2025-11-05

Hoy reconoció su culpabilidad

El día que el coach español negó las acusaciones, habló de "movida política" y su pareja maltrató a un periodista

En 2017, cuando consiguió la extradición y salió del Penal de Chimbas dio su versión a la prensa.

En 2017 Carlos Fernández, el coach español que hoy reconoció la malversación de caudales públicos y falsificación de documentos cuando fue edil de Marbella, Málaga, decía ante el periodista Walter Ríos, en ese entonces trabajador de Diario de Cuyo, ser “inocente” y atribuía las acusaciones en su contra a una “movida política”.  Por su parte, su esposa, la periodista Carla Coppari, maltrató a la prensa.

Fue ese año cuando San Juan conoció el pasado del español, a quien hasta ese momento se lo reconocía como consultor político, coach y esposo de una periodista local. Es que en ese momento, quedó detenido en el Penal de Chimbas por la mayor causa de corrupción en la comuna de Marbella, aunque poco después consiguió la extradición y tras varios recursos, se resolvió su sobreseimiento por la extinción de la acción.  Ahora, acordó un juicio abreviado por los delitos de malversación de fondos públicos y falsificación y el pago de una multa.

Fernández Gámez negó que se haya escapado, pero a la vez reconoció que “lo mejor era salir, estar el tiempo que tenía que estar fuera y luego dar las explicaciones pertinentes”. Inclusive, rechazó que su partida fuera una estrategia para qué las causas en su contra prescribieran (cinco de ellas, de hecho, se extinguieron por el paso del tiempo) porque “dejé afectos, amigos, un trabajo, todo”. 

El motivo que esgrimió para “marcharse” fue que “estuve presentándome, como me habían pedido, y el juez de una de las causas tenía en mente hacer un procesamiento de todas las personas y yo no quería. En ese sentido, no me dejaron exponer mi causa, mi situación”. Ante la consulta de por qué no se sometió a la Justicia para demostrar su inocencia y evitar todo el escándalo en San Juan, indicó que “no me dejaron “personarme” en las causas, no escuchaban los alegatos que queríamos exponer. Realmente quise hablar con el juez y fue imposible. Y ante esa situación, vi que me esperaba la prisión y decidí marcharme”. Es más, dijo que “en España, mi partido crecía y cada vez se hacía más fuerte”, por lo que atribuyó las acusaciones a una jugada política.

Durante las declaraciones del consultor, su esposa le lanzó un manotazo y le agarró la cámara al fotógrafo cuando tomaba imágenes. El maltrato fue tal que un guardiacárcel tuvo que interponerse en el medio. Al periodista y al fotógrafo los trató de “cucarachas” y “negros de mier…” y deslizó una frase inquietante al señalar que “la vida da vueltas”.

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