ANÁLISIS
El "Yalta de Alaska" y el fin del Chavismo: ¿Entrega pactada o asalto final?
Por Miguel Arancibia
La madrugada de este sábado, el tablero geopolítico global sufrió su sacudida más violenta en décadas. Con la precisión de una producción cinematográfica, Donald Trump anunció desde Mar-a-Lago la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en manos del FBI y unidades de élite Delta Force. Sin embargo, tras la euforia del éxito militar, subyace una trama de acuerdos secretos, descontento interno en EE. UU. y una estrategia judicial que busca desmantelar el corazón de la inteligencia revolucionaria en el Caribe.
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El frente interno: Una victoria sin apoyo popular
A pesar de la espectacularidad del operativo, la "Operación Lanza del Sur" no goza de la simpatía del pueblo estadounidense. Encuestas recientes reflejan que el 70% de la ciudadanía rechaza una intervención militar directa en Venezuela. Para el votante promedio, el resurgimiento de una Doctrina Monroe agresiva evoca fantasmas de guerras interminables y costosas.
El discurso de Trump hoy no pareció estar dirigido a la comunidad internacional, sino a calmar este frente doméstico. Al enfatizar que "no hubo bajas estadounidenses" y prometer que las petroleras y no el pueblo estadounidense financiarán la reconstrucción, Trump intentó transformar una invasión impopular en una "transmisión televisiva" de bajo costo humano y alto beneficio económico para el contribuyente norteamericano.
Cilia Flores: El verdadero objetivo de inteligencia
La captura de Cilia Flores no es un daño colateral; es un golpe estratégico. Conocida como la "Primera Combatiente", Flores es mucho más que una esposa. Fue la jefa de legales de Hugo Chávez y la arquitecta del andamiaje jurídico que permitió la consolidación del régimen.Versiones de inteligencia siempre han sostenido que era ella, y no Maduro, quien realmente dirigía los hilos del poder en Caracas.
Para los tribunales de Nueva York, Flores representa la llave maestra. Su conocimiento de las rutas de narcotráfico, las cuentas en paraísos fiscales y las conexiones con el crimen organizado es incalculable. Al llevársela junto a Maduro, Estados Unidos logra dos objetivos:
- Colaboración judicial: Bajo la presión de las cortes de NY, ambos tendrán que "cantar" para reducir sus condenas, exponiendo la red de inteligencia de izquierda en toda la región.
- Eliminación de la extorsión: Al tener a Flores bajo custodia estadounidense, se le quita al remanente del régimen en Caracas la posibilidad de usarla como rehén para silenciar a Maduro. Sin su esposa en Venezuela, Maduro no tiene incentivos para callar.
¿Se entregó o lo entregaron? La sombra de Alaska
La precisión quirúrgica del ataque ha levantado una duda razonable: ¿Fue Maduro traicionado por su propio círculo o fue el resultado de un pacto mayor? La mirada se posa sobre el reciente encuentro en Alaska entre Trump y Vladimir Putin.
A partir de esta reunión sin tener datos precisos sino sólo por intuición, considero la existencia de un "Yalta 2": un acuerdo de división de esferas de influencia donde Trump habría quitado apoyo a Ucrania a cambio de que Putin soltara la mano de Venezuela. Esto explicaría por qué, ante el bloqueo y ahora la incursión en Caracas, Rusia no envió un solo barco ni emitió más que una protesta diplomática de rigor. La "paz" en el Este de Europa habría tenido como moneda de cambio la cabeza del régimen bolivariano.
Un gesto de "responsabilidad" imperial
Trump ha asumido un rol inusual: el de administrador transitorio. En un gesto que busca proyectar responsabilidad, afirmó que EE. UU. gestionará el país hasta asegurar una transición pacífica a las "autoridades legítimas". La premisa es clara: no se puede extraer a un dictador y dejar un vacío de poder que derive en el caos libio o iraquí. El régimen de Maduro armó a la sociedad que quedó en Venezuela, por lo que debe ser nuevamente desarmada y será necesario desmantelar la estructura de los carteles del narcotráfico. Con esta acción podemos decir que Estados Unidos se ha hecho cargo de la cristalería que acaba de romper.
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Conclusión
La captura de los Maduro marca el derrumbe de un proyecto político de izquierda en latinoamérica, pero abre un periodo de incertidumbre legal y política. Si esta operación fue una victoria de la inteligencia occidental o el resultado de un frío intercambio de cromos en Alaska, solo el tiempo lo dirá. Por ahora, el destino de Venezuela se decide en una corte de Nueva York, mientras el mundo observa cómo se redibuja el mapa del poder latinoamericano y global.