Informe especial
Por la crisis cierran recuperadoras chicas en San Juan, mientras algunas más grandes recaudan unos $70 millones mensuales pero pagando costos más altos
“El carro pesa 37 kilos. Póngale que llevo 120 kilos en total y, si le saco esos 37, me hago 3000 o 4000 pesos”, dice Graciela González (65) que lleva el cartón que juntó su hijo a una recuperadora de Benavídez y Maradona, en el límite entre Chimbas y Capital. La realidad de la mujer, que solo percibe la pensión que el Estado otorga a quienes tienen siete hijos, es la de todos los cartoneros de San Juan, que hoy ya no ven rentable salir a “cartonear”.
Las recuperadoras también sintieron el impacto de la crisis. Pero para los emprendimientos más grandes el negocio sigue funcionando. Y, aunque hay un total hermetismo respecto al volumen de negocio, una fuente del rubro contextualiza que algunas firmas recaudan al menos 70 millones de pesos mensuales. De ahí sale, además, lo que tienen que abonar para estar en regla.
“Yo a los números no los sé. Pero creo que la actividad sí se justifica”, apunta, por su lado, Santiago Ceballos, subsecretario de Residuos Sólidos Urbanos de la provincia, quien valora a las recuperadoras como “un eslabón muy importante” para el cuidado del ambiente y el engranaje de “la economía circular”.
El presente de la recuperadoras
Ceballos le cuenta a 0264 Noticias que en el área que conduce trabajan bastante con la recuperadora Don Mariano, que tiene una sede en el PITAR (Parque Industrial Tecnológico Ambiental Regional) de Rivadavia. Esa empresa también es alimentada por otras recuperadoras más chicas que están en diferentes puntos del Gran San Juan.
La otra recuperadora grande -destacada también por Ceballos- es Eco Metal (también llamada recuperadora Fernández), con un gran centro en la Costanera y un punto intermedio en Rawson.
Esas empresas le venden el material a “algún reciclador de plástico o de cartón en Buenos Aires o Santa Fe”.
El funcionario explica que, entre las que cumplen con los requisitos y las que trabajan con ellos para terminar de ponerse en regla, hay entre 8 y 10 recuperadoras en la provincia.
“Las toneladas que manejamos mensualmente nunca disminuyen y pagamos nuestros impuestos, servicios y las cargas sociales de más de 20 empleados”, asegura un empresario que pide no ser identificado. Esa persona aclara que todos los meses “maneja” cerca de 2500 toneladas “con todo el material reciclable” que después dimensionan, compactan, cortan y clasifican.
“El porcentaje de ganancia siempre es el mismo: está entre un 5 y un 7% y desde hace un año no varió, porque tampoco modificó el precio de venta. La ganancia siempre es la misma”, explica. Pero reconoce que “lo que subieron son algunos costos. Nos tenemos que amoldar a la situación y a la política del país”.
En el caso de la firma Don Mariano decidieron contextualizar la dura situación que atraviesan y que, por el “efecto cadena”, termina golpeando a sus empleados y a los cartoneros.
“Hay una severa crisis en nuestro sector, debido a la caída del consumo y la apertura de importaciones por parte del Gobierno nacional. Eso afecta notoriamente la demanda por parte de las plantas recicladoras del país”, apunta Gimena García, encargada de planta que está en el PITAR.
Esa situación los llevó a “tomar medidas drásticas, como ajustes económicos, despidos de personal, suspensiones de colaboradores por falta de trabajo”. “Las empresas que operan en este sector han experimentado significativos incrementos en las tarifas. Sin embargo, aún no hemos recibido ningún tipo de alivio impositivo por parte del Estado”, lamenta.
Don Mariano tenía 69 empleados hasta diciembre de 2024 y ahora quedaron 48. En las recuperadoras más chicas que le venden a la que está en el PITAR la realidad es similar. “Antes tenía cinco personas trabajando, ahora hay dos”, dice Emilio Navarro, de la recuperadora El Gringo, en Santa Lucía. “Desde que asumió -Javier- Milei bajó todo, destrozó todo con las leyes que sacó”, se queja el hombre.
“La crisis se llevó puestas a las recuperadoras”, señala, también, otro empresario que pidió reserva de su identidad. Además cuenta que al menos tres recuperadoras chicas (de Chimbas y Pocito) “tuvieron que cerrar”. Y admite: “Yo estoy de salida del negocio (cerraría la suya), esa es la realidad después de dos décadas”.
Él culpa a “la caída del consumo” y lo ve como un “efecto dominó”. Porque el cartón se usa, por ejemplo, en “la fábrica de cajas para zapatos, pero no hay muchas ventas de zapatos porque entran más importados. Lo mismo pasa con las cajas para las galletitas. Entonces se para la economía”.
