HISTORIA
Exequiel Vargas, el basquetbolista que superó el cáncer y volvió a las canchas por su gran pasión
Exequiel Vargas juega al básquet en el club UVT desde chico y el año pasado le diagnosticaron cáncer mediastino que lo obligó a dejar los entrenamientos. Sin embargo, pudo sobrellevar los tratamientos sin dejar de lado su pasión por el deporte. Tras un año de ausencia en las canchas, Exequiel volvió al ruedo y fue aplaudido por sus compañeros, amigos y familiares. Si bien la vida lo puso en una situación difícil, nada hizo que perdiera su esencia deportista, aunque fue sin duda un antes y un después para su vida.
Exequiel tuvo sus inicios en el básquet a los ocho años en la UVT y ha recorrido un largo camino hasta sus actuales 22 años. El deporte lo es todo para su vida: conoció amigos, es una pasión y hasta una disciplina que lo une con su familia. Es que sus padres también han jugado al deporte y esa experiencia se la transmitieron a su hijo. Exequiel comentó que su padre fue parte del club Estella, mientras que su madre pertenecía al equipo de UVT. “El básquet es una pasión y siempre uno quiere jugar y mejorar tanto en lo personal como en lo grupal, llegar lejos y competir en torneos”, dijo.
Mantiene un entrenamiento constante y aspira a ganar un torneo junto a la UVT. Además de dedicarse al básquet, estudia radiología en la Universidad del Congreso. Sin embargo, su vida dio un vuelco importante cuando se enteró que tenía cáncer mediastino, el cual se forma en la cavidad que existe entre el esternón y la columna vertebral y los dos pulmones. “Me enteré porque yo empecé con una pelotita en una vena desde el cuello. Supe que tenía cáncer el 4 o 5 de mayo del 2024 y dejé de jugar más o menos un año y 20 días”, expresó el joven.
“No fue tan chocante porque yo esperaba que algo malo era. Pero sí me afectó mucho ver a mi familia mal. Mantuve la tranquilidad y empecé a realizar el tratamiento”, continuó Exequiel.
La enfermedad terminó atravesando toda su vida: tuvo que dejar sus estudios por un momento y sus prácticas en la UVT para seguir las indicaciones médicas. No obstante, indicó que nunca dejó al basket porque, cuando no jugaba, iba a las canchas a ver partidos. “A medida que iba haciendo el tratamiento, daba resultado. Yo me sentía, dentro de la enfermedad, bien. Había que seguir por ese camino igual”, detalló. Sus amigos se conmocionaron cuando supieron que padecía la angustiante patología e inmediatamente se solidarizaron con Exequiel, visitándolo al hospital y ayudándolo con las tareas de la universidad.
“La verdad que mis compañeros me dieron una mano increíble, ayudándome y explicándome las actividades porque faltaba a clase. Mis compañeros han sido claves en eso”, contó.
Tras realizar durante prácticamente un año todos los procedimientos médicos correspondientes, Exequiel superó la enfermedad y en abril volvió a las canchas, siendo recibido en un emotivo encuentro con aplausos por sus seres queridos. “Para ellos también fue emocionante verme ahí en las canchas, porque todos sabían que era lo que más quería.… En el partido quería hacer las cosas bien y no un papelón, pero después me enfoqué en disfrutar. Hay que disfrutar y no pensar tanto en cómo hacer las cosas”.
Para Exequiel el cáncer no solo modificó su rutina cotidiana, sino también la mirada respecto a la vida. Es decir, desde el día que se enteró de que tenía la enfermedad hubo una transformación interna en él que permanecerá por siempre. “Cambió en valorar los pequeños detalles y en tomar conciencia de la vida y la salud”, concluyó.