DÍA DEL ESTUDIANTE
De fines de la década del '70 a la actualidad: dos generaciones de estudiantes y las diferencias en el aprendizaje universitario
La vida del estudiante universitario ha tenido grandes cambios en las últimas décadas, pero también algunas continuidades. La vorágine de innovaciones tecnológicas, las diferentes gestiones de gobierno y las transformaciones culturales han impregnado la cotidianeidad de los alumnos y sus aspiraciones. Por este motivo, 0264 Noticias habló con una estudiante que cursa en la actualidad una carrera universitaria en la provincia, y un egresado que hizo su carrera a fines de los '70 y en los inicios de la democracia. Ellos compartieron su visión respecto a tres tópicos: participación política, tecnologías y acceso a la información, y las expectativas de inserción laboral que había.
Belén Ontiveros es una estudiante de Jáchal y cursa la carrera de Sociología en la Universidad Nacional de San Juan desde 2016. Su paso por la institución educativa le dio amistades, nuevos conocimientos y herramientas de participación política. Para Belén no fue fácil dejar a su familia y estudiar en la facultad, aunque pudo adaptarse rápidamente.
Por su parte, Alejandro Sánchez es ingeniero civil e ingresó a la Universidad Nacional de San Juan en 1978, época de plena dictadura militar. Además, vivió el regreso de la democracia en 1983 mientras estudiaba en la casa de altos estudios. Su experiencia estuvo atravesada por la intervención en la vida estudiantil y el arte, ya que también se dedica a la música.
Ambos universitarios contaron cómo es la vida actual en la UNSJ y cómo era antes la experiencia estudiantil y su valor social.
Participación estudiantil
Para Belén, la participación estudiantil en los últimos tiempos ha crecido y nota una mayor ocupación de espacios por parte del alumnado. “En general, me parece que está un poco instalada esa idea de que los jóvenes no tienen interés por la política. Pero bueno, también considero que no es algo que a ellos les surja de la nada, tiene mucho que ver con el contexto y con lo que está pasando”.
"Veo que hay mucho movimiento en los espacios de la universidad. Quizás sea cuestión de seguir acompañando esta situación y de instruir un poco a los jóvenes, porque muchas veces no tienen el conocimiento sobre la importancia o el sentido de la política”, continuó.
La estudiante dijo que los medios de comunicación han difundido una noción negativa sobre el ámbito político, lo que promueve el alejamiento de los jóvenes de agrupaciones o partidos. “Se genera una connotación negativa que los lleva a pensar que la política no tiene sentido ni utilidad en su realidad social o como estudiantes, ni tampoco en su futuro como profesionales", dijo.
Por su parte, Alejandro Sánchez contó que durante su cursado participó en agrupaciones como la Franja Morada y hasta llegó a ser parte de una toma en la Facultad de Ingeniería cuando la dictadura quiso arancelar la carrera. "Nos quedamos allí, pasamos la noche (no sé cuántas noches estuvimos) hasta que se levantó. Ese era el enfrentamiento. Pero si no reaccionábamos así, es probable que el arancelamiento hubiera continuado y ahora tendríamos abonos de cuotas".
“Nosotros estábamos bastante controlados y vigilados porque empezamos en época de dictadura. Para el estudiante común era peligroso y duro andar en la calle”, comentó.
Con el retorno de la democracia, hubo un florecimiento en el involucramiento de los jóvenes en la política y también en el arte. Sin embargo, Alejandro no puede asegurar si antes había más o menos participación política juvenil que en estos momentos, aunque detalló que eran pocos los estudiantes que colaboraban en la vida política.
Tecnología y acceso a la información
Los avances tecnológicos influyeron en el modo de cursado y en las formas de estudio de los alumnos. Además, las clases cambiaron notablemente con el diseño del campus virtual de la UNSJ. Al respecto, Belén Ontiveros señaló que el advenimiento de las tecnologías de la información y comunicación posibilitó a la universidad llegar a lugares alejados, gracias a las modalidades de cursado virtual. “El hecho de tener que venir a estudiar a la ciudad genera un costo que uno a veces no puede solventar”, expresó la joven.
Sin embargo, señaló que a la hora de investigar o realizar un trabajo se debe estar atentos y revisar la confiabilidad de las fuentes de información. “El acceso a lo digital debe ser para todos. Me parece que siempre se puede encontrar algo positivo, siempre está el desafío de buscar datos confiables. Voy al caso de los chicos cuando tienen que acceder a alguna información o algo: que aprendan un poco a cómo se busca la información, a chequear que sea una fuente confiable o una fuente oficial”.
