2025-04-05

ANÁLISIS

En terapia intensiva: en un pálido segundo tiempo, un error del que nunca se equivoca dejó a San Martín como el peor equipo de la LPF

El Verdinegro tuvo dos caras: un primer tiempo aceptable que ilusionó a los hinchas y una etapa final preocupante que los decepcionó. Lo perdió en una mala salida de Borgogno ante un San Lorenzo que tampoco hizo mucho. Los de Concepción quedaron últimos en todas las tablas.

Al paciente le cambiaron la medicación y el médico, pero sigue mal. Cayó en terapia intensiva y ya casi no puede respirar por sí mismo. Ni con nuevo DT San Martín parece lograr dar vuelta la página en este preocupante inicio de temporada. El equipo del “Pipi” Leandro Romagnoli perdió 1 a 0 ante San Lorenzo en el estadio Hilario Sánchez y acumula 12 partidos de un andar demasiado timorato.

El Verdinegro solo le ganó a Belgrano como local y empató tres veces, por lo que fue derrotado en ocho oportunidades. Consiguió tan solo 6 puntos de 36 posibles y hoy es el peor equipo de la Liga Profesional de Fútbol: está en zona de descenso; último en la tabla de la Zona B, en la tabla general y en la tabla de promedios. Se encendieron todas las alarmas en Concepción y el público dijo basta: de las clásicas canciones pidiéndole a los jugadores que pongan un poco más pasaron a las críticas al presidente Jorge Miadosqui por los refuerzos y finalizaron con silbidos cuando el equipo se iba al vestuario tras la caída.

El local fue sin escalas de un primer tiempo que ilusionó, porque tuvo las chances más claras y estuvo mejor parado que un Ciclón que pareció menos que un ventarrón, a una decepcionante segunda parte. Con una cancha que sigue en pésimas condiciones poco se pudo jugar y en su epílogo el partido se tornó friccionado, con abuso de los pelotazos y daba la sensación de que solo podía haber un ganador si había un error en algunas de las áreas.

Y pasó nomás: el que siempre tiene el papel de héroe quedó “pagando” en una salida y se convirtió, por primera vez, en verdugo ocasional para su propia valla. Matías Borgogno salió más allá del área chica tras un centro desde la derecha, no llegó a despejar el balón con los puños y le quedó servido al “Pocho” Ezequiel Cerutti para gritar un triunfo que en algunas portadas de los medios porteños fue tildado de “valiosísimo”.

 

Primera impresión

 

Para este choque, el Pipi volvió a las fuentes en el carril izquierdo y puso a Dante Álvarez en lugar de Lucas Diarte. También se la jugó por Franco Toloza en ataque, que les ganó la pulseada a Federico Anselmo y a Federico González.

En el primer encuentro en el que tuvo que enfrentar al club de sus amores, Romagnoli decidió salir con un 4-4-2 y cambió de capitán: en ausencia de Nicolás Pelaitay (estuvo en el banco) a la cinta la llevó Borgogno. Pero la voz de mando adentro de la cancha fue el experimentado “Pulpo” Diego González, quien permanentemente se juntó con su hermano, el “Pulpito” Sebastián González, tratando de generar juego en la primera vez juntos con la camiseta verdinegra.

En el primer tiempo, San Martín mostró una mejoría respecto a los últimos partidos. Por la izquierda, Horacio Tijanovich se asoció con el Pulpito y junto las subidas de Álvarez generaron complicaciones para el rival, allanándole el camino a Toloza, que estuvo cerca de convertir. Por la derecha, la velocidad de Ayrton Portillo también fue una carta en ataque para los de Concepción.

Tijanovich tuvo una clara tras un gran pase del Pulpito que rompió líneas desde el centro. Después el 10 casi conecta tras una buena jugada con taco incluido de Portillo.

Ayrton también podría haberse llenado la boca de gol cuando fue pasando rivales con su potencia y por poco no pudo puntear la pelota ante la salida del arquero Orlando Gill. El mismo Portillo estuvo cerca una vez más tras un centro de Tijanovich que Toloza bajó de cabeza. Y otra vez Toloza la bajó con el pie derecho ingresando al área, pero cuando sacó el remate encontró bien parado a Gill.

Si era boxeo, en esa etapa el Verdinegro debería hacer ganado por puntos, porque San Lorenzo llegó a tener una clara recién sobre el final: un fuerte remate de Elías Báez que el local sacó al córner. A los de Concepción, que parecían haber ganado en profundidad, les siguió faltando precisión arriba.

En conferencia de prensa, el Pipi pareció haberse quedado solo con ese primer tiempo, al contestar: “Hicimos un buen partido” y “fuimos mejores en líneas generales, tuvimos las mejores chances”.

La peor versión

La segunda etapa fue prácticamente una afrenta contra el buen fútbol. Casi no hubo jugo asociado y pocas veces los dos equipos pudieron dar tres pases seguidos. El encuentro se volvió muy trabado y primó el pelotazo. En esa fricción empezó a perder San Martín, porque el rival ajustó las marcas y logró quitarle la pelota.

San Lorenzo tuvo una buena chance con su pieza estelar: Iker Muniain quedó solo y cuando sacó el remate se encontró con el murallón Borgogno.

Pero el fútbol a menudo es injusto con los buenos. El capitán verdinegro, que en Primera sale un poco más a cortar los centros, tuvo un error de cálculo. Quedó lejos del arco y solo pudo ver cómo la pelota le quedaba a Cerutti, que había reemplazado al lesionado Matías Reali, y se llenaba la boca de gol igual que los hinchas de la cabecera Sur, que también perdieron su “neutralidad” al exhibir una bandera azulgrana por varios minutos. Todo el Ciclón lo festejó como en una final.

San Martín, desordenado, fue a buscar el empate. Portillo tuvo una clara tras una gran corrida ahora por la izquierda, pero otra vez faltó precisión.

Romagnoli equivocó los cambios y el equipo perdió juego. Las asociaciones que hubo en el primer tiempo se diluyeron. El equipo empezó a tener indecisiones y una severa falta de precisión en los pases.

En el inicio del segundo tiempo había salido Toloza por Anselmo. Después entró Fede González por el Pulpo mayor y más tarde el DT decidió sacar al “Chaco” Alejandro Molina para jugarse en ataque con Ezequiel Montagna.

Al ver un equipo sin respuestas, otra vez deambulando en la cornisa de un pozo futbolístico y sin poder asimilar el golpe del gol rival, los hinchas perdieron la paciencia. En distintos pasajes de la etapa final se escucharon las clásicas canciones que tuvieron a los jugadores como destinatarios. Y cuando el árbitro decidió terminar el partido, y los futbolistas verdinegros alzaron los brazos para despedirse de los espectadores, llovieron los silbidos desde la Popular Norte y las plateas.

Lo que inició como un juego controlado y con las mejores chances para el local, finalizó en un lamento por el pobrísimo segundo tiempo que reflotó fantasmas del pasado. San Martín necesita urgente hacer el click que lo ayude a salir del fondo. El tiempo dirá si el Pipi Romagnoli le encuentra la vuelta.

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