2025-05-01

EL PASO DEL TIEMPO

Día del Trabajador: los oficios que fueron muy requeridos en San Juan y que hoy están extintos

Hubo oficios en la provincia que en su momento eran bastante solicitados por la sociedad sanjuanina y que actualmente no existen, así como algunos que resisten el paso del tiempo.

Si uno se pone a pensar en los oficios que actualmente en San Juan son de los más requeridos, se puede mencionar a los barberos, las manicuras (que con el cuidado y la belleza de las uñas han tenido una relevancia importante en los últimos años) o incluso los choferes de Uber, que aparecieron como alternativa a los viajes tradicionales en taxi o remis. Pero históricamente, hubo rubros que eran altamente solicitados por la sociedad sanjuanina y formaban parte de la vida cotidiana de los habitantes de la provincia, los cuales, hoy en están extintos en su mayoría, otros tuvieron que adaptarse debido a los avances tecnológicos y algunos resisten el paso del tiempo.

El magister en Historia, Alejandro Salazar, en diálogo con 0264Noticias, se refirió a estos oficios y cuál era su importancia en los siglos XIX y XX en la provincia.

“Antes que nada el Día del Trabajador es un día muy importante para la sociedad occidental porque, justamente, permite rememorar y recordar la importancia del trabajo y las malas condiciones laborales a las que estaban sometidos los trabajadores en el siglo XIX en esas fábricas de Europa, en Inglaterra, que con la lucha de los propios trabajadores y las subsiguientes manifestaciones, lograron en un tiempo determinado consolidar sus derechos. Y en cuanto a trabajos que en San Juan se hacían hacia el siglo XIX y el siglo XX , hasta en algunos casos en el siglo XXI, han ido variando ya que la tecnología propia de la época los ha ido modificando, mejorando y ha ido transformando en algún punto”, explicó el especialista a modo de introducción.

Los serenos 

“Pensemos que la Ciudad de San Juan hacia el siglo XIX, específicamente alrededor de 1830 o 1840, era totalmente diferente, fisonómicamente hablando, a lo que conocemos hoy en día. Era una ciudad de casas bajas, un espacio de tránsito bastante pequeño, apenas algunas cuadras que rodeaban a la Plaza Mayor, que es la que hoy conocemos como la Plaza 25 de Mayo y era el lugar donde se iniciaban actividades centrales en aquel momento, entre ellas, por ejemplo, la de los serenos, que eran los hombres que se dedicaban a la custodia de la ciudad, a velar por la seguridad y se encargaban de prender los faroles que eran como el alumbrado público de ese momento. Estos faroles primero se encendían con velas grandes llamadas ‘velones’, pero más adelante se utilizó querosén para prender las luminarias de la ciudad, sobre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Pensemos que esta era una luminaria bastante pequeña, muy centrada en las principales calles”, explica Salazar.

Además, otra función de los serenos era ir por las calles dando la hora y hasta alertando sobre el clima. A muchos le sonará la frase “Las diez han dado y sereno”, lo cual indicaba que eran las diez de la noche y el estado del tiempo estaba en calma, sin tormentas a la vista. Cabe señalar que en aquellas épocas no todos podían darse el lujo de tener un reloj en sus casas (ya que era un artefacto muy suntuoso para la época) y conocer el horario, más en la noche, era muy importante para los ciudadanos de ese entonces.

Vendedores ambulantes

Este es uno de los oficios que ha resistido el paso del tiempo, pero cuya actividad se remonta a los albores del siglo XIX.

“Los famosos vendedores ambulantes eran trabajadores que desempeñaban su actividad, no solo en San Juan, sino en toda la Argentina, porque eran los que trasladaban o realizaban las compraventas de la época. Pensemos en manufacturas, ya que en siglo XIX y el siglo XX, todavía no había una industrialización fuerte en la Ciudad de San Juan, así que todo lo que se hacía, era a mano. Por ejemplo, los zapatos y las prendas de vestir hechos a mano. Se puede mencionar también la venta de pescado que se hacía trayendo pescado de otros lados, del río, por ejemplo, para luego venderlo en la ciudad. Estaba la faena de la carne, especialmente en los chacinados, que era muy común en nuestra ciudad, donde hay mucha inmigración española e italiana. Entonces muchos de esos productos chacinados que se consumían en la época, se fabricaban en las casas de familia, de forma casera y se vendía lo que sobraba -aquello que no se iba a consumir- en transacciones siempre cerca de la ciudad o de las plazas”, señaló el magister.

Las lavanderas 

Este era uno de los más recurrentes en la provincia de San Juan. Muchas familias que no contaban con suministro de agua o simplemente no se encargaban del lavado de las ropas, accedían al servicio de estas trabajadoras que se dedicaban a lavar las prendas. En los amaneceres del siglo XIX, iban hasta el río o algún afluente de agua y ya con la instalación de los suministros de agua potable desarrollaban la actividad en sus casas.

Este es uno de los típicos oficios que se fueron readaptando a las nuevas tecnologías, porque con la llegada de los lavarropas, se pusieron de moda las famosas lavanderías, las cuales, en San Juan no fueron una constante, pero sí las tintorerías, que se encargaban del lavado y mantenimiento de prendas más complejas como trajes o telas especiales.

Las “lloronas”

 

Uno de los trabajos más curiosos que incluso persistieron hasta bien entrado el siglo XX. La gente las conocía como "las lloronas" y era muy frecuente verlas en velatorios y sepelios.

