2025-05-29

SALUD

Cúrcuma y jengibre: una dupla poderosa para tu salud

Expertos destacan el valor de estas raíces en infusiones para promover equilibrio gastrointestinal y apoyar la quema calórica natural

Desde hace siglos, el jengibre y la cúrcuma han sido protagonistas en la medicina tradicional. No es casualidad: ambas raíces, que pertenecen a la familia Zingiberaceae, se han ganado un lugar clave en la nutrición natural gracias a sus múltiples beneficios. Hoy, más allá de la tendencia, su uso está respaldado por estudios científicos que confirman sus propiedades y los efectos aún más potentes cuando se combinan.

¿Qué aporta la cúrcuma?

El principal activo de la cúrcuma es la curcumina, conocida por su fuerte acción antiinflamatoria. Investigaciones han demostrado que puede impedir la multiplicación de células grasas, lo que ayuda a frenar la acumulación de tejido adiposo, un punto importante en el control del peso. También contribuye a estabilizar la glucosa en sangre y a evitar la resistencia a la insulina, factores clave para prevenir diabetes y obesidad.

Además, su poder antioxidante protege contra el daño que provocan los radicales libres, ayudando así a retrasar el envejecimiento y a reducir el riesgo de enfermedades crónicas.

Propiedades del jengibre

El jengibre, por su parte, es reconocido por su capacidad para aliviar náuseas, algo validado por instituciones como el Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos de Cuba. Este efecto se asocia al aumento de serotonina en el cerebro, lo que también influye en el control del apetito y el peso corporal.

La Universidad Autónoma Metropolitana de México también respalda su acción antioxidante, que ayuda a combatir los efectos del estrés oxidativo. Además, acelera el metabolismo, favorece la quema de calorías y alivia dolores musculares, lo que lo convierte en un aliado frecuente en planes de bienestar.

¿Por qué combinarlos?

Unir cúrcuma y jengibre potencia sus efectos. Juntos, contribuyen a reducir la inflamación crónica, mejorar el sistema inmunológico y proteger la salud cardiovascular. La curcumina y los shogaoles, compuestos activos de estas raíces, han mostrado resultados positivos en estudios con animales en relación a la inmunidad y la inflamación arterial.

Esta combinación no solo mejora la digestión, sino que también se considera útil para calmar dolores persistentes, todo sin los efectos secundarios que suelen tener los medicamentos tradicionales.

¿Cómo consumirlos?

Una de las formas más simples de incluirlos en la dieta es en infusión: se hierve agua con jengibre fresco y se añade cúrcuma en polvo. También se pueden sumar a licuados para dar un toque funcional y nutritivo.

Otra opción muy popular son los shots: se mezclan ambas raíces en trozos con jugo de limón y una pizca de pimienta negra (que mejora la absorción de la curcumina), obteniendo así un concentrado de beneficios.

Eso sí, como con cualquier ingrediente potente, es clave usarlos con moderación y consultar a un profesional de la salud, sobre todo si se toman otros medicamentos.

 

Con información de INFOBAE.-

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