2025-04-21

ANÁLISIS

Salud: cómo influyó su cuadro previo de insuficiencia respiratoria, diabetes e hipertensión

Según el informe del Vaticano, las causa del fallecimiento de Su Santidad fue un accidente cerebrovascular que derivó en un coma profundo, y un colapso cardiorrespiratorio irreversible.

El papa Francisco, figura central del catolicismo y líder espiritual de millones de fieles, falleció a las 7:35 de este lunes 21 de abril en su residencia de la Domus Santa Marta, en la Ciudad del Vaticano, a los 88 años. Así lo indica el informe oficial que lleva la firma del profesor Andrea Arcangel, director del Departamento de Salud e Higiene del Estado pontificio. Las causas de su muerte —según el parte— fueron un accidente cerebral, que derivó en un coma profundo, y un colapso cardiorrespiratorio irreversible. Este desenlace fatal fue precedido por un complejo cuadro de salud, que incluía una insuficiencia respiratoria aguda a causa de una neumonía bilateral multimicrobiana, bronquiectasias múltiples, hipertensión y diabetes tipo II.

El médico del vaticano Andrea Arcangel precisó que la muerte de Francisco se constató mediante registro electro-cardio-tanatográfico.

Según la prensa italiana, los médicos del Policlínico Gemelli de Roma, donde era atendido y pasó la última internación, habían señalado, antes de la confirmación oficial, que la causa de su deceso fue un accidente cerebrovascular, aunque no revelaron la naturaleza exacta del evento, es decir, si fue del tipo hemorrágico o isquémico. “El Papa falleció pacíficamente”, agregaron.

El papa Francisco había sido hospitalizado en el mencionado centro de salud de Roma el viernes 14 de febrero con un diagnóstico inicial de bronquitis. Unos días después, el Vaticano comunicó que el Pontífice enfrentaba una “infección respiratoria polimicrobiana” que complicó su estado de salud, lo que llevó a un ajuste en su tratamiento farmacológico.

 

De esta forma, durante esa última internación, el jefe de la Iglesia Católica enfrentó una serie de complicaciones respiratorias graves. El cuadro inicial evolucionó hacia una neumonía bilateral, lo que requirió un tratamiento combinado de antibióticos y corticoides. Las afecciones preexistentes, como bronquiectasias y bronquitis asmática, fueron factores determinantes en el agravamiento de su estado, ya que impactaron negativamente sobre su sistema respiratorio.

El Papa también presentó insuficiencia renal, que fue controlada, pero a pesar de ello, su salud continuó siendo crítica durante varias semanas. A mediados de su internación, sufrió una grave crisis asmática, que requirió oxígeno de alto flujo y transfusiones sanguíneas debido a trombocitopenia, una disminución en el número de plaquetas. Además, más adelante, enfrentó episodios de insuficiencia respiratoria aguda, asociados a acumulación de moco endobronquial y broncoespasmo.

A lo largo de su internación, el Pontífice mostró signos de recuperación, pero su cuadro clínico siguió siendo complejo y, a pesar de las crisis respiratorias, continuó gestionando algunos asuntos del Vaticano hasta el día de su alta, el 23 de marzo de 2025.

 
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