Momento de definiciones
En una inusual espera, el Gobierno está entre un gesto al bloquismo o una señal de imposición en el reemplazo de una banca
El 20 de noviembre, se confirmó que el vicegobernador Fabián Martín no iba a asumir como diputado nacional, al igual que su primer reemplazante, el bloquista Federico Rizo. El que sí lo hizo fue el orreguista Carlos Jaime, quien dejó vacante su banca en la Legislatura local. Desde entonces, no ha habido una definición oficial sobre el sucesor o la sucesora, lo que ha generado diversas especulaciones. A cinco días de una nueva sesión en la Cámara, la espera continúa y, de acuerdo a quién sea el que ocupe el escaño, el Gobierno está entre un gesto al bloquismo o una señal de imposición.
Se trata de una espera inusual, ya que se presume que, concretados todos los movimientos para que Jaime vaya a la Cámara baja de la Nación, ya estaba decidido quién lo reemplazaría. En el medio, saltó un nombre que encendió las alarmas en el bloquismo y es una decisión que tomará el gobernador Marcelo Orrego.
Jaime encabezó la lista de diputados proporcionales de Orrego y, de acuerdo al Código Electoral, su reemplazante debe ser quien le sigue. El frente metió siete legisladores y la que está en el casillero octavo es Marcela Montaña, secretaria privada del mandatario provincial, que lo acompaña desde su gestión en Santa Lucía.
Sin embargo, trascendió desde el oficialismo que, en realidad, el que podía asumir es el iglesiano Federico Cordero, actual director de Desarrollo Económico del Ministerio de la Producción. Para ello, no solo tiene que renunciar Montaña, sino, también, Fernando Perea (ministro de Obras Públicas) y la dirigente Alicia Vargas.
Ahora, ¿por qué habría o no un gesto al Partido Bloquista? Porque si entra Cordero, se trata de un hombre de Iglesia, que fue candidato a diputado por el departamento en 2021, cuya esposa, Analía Cortez, es la interventora de la Unión Vecinal de Rodeo, institución que viene actuando como nexo con el gobierno provincial en asistencia social y realización de trámites.
Entonces, si asume, la movida es leída como que Orrego estaría impulsando a alguien para competirle al bloquismo en su bastión. Iglesia hoy está al mando de Jorge Espejo, quien proviene del partido que fundaron los hermanos Cantoni, pero que llegó al poder de la mano de un partido municipal, fruto de disidencias con la expresidenta Graciela Caselles. No obstante, aún reporta a la fuerza que conduce Luis Rueda.
Espejo no puede repetir y el bloquismo adelantó que se la jugará con el diputado Gustavo Deguer, presidente del Comité iglesiano. En las entrañas del oficialismo provincial, surgieron críticas internas, más que nada, hacia el partido de la estrella luego de la derrota que sufriera en las legislativas frente al peronismo. Así, no son pocos los que ven que es la oportunidad para poner a alguien del orreguismo.
Si el Gobernador lo hace, es una muestra de imposición, de su liderazgo y la intención de fomentar dirigentes propios en los departamentos. Iglesia es estratégico, no por la cantidad de electores, sino porque en su cordillera cuenta con la mina Veladero, que está transitando sus 20 años de explotación de oro, lo que ha redundado en recursos por regalías mineras y puestos de trabajo.
No es lo único, ya que en carpeta está el gigante de cobre Josemaría, que también promete dejar millonarios fondos por la propia actividad minera y el impulso de la mano de obra.
Por eso, Rueda, mandamás bloquista, ha venido manifestando que una figura impulsada por el Gobierno le genera ruido interno y señales de preocupación y molesta de los afiliados iglesianos.
El bloquismo fue socio electoral del orreguismo y, fundamentalmente, en la Cámara de Diputados, en donde, con sus cuatro votos, garantiza o ayuda decisivamente a la sanción de leyes de los proyectos enviados por el Ejecutivo o del interbloque Cambia San Juan.
Ante una demostración de poder de Orrego al poner a Cordero, no asoma como posible una ruptura del bloquismo. Aunque sí Rueda y los tres diputados (Deguer, Miguel Atampiz y Federico Rizo) pueden frenar el tratamiento de algunos proyectos. Como sucedió con la ley de Transporte y la de Emergencia Hídrica, que incluye a OSSE, en las que tuvo la postura, al igual que el PJ y otros circunstanciales aliados del oficialismo, de no tratarlas sobre tablas (el jueves 27), sino que se debatieran este jueves 11, luego de que se abundara en el estudio y se incorporaran cambios a la iniciativa.
En esa movida, hubo otras motivaciones, como cierta molestia en la falta de comunicación de las intenciones del orreguismo y no se instale la idea de que el bloquismo y otros deban acompañar a ciegas y a libro cerrado las propuestas del orreguismo.
En todo ese contexto, que asuma Montaña es como un gesto hacia las huestes bloquistas para descomprimir la situación. La mujer, que fue candidata a senadora en segundo lugar titular en 2023, es la mano derecha del Gobernador en cuanto al armado de su agenda, la coordinación de sus reuniones y audiencias y contactos con, por ejemplo, personal de Ceremonial y Protocolo.
Si llegase a asumir como diputada, ¿se desligará de esa tarea o seguirá colaborando? Hay fuentes que aseguran que puede seguir coordinando ese trabajo.
Por otro lado, están los tiempos. Jaime presentó su renuncia a la Legislatura el jueves y, al día siguiente, el Tribunal Electoral Provincial comunicó la lista de diputados proporcionales. Una obviedad, pero un trámite formal que se debe cumplir.
Trascendió que la comunicación a Montaña se habría producido la semana pasada, pero no circuló, ni oficial ni extraoficialmente, que haya aceptado o rechazado el cargo de diputada provincial. Teniendo en cuenta que hay una sesión este jueves, hay fuentes que indican que el martes habrá una decisión.
Son plazos acotados, en los que pareciera que terminaría aceptando el puesto, aunque no se descarta que, si no lo hace, se disparen las comunicaciones y definiciones de manera exprés para saber quién asumirá como legislador provincial.