Espectáculos
El Flaco Pailos vuelve a San Juan: “Mi pasatiempo principal es la familia”
“Le puse ‘orquesta sin armónica’ porque la sinfónica no me dio bola”, cuenta entre risas El Flaco Pailos. La frase resume a la perfección el espíritu de su espectáculo con humor directo, música clásica intervenida y una conexión con el público que, después de más de 40 años de carrera, sigue intacta.
El Flaco recuerda ese show como un punto de inflexión en su trayectoria. “Acudí a los chicos de la Camerata Córdoba, que es una formación simbólica de ocho músicos, y elegí historias de chistes míos, conocidos y no tanto, para hacerlos con música de Mozart, Chopin y Beethoven”, explica. El resultado fue una puesta original donde el humor se mezcló con lo sinfónico, con piezas populares como condimento.
Su historia artística se remonta a 1982, después de la Guerra de Malvinas. “Empecé como músico, tocando canciones de rock de los 80 en cafés recitales con un amigo”, relata. El humor apareció con un tío y, poco después, formaron un trío humorístico. “Jugábamos en los 90, cambiando letras de canciones y haciendo chistes musicalizados. Eso fue en el 93 y 94”, recuerda.
Uno de los hitos en su carrera fue Piratas del Aljibe. “Fue una obra que me marcó mucho. Usamos mucho vestuario, armamos un barco en el escenario. Empezamos a usar la tecnología a favor, ganamos premios, hicimos giras”, enumera. Aquella experiencia marcó el inicio de sus espectáculos temáticos, una fórmula que continúa explotando
Sobre su método para hacer reír, Pailos no duda: “En un chiste corto no puede faltar el remate, pero también hago algunos donde importa el medio de la historia. Lo más importante es que la gente lo pueda imaginar, que se meta en la historia. Y claro, debe estar bien contada, eso lo da la experiencia”.
Con una agenda repleta de viajes y funciones, encuentra su mayor disfrute en casa. “Mi pasatiempo principal es la familia. Mis hijos ya están grandes, pero lo que más me gusta es estar con ellos”, confiesa. También conduce una radio humorística, de lunes a viernes de 9 a 12, y se ha reencontrado con el gimnasio.
“Trato de cuidarme, comer un asadito con amigos, ver tele. La vida del humorista no se detiene, pero uno también necesita bajar un cambio”, dice el Flaco, quien sigue firme sobre el escenario.