Análisis
La angustiante situación de un Verdinegro que se complica solo: hizo 6 goles en 9 partidos, sacó 9 puntos de 27 posibles y le quedan 7 finales para salvarse
Parece que ni superando al rival San Martín puede hacer goles. El viernes ante Vélez, por la novena fecha del Torneo Clausura de la Liga Profesional, tuvo una buena producción en el primer tiempo. Pero al marcador lo abrió el visitante (Manuel Lanzini). Fue la confirmación de la anemia ofensiva que tiene el equipo del “Pipi” Leandro Romagnoli, que juega sin un 9 clásico porque tanto Franco Toloza como Federico Anselmo y Federico González hasta ahora no estuvieron a la altura.
Entonces, la ilusión está puesta en Ignacio Maestro Puch, que no es un gran definidor pese a su jerarquía como jugador. El viernes, en el estadio Hilario Sánchez, marcó el descuento y erró al menos dos claras.
“Hicimos un buen partido. A veces necesitamos muchas situaciones para convertir y el rival con pocas nos convierte y de una manera fácil”, reconoció el entrenador en conferencia de prensa. El Verdinegro recibió los goles en su arco a los 10 minutos de la parte inicial y en el primer minuto del complemento, lo que sugiere también una desconcentración en el comienzo de cada etapa, errores que en Primera División se pagan muy caro.
En el primer tiempo, llegando a la media hora de juego, los de Concepción habían pateado cuatro tiros de esquina y el rival (que ya ganaba) no había tenido ningún córner. Un dato que ilustra cómo atacó el local ante un buen rival que llegó con varios suplentes porque tiene la cabeza puesta en la Copa Libertadores.
Entonces, Romagnoli se lamenta y dice que tienen “que seguir mejorando” y no se pueden “caer”. Su equipo dejó pasar una gran oportunidad para aprovechar el mal momento de Aldosivi, su rival directo por la permanencia. Las cuentas le dan al Pipi que su equipo hizo solo dos goles (uno de ellos de penal) en las últimas siete fechas y solo seis en los nueve partidos que disputó en el torneo.
En todo el Apertura, San Martín había sumado nueve puntos, marcando apenas cinco tantos, lo que lo obligaba a tener una segunda parte de año mucho mejor a la anterior. Sin embargo, la dirigencia solo apostó por Maestro Puch como contratación en la delantera y no cerró a algún artillero con oficio para definir partidos.
El “movete Verde, movete...” bajó de la Popular Norte ni bien hizo el segundo gol del Fortín, Dilan Godoy. En el final del encuentro hubo varios hinchas que pidieron la renuncia de Romagnoli y se fueron enojados con el presidente Jorge Miadosqui, a quien apuntan por el armado del plantel.
Ya hay jugadores muy resistidos por los simpatizantes, como es el caso del lateral izquierdo Lucas Diarte, que estuvo impreciso en este último partido, y piden por la titularidad de Dante Álvarez. En ese sector, el Verdinegro podría tener también a Emmanuel Mas, pero el año pasado Raúl Antuña le bajó el pulgar y dijo que no lo necesitaba, generando malestar en el entorno del jugador que hoy defiende la camiseta de Juventud de Las Piedras, en la élite uruguaya.
Se le acaba el tiempo a Romagnoli y a su plantel, que de 27 puntos sacaron solo nueve y restan siete partidos (21 unidades), cuatro afuera y tres de local, para que logren revertir una decepcionante participación en la LPF.
Al Verdinegro le queda rezar para que el Tiburón marplatense (que ahora perdió con Tigre) se siga cayendo y que Talleres (que sumó una buena unidad ante Central en Rosario) no se escape en puntos. Hoy, los de Concepción superan levemente a Aldosivi en los promedios, mientras que está dos unidades por debajo de la T, por lo que los sanjuaninos estarían descendiendo por la tabla anual.
Una pintura del durísimo momento por el que atraviesa San Martín quedó reflejado en el inusual operativo que montó la Policía cuando terminó el partido ante Vélez. Los uniformados, apoyados por patrulleros y personal motorizado, cortaron la calle Mendoza en dos sectores. Algo que no había ocurrido en todo el campeonato, ni siquiera cuando vino River a San Juan. El objetivo -confirmaron fuentes policiales- fue evitar que los hinchas se acercaran al portón del club por donde se retiraron el colectivo del Fortín y los autos particulares de los futbolistas locales, que se habían ido silbados del campo de juego.
El Verdinegro dejó pasar una importante chance para “dar el golpe” sobre la mesa, como dijeron algunos fanáticos al salir del estadio. Todavía no se respira resignación entre los hinchas, pero sí mucha angustia, porque el tiempo se evapora y las oportunidades son cada vez más escasas.