2025-09-21

Fútbol

Independiente y San Lorenzo empataron en un clásico más trabado que jugado

Las faltas, mucho más protagonistas que las chances claras en Avellaneda. Gulli había abierto el marcador y Tripichio, en contra, lo igualó.

Fue un clásico marcado por las urgencias. Por el miedo a perder. Por la falta de lucidez. Y también por las limitaciones de dos equipos a los que todo les cuesta mucho. Independiente y San Lorenzo, dos conjuntos que caminan a contramano de sus gloriosas historias, igualaron en un duelo que reflejó con elocuencia el flojo presente de ambos.

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La parda no dejó del todo conforme a ninguno, pero más allá del sinsabor, probablemente le cayó un poco mejor al Ciclón, que si bien comenzó ganando y se le escapó por un gol en contra de Tripichio, al menos rescató un punto en condición de visitante. El Rojo, que tras la salida de Vaccari fue dirigido de forma interina por la dupla técnica compuesta por Matheu y Tuzzio, volvió a tener un rendimiento colectivo muy pobre en función del potencial de sus individualidades.

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Dejó la cancha bañado por una fuerte silbatina justo en la antesala al clásico del próximo domingo frente a Racing, en el Cilindro. Un partido que marcará el debut de Gustavo Quinteros, quien desde uno de los palcos comprobó lo que ya intuía: que tendrá mucho trabajo por delante para intentar recomponer a un equipo que no mostró ni escombros de aquel que supo ilusionar a su gente en el primer semestre del año.

Para buscar una reacción, Matheu dispuso cuatro cambios con respecto a la formación que venía de perder con Banfield por 1-0. Tarzia, Galdames, Ávalos y Abaldo entraron por Mazzantti, Loyola, Pussetto y Millán. Y el sistema táctico mutó del 4-3-3 empleado habitualmente por Julio Vaccari a un 4-2-3-1. La variante táctica y de nombres no alteró la tendencia. Independiente volvió a jugar pésimo en el primer tiempo. Fue un equipo displicente y anárquico. Desordenado en defensa, sin peso en el medio, con problemas en el retroceso, carente de elaboración y anémico en ataque. El Rojo quedó partido y San Lorenzo, con orden y transiciones rápidas, lo complicó.

El Ciclón aprovechó una pelota que perdió Abaldo y un mal retroceso de Zabala para ponerse en ventaja en una jugada en la que Cuello asistió a Gulli. A partir del gol, un estadio embadurnado en un inconfundible aroma a pólvora explotó. Y el nerviosismo que llegaba desde las tribunas se trasladó, de forma irremediable, al campo de juego.

Independiente jugó atemorizado. En el complemento, Matheu buscó la remontada con los ingresos de Cabral, Paredes y Loyola. El local tuvo más intensidad, pero igual le costaba hilvanar tres pasos seguidos, profundizar y generar situaciones de gol. El Ciclón no se quiso replegar, pero lo hizo producto del empuje de un rival que tuvo ímpetu, pero no orden, fluidez, juego asociado ni ideas para canalizar su voluntad y traducirla en argumentos futbolísticos. Paradójicamente, un Independiente con poco fútbol y al que le cuesta mucho convertir llegó al empate con un gol en contra.

Las estadísticas reflejan las penurias de ambos. San Lorenzo, que está mejor parado en la tabla, ganó apenas uno de los últimos 21 clásicos. El Rojo lleva 11 partidos sin triunfos por toda competencia, con cuatro empates y siete caídas. Aún no ganó en el Torneo Clausura y marcha último en la Zona B. Con la parda evitó que la cancha se prenda fuego, pero igual no pudo gambetear el castigo de un público que lo reprobó con una silbatina estruendosa y que dejó una invectiva, un petitorio contundente: ganarle a Racing. Esa será la única receta para calmar un poco el fuego. En ese clima deberá debutar Quinteros.

 

Fuente: Diario Olé.

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