Para el libro de récords
Si Orrego gana la legislativa nacional con su frente provincial, también quedará en la historia con el bloquismo y la Cruzada
Si bien el gobernador Marcelo Orrego lidera un frente electoral, no hay dudas de que el núcleo es su partido, Producción y Trabajo. Es la tercera fuerza provincial que llegó a gobernar San Juan, junto al bloquismo y la Cruzada Renovadora. En ese plano, una victoria en la legislativa nacional también lo ubicaría en la historia con sus predecesores, además de, claro está, afianzar su poder local y conseguir mayor peso en el Congreso si logra meter dos diputados.
Los comicios para definir diputados nacionales y senadores se ven atravesados, generalmente, por el impacto que genera un partido a nivel nacional. Es decir, esa fuerza política tracciona fuerte en las provincias, como ha sucedido con el PJ, la UCR o el Pro, por mencionar algunos ejemplos.
Entonces, las agrupaciones provinciales quedan en medio de ese juego, en el que suelen ir a pérdida, sobre todo, si hay una fuerte polarización a nivel nacional. Por eso, en ocasiones entablan alianzas con alguna de esas fuerzas políticas o frentes protagonistas o, por el contrario, compiten sin ningún paraguas, amparadas en la sociedad que pueda armar con otros partidos locales o nacionales de menor peso.
Ese último camino tomó Orrego con el frente oficialista Por San Juan, que lleva como candidatos al vicegobernador Fabián Martín, la ministra de Gobierno, Laura Palma, y el diputado bloquista Federico Rizo. Toda la carne puesta en la parrilla.
Al principio, el orreguismo podía quedar entrampado en el escenario de polarización entre La Libertad Avanza, del presidente Javier Milei, y el frente que lidera el justicialismo. Hace unos meses, se hablaba de un tablero de tercios, como el resultado que se dio en 2023, en el que, en la categoría de diputados nacionales, hubo un reparto equitativo entre dichas fuerzas de las tres bancas en juego.
Sin embargo, el panorama cambió, por lo menos, a través de encuestas internas, y ahora se habla de una nueva polarización entre el frente oficialista y el del justicialismo, debido a la caída que ha experimentado La Libertad Avanza.
Una baja que ha experimentado el espacio libertario luego del escándalo por las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad con la droguería Suizo Argentina que salpica a Karina Milei, los traspiés legislativos, la dura derrota en provincia de Buenos Aires y las idas y vueltas en el caso del candidato a diputado nacional en primer lugar en Buenos Aires, José Luis Espert, por sus vínculos con un presunto narco.
Si todo eso se mantiene, la alianza orreguista tiene la chance de meter dos diputados nacionales frente a uno del peronismo, ya que los sondeos internos que han trascendido indican una distancia de unos 10 puntos, mientras que LLA aparece relegado a un tercer lugar, lejos.
En el PJ sostienen todo lo contrario y hablan de que Fuerza San Juan, en realidad, está arriba por dos puntos, en una pelea palmo a palmo. En el espacio libertario indican que se mantendrá el escenario de tercios y distribución equitativa de las tres bancas.
El resultado, obviamente, se verá en las urnas y hay que remontarse a 1989 para la última victoria de un partido provincial en una legislativa nacional. En esa contienda, la Cruzada Renovadora consiguió 87.273 votos, de acuerdo al escrutinio definitivo, y quedó en primer lugar, por lo que pudo ubicar a don Alfredo Avelín, su máximo líder, como diputado nacional. En el segundo casillero quedó posicionado el PJ, con 64.740 votos, y en tercer lugar se instaló la UCR, con 48.174.
De esa manera, el justicialismo metió a Luis Alberto “Quito” Martínez y el radicalismo a Héctor Miguel Seguí. Ese fue un escenario de tercios, en el que la Cruzada había entablado, en un principio, un acuerdo con el candidato a presidente del peronismo, Carlos Saúl Menem, según reconoció Alfredo Avelín Nollens, hijo del histórico caudillo cruzadista.
Sin embargo, el hoy presidente de la Cruzada y candidato a diputado nacional explicó que “Menem los traicionó” y los peronistas locales empezaron a propagar el mensaje de que sería “una felonía cortar el voto”. Claro está, el PJ llevaba su postulante a la presidencia (Menem) y los que aspiraban a llegara a la Cámara baja. Por eso, la indicación de que no se cortara el voto del candidato al sillón de la Casa Rosada y que se dejara afuera a los justicialistas en favor de los cruzadistas.