Por su parte, Alejandro Sánchez contó que en su época el acceso a la información estaba dado por los libros, diarios y un poco por la radio y la televisión. No obstante, destacó que es importante aprender a partir de la lectura de libros debido a la profundidad en el tratamiento de las temáticas. “Antes tenías que agarrar un diario, tenías que agarrar un libro. Ahora no es necesario eso, pero para saber de historia sigue siendo la misma situación: tenés que leer un libro, porque no hay otra manera de saber historia. Yo veo que por ahí en algunos "reels", como dicen en TikTok y en Facebook, salen algunas pequeñas cuestiones de historia, aunque no es lo que se desarrolla en un libro”, señaló.
En coincidencia con Ontiveros, resaltó la importancia de tener un saber crítico para diferenciar a los autores y a la veracidad de las fuentes de información.
Inserción laboral
Otro de los puntos referidos a la vida universitaria es la inserción laboral y el valor que la sociedad le otorga a la academia. Belén afirmó que la universidad brinda una formación de calidad que permite el ingreso del egresado en puestos de trabajo, aunque la dificultad se encuentra más que nada en la poca cantidad de fuentes laborales disponibles, lo que causa incertidumbre en los futuros profesionales. “Tenemos las herramientas para poder trabajar en cualquier ámbito. Pero también es importante el mercado laboral, que no solo depende de la capacitación que uno tiene, sino que va más allá del acceso que hay a los empleos formales”.
Por su parte, Alejandro dijo que la universidad en los años 70 era vista como la puerta hacia un buen trabajo que aseguraba un próspero porvenir durante el resto de la vida. “Era una cuestión de mucho prestigio, o sea, se veía a un profesional con mucho prestigio. En mi época era impensable que un ingeniero, como se vio el otro día en la tele, manejara un Uber”.
De este modo, aseguró que cuando los estudiantes egresaban sabían que iban a conseguir un empleo que les permitiera una buena calidad de vida. “Vos salías de la universidad y sabías hasta dónde ir a buscar trabajo”. Para Alejandro, este escenario de precarización de los profesionales se debe al aumento del desempleo y falta de oportunidades que han terminado generando inseguridad en los egresados de la casa de altos estudios.
Miradas desde la sociología sobre la vida estudiantil
La socióloga Alicia Naveda habló sobre el compromiso y la vida política estudiantil en la universidad. Naveda contó que la dictadura militar caló profundamente en la comunidad universitaria, instalando el temor a participar. Si bien en el regreso a la democracia hubo un florecimiento político, cree que no fue igual al periodo anterior al último golpe de Estado. “Creo que el terrorismo de Estado, los desaparecidos, la desaparición de carreras y la quema de libros tuvo efecto en mermar el deseo de los estudiantes de ser parte o participar más activamente o de militar con mayor fuerza”.
“Los estudiantes éramos, me parece, más sumisos; el terror de Estado había surtido su efecto”, continuó refiriéndose a la vida estudiantil luego de la dictadura.
A las consecuencias del autoritarismo, aseguró que se sumó más adelante el auge del neoliberalismo, que promovió un discurso que puso el énfasis en la adquisición de conocimientos técnicos por encima de la formación de un pensamiento crítico y social, lo que desalentó la intervención del alumnado en la academia. “Impulsan el individualismo y la competencia, valores que han tenido éxito en quienes nos gobiernan. Es decir, levantan las banderas contrarias a lo que fue la universidad en la Reforma Universitaria del 18, que trataba de equilibrar y de eliminar las desigualdades al interior de las universidades”.
Por su parte, la socióloga Laura Ávila contó que la fuerte participación de estudiantes de fines de los 60 y principios de los 70 se dio en el marco del Mayo Francés, el movimiento hippie y las revoluciones de países del tercer mundo. "Desde el Cordobazo en adelante, Argentina estuvo muy influenciada por el espíritu del Mayo Francés, una revolución cultural mundial que impulsó derechos feministas, ambientales (la revolución de los verdes) y la liberación de los pueblos coloniales de África, que se independizaban de Francia y Portugal. Todo esto influyó junto con la Primavera de Praga y en el Woodstock", dijo.
“A nivel estudiantil, impactó esa ilusión de que la profesión, la ciencia y la cultura te llevaban a hacer grandes transformaciones sociales. Esto se manifestaba en la unidad obrero-estudiantil. Era la época de la consigna "alcanzar el cielo con las manos", una frase muy característica del Mayo Francés", siguió relatando.
Por último, Ávila reivindicó el compromiso social que tenían los estudiantes en esa época que lo terminaba influyendo en sus estudios. "A mí me parece que era lo más importante de esa década era ese compromiso social de la educación y la ciencia con la política, como si fueran unidas. Ahora eso se cuestiona, porque a ese compromiso se le llama adoctrinamiento. Bueno, eso también hay que salir a aclarar: no era adoctrinamiento, sino una postura epistemológica de unir el conocimiento con las transformaciones”, finalizó.