Análisis
Una pobre producción y muy pocas chances de gol: por errores propios, San Martín dejó escapar la primera final para no descender
El “Pipi” Leandro Romagnoli dijo en conferencia de prensa, posterior a la derrota (1-0) frente a Sarmiento de Junín, que San Martín no fue superado. Esa frase tiene su lógica porque los dos equipos hicieron un juego opaco y con poquísimas chances netas de gol. Ninguno asumió el protagonismo del pleito.
El Verdinegro lo perdió este sábado en su cancha por una distracción digna de un equipo con poco oficio en la categoría. El DT consideró que no hicieron un mal juego en el primer tiempo. Pero no se debe quedar con eso, porque tampoco fue una buena producción, algo desalentador para un plantel que trata de no regresar a la Primera Nacional.
El San Martín que parecía haber logrado una identidad futbolística, tras su rendimiento en el primer encuentro como local ante Riestra y en la fecha posterior en Rosario, esta vez no ingresó a la cancha. No tuvo el protagonismo necesario para quedarse con los puntos como local.
Por eso los hinchas se fueron enojados, y con razón: era un partido de “6 puntos” porque el ganador le iba a sacar una buena diferencia en la lucha de abajo al rival y, en la tierra del “Maestro de América”, Sarmiento logró un triunfazo.
Fueron dos equipos mezquinos que se pararon igual en la cancha, con el clásico esquema 4-4-2. Los dos tuvieron una sola jugada de real peligro en ataque en el primer tiempo. Mientras que en el segundo fueron dos para el local y una para el visitante, la que terminó en gol.
Por momentos fue un bostezo, y al final del partido los hinchas explotaron contra los jugadores: pasaron del “movete, Verde, movete” al “jugadores, a ver si nos entendemos”. Hubo silbidos, insultos y reproches. A Matías Borgogno lo acusaron de hacer tiempo innecesariamente cuando el partido estaba empatado.
Cuando ya no hay mucho margen de error, cada derrota es una desgracia para un equipo al que todavía le cuesta encontrar una regularidad.
En el primer tiempo, cuando el Verdolaga tenía la pelota los de Concepción esperaban atrás. Pese a ese tibio despliegue inicial, el mejor jugador que tuvo el equipo del Pipi este sábado, Ignacio Maestro Puch, se cerró de izquierda al centro y su remate desde afuera del área grande pasó muy cerca del palo derecho del arquero Lucas Acosta.
A los pocos minutos, San Martín pudo pagar cara una desatención de Rodrigo Cáseres que Borgogno resolvió con tranquilidad, pero con lo justo.
Tomás Fernández intentaba por la derecha del ataque, pero no lograba inquietar a la defensa visitante. El Verdinegro no tuvo profundidad en toda esa etapa. Solo hubo algunos destellos ofensivos como un centro de Lucas Diarte que Maestro Puch conectó de cabeza y Acosta tuvo que esforzarse para atrapar el balón.
El local salía con pases largos cuando recuperaba cerca de su área y Sarmiento apostaba por la presión alta.
Antes de los 30 minutos se lesionó Recalde y salió reemplazado por Esteban Burgos, quien tardó menos de cinco minutos en recibir la tarjeta amarilla y quedar condicionado tras forcejear con Iván Morales en el área de los de Junín.
El rival tampoco era profundo y solamente llegaba con centros que eran neutralizados por la última línea sanjuanina. Ya era un partido aburrido y demasiado cortado por las faltas.
Santiago Salle, que estuvo muy contenido en la banda derecha, no llegó a ser ni una sombra de lo que mostró en las primeras fechas.
Cuando Nicolás Watson quiso conducir un contragolpe, trasladó demasiado, no abrió para Salle que la pedía por su orilla y le quitaron la pelota. Ahí quedó en evidencia la falta de una salida clara desde el mediocampo. Los dos volantes centrales (Watson y Sebastián Jaurena) no podían conectar con los delanteros.
Al cabezado de Maestro Puch en el Verdinegro se le sumó solo la jugada de Morales para el Verdolaga, quien ingresó libre al área por derecha y su remate cruzó toda el área chica para perderse en el fondo, tras un manotazo de Borgogno que el árbitro Sebastián Martínez no vio y dio saque de meta.
Así iba a terminar la primera parte, con la suma de apenas dos jugadas de peligro en las áreas. Una radiografía de ese trámite cansino en un duelo de necesitados que no mostraron credenciales para quedarse con el encuentro.
Después, Romagnoli salió de los vestuarios en el segundo tiempo con la apuesta de Tomás Escalante y sacó a Jaurena, intentando mejorar en el medio. El ex Defensa y Justicia se mostró activo en los primeros minutos pero se fue apagando y no hizo la diferencia.
San Martín tuvo una de sus dos jugadas de gol de la etapa final en los pies de Horacio Tijanovic. El jugador que ocupó la banda izquierda recibió un centro de Salle y cuando mandaba la pelota al gol aparecieron los reflejos de Acosta, que la tiró al córner.
En esa segunda mitad los dos equipos intentaron hacer las transiciones más rápidas, pero tuvieron de enemiga a la imprecisión. En el local, Maestro Puch se movía en todo el frente de ataque tratando de habilitar a un compañero o llegar él para desnivelar. Pero el resto estaba en otra sintonía.
Después Tijanovich se demoró y dilapidó una chance que pudo ser clara: por querer parar la pelota, en vez de resolver una jugada en un solo toque, se quedó sin la posibilidad de poner arriba a los de Concepción.
Mientras el Pipi sacaba a Fernández y ponía a Juan Cavallaro, Facundo Sava metía a Lucas Pratto para acompañar adelante a Santiago Rodríguez y jugar con dos puntas bien definidos. A los pocos minutos, por una seria distracción del fondo verdinegro, llegó la única jugada de peligro de los juninenses que derivó en el gol de Gastón González.
Ya con el resultado adverso, Romagnoli decidió sacar a Watson, dejando tres en el medio, para sumar a Franco Toloza en ataque. También cambió de hombre en el sector izquierdo del mediocampo: mandó a la cancha a Jonathan Menéndez y sentó a Tijanovich en el banco. Pero esas variantes tampoco mejoraron al equipo.
La segunda chance de gol del Verdinegro llegó sobre el final, cuando un centro de Menéndez fue conectado de cabeza por Toloza y Acosta se volvió a lucir. No hubo más que eso en un partido que con menos de lo que hizo ante Riestra, San Martín podría haberse quedado con tres puntos claves en el campeonato “paralelo” de los que luchan por no descender. Era ganable y lo perdió.
Ahora deberá visitar a Talleres, otro rival directo por la tabla de abajo en una cancha difícil. Tras la derrota de local, los de Romagnoli quedaron muy mal parados: últimos en la tabla general con 13 unidades, cuatro por debajo de Aldosivi, y últimos en la tabla de los promedios (0.684), en donde tampoco pudo acercarse al Tiburón (0.895).
En el Torneo Clausura los verdinegros cosecharon cuatro puntos de 12 posibles. Necesitan hacerse fuertes de local y sumar lo que más puedan como visitantes. Porque los resultados mandan y los rendimientos acercan o no a las metas fijadas.
Si quiere quedarse en Primera, San Martín tendrá que trabajar mucho en la producción desde el mediocampo hacia adelante y en la regularidad. Con las armas que mostró este sábado en Concepción no podrá ilusionarse.