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Qué sanción podría recibir el argentino Prestianni si se confirma el insulto racista a Vinícius
Las acusaciones de insulto racista contra Vinícius Júnior durante la victoria 1-0 del Real Madrid ante Benfica por la ida de los playoffs de la UEFA Champions League desencadenaron una investigación formal de la UEFA. El organismo evalúa sanciones que podrían incluir una suspensión mínima de diez partidos para el argentino Gianluca Prestianni, aunque el caso presenta dificultades probatorias.
El incidente ocurrió el martes 17 de febrero de 2026 en el Estádio da Luz, en Lisboa, tras el gol que definió el partido. Según la denuncia, Vinícius se acercó al árbitro François Letexier para informar que Prestianni le había gritado “mono”. La situación se habría producido luego del festejo del brasileño frente a la hinchada local, lo que generó tensión con jugadores del conjunto portugués, entre ellos Nicolás Otamendi.
La reacción dentro del campo fue inmediata. Kylian Mbappé encaró al juvenil argentino y lo acusó reiteradamente de racismo. Más tarde, el delantero francés fue contundente: “No podemos aceptar que un jugador que disputa la mejor competición de Europa se comporte así. Este no merece jugar más la Champions League”.
Otros futbolistas del Madrid respaldaron a su compañero. El uruguayo Federico Valverde señaló que quienes estaban cerca escucharon “algo feo”, mientras que Aurélien Tchouaméni aseguró que Vinícius les dijo en el vestuario que había sido llamado “mono”. Según su relato, Prestianni habría negado la acusación y argumentado que en realidad pronunció otro insulto.
El protocolo antidiscriminación de la UEFA se activó de inmediato. El artículo 14 de su código disciplinario prevé sanciones severas —incluida una suspensión mínima de diez partidos— para cualquier conducta que atente contra la dignidad humana por motivos de raza, color de piel u otras condiciones.
Sin embargo, la investigación enfrenta un obstáculo clave: la falta de pruebas concluyentes. Las imágenes televisivas no permiten leer los labios del argentino porque habló con la camiseta cubriéndose la boca. Ante esa dificultad, la UEFA deberá basarse principalmente en testimonios de los protagonistas y de los oficiales del partido.
Desde el banco de Benfica, el técnico José Mourinho adoptó una postura cauta: afirmó haber hablado con ambos jugadores y sostuvo que existen versiones contrapuestas, por lo que evitó tomar partido sin evidencias claras.
El respaldo institucional a Vinícius llegó desde la Confederación Brasileña de Fútbol, que expresó su solidaridad y reiteró su compromiso contra el racismo. En la misma línea se pronunció el entrenador del Madrid, Álvaro Arbeloa, quien remarcó la “tolerancia cero” del club frente a este tipo de conductas.
La resolución final dependerá de si la UEFA logra reunir pruebas suficientes para sostener alguna de las versiones. Mientras tanto, el caso vuelve a poner el foco en la lucha contra la discriminación en el fútbol europeo y en las dificultades para sancionar estos hechos cuando no existen registros concluyentes.