Pese a ello, Avelín Nollens contó que empezaron a difundir el corte de votos y el electorado sanjuanino se inclinó por Menem presidente y don Alfredo Avelín como diputado nacional. Fue un triunfo meritorio, ya que la Cruzada no estaba bajo el control del gobierno provincial, sino que al frente del Ejecutivo estaba el Partido Bloquista.
Era la época en la que la Cruzada era protagonista, que se acentuó en la década del ’90, con disputas parejas con el PJ y el bloquismo. En 1991, el partido que fundó don Alfredo Avelín volvió a meter un diputado nacional. Fue Antonio Achem, luego de que salieran segundos detrás del justicialismo, que ubicó a José Luis Gioja. En otro escenario de tercios, el bloquismo se quedó con la tercera banca para Carlos Enrique Gómez Centurión.
La última vez que la Cruzada conseguiría un escaño en la Cámara baja de la Nación sería en 1997, con Nancy Avelín. En esa elección, el partido consiguió el tercer lugar, detrás del peronismo, que puso a Guillermo De Sanctis y de Desarrollo Justicia, que ubicó a Arturo Moreno.
Párrafo aparte merece Desarrollo y Justicia. Fue una fuerza provincial, con anclaje en Rivadavia y que fundó Jorge Abelín, exintendente de ese departamento. Fue una figura que, a mediados de la década del ’90, tuvo un crecimiento exponencial, al punto de que su partido lograra una banca en la Cámara de Diputados y que se hablara de que el propio Abelín se perfilaba como un fuerte candidato a gobernador.
Sin embargo, de acuerdo a lo que trascendió en su momento, llegó a un acuerdo con el justicialista Jorge Escobar para que, si este ganaba en la elección de 1999, fuera su jefe de Gabinete. No obstante, Escobar cayó ante el cruzadista Alfredo Avelín, que jugó con el sello de la Alianza, y comenzó el fin de la carrera del Abelín rivadaviense.
Fue asesor de los gobernadores José Luis Gioja y Sergio Uñac y su partido perdió fuerza y afiliados, al punto que perdió la personería jurídico política, es decir, desapareció.
Luego, está el histórico Partido Bloquista que, pese a haber sido gobierno en la década del ’80, no pudo ganar una legislativa. Sí metió diputados nacionales, pero no fruto de una victoria. Según el repaso realizado con el histórico dirigente Pedro Rizo, en 1983, la fuerza salió tercera y ubicó a Juan Antonio Díaz Lecam y a Ivelise Falcioni de Bravo. En 1987 volvió a salir en el tercer escalón y posicionó a Benito Sancassani, padre de Edgardo Sancassani (exintendente de Zonda y exdiputado provincial) y abuelo de Juan Gabriel Sancassani, candidato a diputado nacional en tercer término de La Libertad Avanza.
Gómez Centurión consiguió la banca en 1991 y Leopoldo “Polo” Bravo en 1995, luego de que el partido también quedara en tercer lugar. Luego, vino la etapa de las coaliciones. Julio César Conca llegó a la Cámara baja de la mano de la Alianza por San Juan en 1999 y Graciela Caselles consiguió el cargo fruto de la sociedad con el peronismo en 2007, 2011, 2015 y 2019.
Para una victoria del bloquismo en una legislativa nacional, hay que remontarse a la contienda de 1973, la última antes del golpe de Estado de 1976. El partido de la estrella metió tres concejales (Federico Saturnino Bravo, Régulo Leónidas Montero Tello y Héctor Valenzuela (h), mientras que el PJ ubicó dos (Jorge Manuel Camus y Pablo Rojas) y uno la Cruzada, con José Carlos Moreno Ferrer. En ese año, el peronismo había ganado la Gobernación con Eloy Camus.
Otra victoria legislativa del bloquismo fue en 1965, que jugó como Unión Cívica Radical Bloquista. De hecho, su nacimiento se dio como escisión del radicalismo. En ese año, consiguió dos bancas para Antonio Bazán Riveros y Ángel Serafín Cantoni, mientras que la tercera en juego fue para Roberto Villamayor, de la Unión Cívica Radical del Pueblo.
Por otro lado, Producción y Trabajo, como fuerza provincial que se consolidó desde inicios del 2000, también puso diputados nacionales, de su partido o de aliados, aunque no a través de victorias. Fueron Guillermo Baigorrí en 2003, Adriana Marino en 2005, Mauricio Ibarra (del PJ) en 2009, Eduardo Cáceres (del Pro) en 2013 y 2017, Enrique Castro (sindicato de Camioneros) en 2015, Marcelo Orrego en 2019, Susana Laciar en 2021 y Nancy Picón en 2023.