario Central) y pudo alentar a su equipo en cuartos de final frente a Huracán en San Juan.

Para el hombre que vio los inicios de Diego Armando Maradona cuando los marrones enfrentaron a Argentinos Juniors el fútbol es “pasión”, “fidelidad” a los colores y “tradición”.

“Me acuerdo que en el año 71 (en el descenso) yo era chico y lloré. Mi tío me tomó la palma de la mano y me dijo: ‘Mirá, si querés seguir siendo hincha de Platense tenés que saber que vas a sufrir más veces de las que vas a ganar’”. Ahí empezó a dimensionar su amor por el club.

Pasan los años, pero la pasión queda, y José Luis Murillo no piensa bajarse de su sueño: “Por ahí podré verlo, alguna vez, salir campeón…”.

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