Navarro comenta que “en Mendoza cerraron tres fábricas de plástico”. Y uno de los empleados de una recuperadora chimbera cuenta que antes eran 20 trabajadores y hoy son dos los que siguen en la empresa. Ese hombre va más lejos en el tiempo y sentencia que “desde el gobierno de -Mauricio- Macri esto empezó a caer”.
Ceballos asegura que todavía no tuvieron alguna notificación sobre recuperadoras que hayan tenido que cerrar. Pero conoce el momento por el que atraviesan y atribuye ese golpe al “ingreso de la pasta virgen”, que provocó que baje la compra de cartón y “les tiraran el precio al piso”.
Realidad de cartón
“No se saca mucho, se cayó el precio y pagan poco. Pero gracias a Dios tenemos para comer”, dice la cartonera Graciela. Con su hijo aspira a conseguir 8000 pesos diarios para “comprar la carne y la verdura”. La mujer blanquea los ojos y gira la cabeza para acentuar la ironía ante la pregunta y, después de la pausa, aclara que ni se hace ilusiones de llevar frutas porque “están carísimas”.
Las nuevas políticas oficiales “mataron al cartonero que anda en la calle, porque si traen 100 kilos de cartón se llevan 5000 pesos nomás, no le rinde a la gente”, dice Emilio Navarro. A fines de 2023 y a principios del 2024 afuera de su recuperadora se formaban filas de cartoneros, pero ese panorama bajó considerablemente.
Gimena García cuenta que “en diciembre de 2023 comenzó el ajuste y cayeron los valores del cartón, PET cristal y vidrio, que antes duplicaban y hasta triplicaban los precios a comparación de lo que pasa hoy”. “Paulatinamente todo el año ha bajado el precio. No hemos tenido precios estables en 2024 y siguen en caída”, asegura.
García amplía su argumentación para mostrar un panorama más acabado:
“En este momento hay una desmotivación por parte de los recicladores informales en juntar cartón u otros materiales reciclables para luego venderlos, debido a que su precio es el más bajo que hemos tenido en los últimos años, especialmente el del cartón. Por ejemplo, los 100 kilos de cartón anteriormente significaban $12.000 y actualmente son $5000. Realmente con esa cantidad de dinero no pueden hacer nada. Algunos prefieren no juntarlo y eso causa un impacto, a su vez, en el cuidado del medio ambiente, porque ese cartón no se recupera”.
El santaluceño Navarro también detalla lo que vive diariamente: “Le entregábamos a Don Mariano entre cuatro o cinco chasis de cartón por día, de 800 o 1200 kilos que nosotros comprábamos. Pero últimamente se nos bajó la compra a un 60% en todo tipo de materiales, porque han bajado los precios. Antes el kilo de cartón costaba 180 o 200 pesos, ahora vale entre 30 a 50 pesos (él lo entrega a $60). Entonces, actualmente sacamos un chasis de cartón cada dos días”.
“Ha caído mucho el precio, sobre todo en este último tiempo, porque se permitió el ingreso de pasta virgen de cartón, lo que ha hecho que el costo baje muchísimo”, rubrica Santiago Ceballos. El funcionario explica que “al bajar algunas restricciones del mercado, sobre todo cuando asume el gobierno de Milei, se abrieron las exportaciones y entró esa pasta, que viene de afuera y es más barata que procesar el cartón”.
Él admite que los cartoneros ven ese trabajo como “una actividad que hoy no es muy rentable”.
En busca de otros materiales
Tras el impacto negativo en la venta del cartón, los recicladores informales salieron a buscar “otro tipo de materiales, como el metal, que se ha sostenido”, apunta Ceballos.
Navarro asegura que el cobre tuvo una pequeña suba y es comprado a casi 8000 pesos el kilo, mientras que el bronce está en $5000 y el aluminio a $1000. Esto es adquirido tras una serie de trámites que acrediten que el material no es robado, aclara el hombre.
En el caso de los plásticos PET (tereftalato de polietileno), el precio de compra es de $120 el kilo, el papel blanco está a $80 y el vidrio $33, detalla García. Ella cuenta que “actualmente los márgenes de ganancia de todos los materiales van del 20% al 30%. Aunque debido a los bajos precios dispuestos por el mercado, el sector está atravesando una crisis en la cual la ganancia solo se dirige a mantener la empresa en pie”.
La joven revela que hoy llegan hasta Don Mariano personas de entre 20 y 85 años, pero percibieron que “cada vez es más gente de menor edad la que se suma a la venta de reciclados”.
A sus 65 años, Graciela empuja los casi 100 kilos que su hijo de 24 años logró recolectar para alimentar a su niño, que es la razón por la que se le ilumina la cara a la abuela cuando lo nombra. “Si usted se pone a ver, hasta los que tienen autos cero kilómetro juntan materiales", dice la mujer.