“Uno de los oficios que han desaparecido absolutamente son las lloronas, que eran mujeres que se contrataban en los velorios para simular un ambiente de dolor, de compungimiento por la muerte del ser querido. Y bueno, una vez que se las contrataba, iban todas vestidas de negro, emulando tristeza y haciendo una teatralización de ese dolor y se les pagaba. Era una cuestión bastante común en esos tiempos”, relata Salazar.

Las parteras 

Este era otro trabajo fundamental del siglo XIX y principio del siglo XX, hasta que la medicina vino a revolucionar el nacimiento de los niños. Las parteras eran las que se encargaban de atender a las mujeres embarazadas y justamente tenían la función de traer a los niños al mundo, un trabajo bastante importante para la época”, dijo el historiador.

Los lecheros

“Después tenemos otros trabajos que hasta el día de hoy se han modificado en cuanto a tecnología. Por ejemplo, el lechero, que en aquella época iba con su carro a primera horas de la mañana, ya que las vacas se ordeñaban muy temprano y el pasaba por las casas con esos tarros metálicos grandes que seguramente algunos podrán recordar y era donde vendían la leche. En algunos casos, también había lecheros que llevaban la vaca hasta el lugar, hasta la casa del comprador, se ordeñaba la vaca ahí y se entregaba la leche, por mencionar un ejemplo”, contó Salazar.

Este oficio ha ido modificándose y transformándose con la tecnología ya que, con la llegada del proceso de industrialización, con el auge de la pasteurización, la leche comenzó a venderse envasada y distribuido en grandes mercados primero y luego en los almacenes de barrio.

La venta de leña 

Muchos recordarán que épocas donde la calefacción era a leña y no todos podían acceder a sistemas de calefacción a gas o si nos adelantamos en el tiempo, a los calefactores eléctricos, lo más recurrente eran las estufas y calefones a leña.

Y qué mejor que los viejos corralones que era donde se concentraba la venta leña, querosene, palos para los techos de la casa y fardos de pasto para los caballos. Con el tiempo y ante la diversificación de los rubros, su actividad se fue reduciendo solo a la venta de leña y ante el avance de la tecnología y el auge de la calefacción eléctrica, fueron desapareciendo.

Actualmente en San Juan, quedan muy pocos corralones.

Los afiladores de cuchillos 

¿Quién no escuchó el clásico y enigmático silbato de los afiladores de cuchillos que provenía desde la calle? Con sus bicicletas recorrían los barrios sanjuaninos ofreciendo sacar filo a los cuchillos gastados de los sanjuaninos, algo que era muy requerido incluso hasta entrada la segunda mitad del siglo XX.

“En aquel momento muchas las familias tenían un solo juego de cubiertos y había que cuidarlo mucho por lo que procurar que estuvieran afilados durante mucho tiempo, era muy necesario y ahí es donde entraban los afiladores”, señaló Salazar.

Pese a que la actividad se fue reduciendo notablemente al punto de ya no ser un servicio muy requerido, a día de hoy algunos pueden escuchar ese clásico silbato recorriendo las calles en los barrios.

Heladeros 

Este es uno de los oficios que aún persisten en San Juan pero con el paso del tiempo fueron perdiendo presencia. En la década de los '80 y '90, era muy frecuente escuchar el silbato característico en la siesta sanjuanina, con los clásicos palitos bombon helado y paletas de agua. Con la proliferación de las heladerías, en especial, una de marca nacional, el rol de los heladeros fue desapareciendo poco a poco, hasta reducir su presencia al mínimo 

Los cocheros de plaza 

"Hablando del transporte público, sabemos que recién en el siglo XX llegaron los colectivos, pero antes existía un transporte público como, los carreteleros o gente que hacía esos viajes de algún punto de la provincia a la ciudad. Está claro que entre el siglo XIX y el siglo XX no existía el concepto de transporte público como el actual. La gente por lo general se movía a caballo, en los sulky o el coche de plaza", comenta el magister.

"El cochero de plaza, que justamente estaba en las plazas y que llevaba o trasladaba no solamente a las personas sino que también transportaba alimentos o llevaba algún tipo de objetos de un lugar a otro, ha sido un trabajo muy importante durante finales del siglo XIX, hasta por lo menos 1930-1940. Estos transportadores que eran muy necesarios, demoraban mucho tiempo porque las carreteras o las rutas no eran como las que tenemos hoy es y que con el paso del tiempo y la llegada del transporte público, es decir, los colectivos, han ido desapareciendo aunque de vez en cuando en alguna fiesta gaucha aparecen estos medios de transporte que han dejado de existir, al menos, como exhibición", añadió Salazar. 

Incluso su noble oficio quedó inmortalizado en un cueca cuyana interpretada por Los Chalchaleros. 

Con estos oficios que ya no son tan frecuentes, queda demostrado que el trabajo en San Juan, siempre el factor determinante para el desarrollo de la economía, no solo local, sino también doméstica. Si bien, son oficios que en su mayoría se "extinguieron", ya sea porque los servicios dejaron de ser requeridos o porque las nuevas tecnologías los obligaron a readecuarse, queda el recuerdo de cómo era el trabajo en la provincia, en épocas donde no había un sistema transporte público o cuando las conexiones del sistema de energía eléctrica aún no estaban desarrollados. 

 

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