2025-09-07

“Influencer de Dios”

Carlo Acutis, el santo millennial que inspira a los jóvenes sanjuaninos

Este domingo 7 de septiembre, el Papa León XIV canonizó al joven italiano fallecido en 2006.

Desde este domingo, Carlo Acutis se convirtió en el santo más joven de la fe católica. Su vida, sus mensajes de santidad y su manera de usar la tecnología para evangelizar han motivado a los jóvenes católicos de San Juan a creer que la santidad es posible en tiempos actuales.

“Que Carlo Acutis sea el primer santo de la generación millennial es un signo de gran esperanza, porque nos anima a quienes fuimos sus contemporáneos a ver que la santidad es alcanzable en el presente. Un joven como tantos, que se animó a creer en Jesús y anunciarlo a través de algo tan cotidiano como las pantallas y las redes”, comentó el padre Martín Nacussi, de la Iglesia Catedral.

Este santo fue un joven italiano de 15 años que falleció en 2006 y, gracias a su pasión por la informática y su entrega a los más necesitados, se convirtió en el primer santo de la Iglesia Católica nacido y criado en el siglo XXI. El Vaticano lo apodó “el santo millennial”, canonizándolo como símbolo de una fe joven y conectada con la era digital.

En San Juan, desde la Iglesia destacaron algunos valores transmitidos por Acutis como esenciales para los jóvenes como el amor por la naturaleza, el valor de la amistad, la solidaridad y la preocupación por los pobres.

“Carlo valoraba mucho la amistad y la naturaleza. En un mundo hiperconectado, pero a veces vacío, buscaba jugar al fútbol, reunirse con amigos, jugar videojuegos, siempre desde un verdadero espíritu de amistad. Sus cercanos recuerdan que estaba en contra del bullying, que pensaba en los pobres y hasta ahorraba su merienda para ayudar. Nos enseñó que la solidaridad está al alcance de todos”, señaló el padre Martín.

Además de sus valores, Acutis transmitió tres mensajes claves de fe: el valor de la Eucaristía, la cercanía de Dios y la autenticidad en la vida cristiana. “Él decía: ‘La Eucaristía es mi autopista al cielo’, mostrando que allí encontraba el camino hacia Dios. Además, remarcaba que Cristo es nuestro amigo, alguien cercano y concreto, no lejano. Y también insistía en la importancia de mantener la originalidad: con el tiempo solemos perder nuestra esencia por querer ser lo que el mundo espera, pero Carlo nos recuerda que la santidad se construye desde la autenticidad”, explicó el sacerdote.

La Iglesia considera que Acutis también inspira a los jóvenes en el uso de las herramientas digitales para evangelizar: “Ha motivado a muchos misioneros digitales. Desde un blog, una página, Facebook o Instagram, invita a animarse a publicar no solo fotos, sino también un mensaje de Jesús, un video del Papa o la vida de un santo. Carlo tuvo la valentía de ser pionero en las redes”, agregó el Padre Martín.

En 2004, Acutis creó la primera página web con la recopilación de videos y fotos de todos los milagros eucarísticos del mundo, algo que ni el propio Vaticano tenía. Su objetivo era documentar las intervenciones divinas que fortalecen la fe en la Eucaristía. La web www.miracolieucaristici.org ha recibido millones de visitas en todo el mundo.

“Con solo 11 años empezó a recopilar material para la página, que no alcanzó a publicar en vida, pero sus amigos la completaron. En Argentina incluso se realizaron exposiciones itinerantes con murales fotográficos que llegaban a distintas parroquias. La página sigue activa y permite conocer en detalle los milagros eucarísticos”, destacó Nacussi.

En San Juan, varios grupos de jóvenes lo han tomado como patrono y le piden su intercesión. “Carlo Acutis resuena de manera especial entre nosotros. Hay grupos que llevan su imagen y lo tienen como patrono”, comentó el sacerdote.

Un cuerpo incorrupto

Un cuerpo “incorrupto” es aquel que, tras la muerte, se preserva del proceso natural de descomposición durante años o siglos. Tras 19 años de su fallecimiento, el cuerpo de Carlo Acutis permanece prácticamente intacto en el Santuario de la Expoliación (o Santa María la Mayor) en Asís, Italia, donde los fieles pueden visitarlo.

Quienes lo ven, ya sea en persona o en imágenes, lo describen como un joven que parece dormido. Viste jeans, zapatillas y sudadera, un detalle que transmite un mensaje poderoso: es la primera vez que un santo se presenta así, con la ropa cotidiana de los jóvenes.

El padre Martín pudo visitar su tumba en Italia: “Fue un sueño cumplido. Impacta verlo incorrupto. Solo se le realizó una leve reconstrucción en el rostro, pero el cuerpo está prácticamente intacto”.

El santuario recibe a multitudes de peregrinos: “La gente hace largas filas, avanza muy despacio y, al ingresar, apenas tiene unos segundos para estar frente a él. Llegan de todas partes del mundo. Ahí uno percibe la fuerza del Evangelio, porque cuando alguien vive en el nombre de Cristo, eso no conoce fronteras”, expresó el sacerdote.

La canonización de este joven santo impacta especialmente en los jóvenes de San Juan y del mundo, tanto por su edad como por su vida de fe. Desde que su historia comenzó a difundirse, su familia ha recibido cartas de miles de jóvenes que encuentran en él un referente.

“El Papa Francisco lo llamó el ciberapóstol, porque Carlo tuvo la inteligencia y la valentía de usar los medios de comunicación para dar a conocer al Señor”, concluyó el padre Nacussi.

¿Cómo es un proceso de canonización?

El proceso de canonización en la Iglesia Católica es el camino oficial mediante el cual una persona es declarada santa. Comienza con una investigación profunda sobre su vida, virtudes y fama de santidad. La primera etapa es la de “Siervo de Dios”, cuando el obispo local, en el lugar donde vivió o murió la persona, reúne testimonios, escritos y pruebas sobre su vida ejemplar. Una vez recopilada esta información, el expediente se envía a la Congregación para las Causas de los Santos, en el Vaticano.

Si los especialistas concluyen que la persona practicó las virtudes cristianas en grado heroico, el Papa le otorga el título de “Venerable”. Para dar el siguiente paso, hacia la beatificación, se requiere que se haya producido un milagro atribuido a su intercesión, normalmente la curación de una enfermedad inexplicable por la ciencia. Tras la verificación científica y teológica de este milagro, la persona puede ser proclamada “Beato” o “Beata”, lo que significa que puede ser venerada públicamente en ciertas regiones o comunidades.

Finalmente, para la canonización —es decir, el reconocimiento oficial de la persona como santo para toda la Iglesia— se exige un segundo milagro, ocurrido después de la beatificación. Este también debe ser estudiado y aprobado rigurosamente. Una vez confirmado, el Papa celebra una ceremonia solemne de canonización, en la que declara que el nuevo santo puede ser venerado universalmente como modelo de fe y de vida cristiana.

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