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Manu Armoa y su mamá lograron salir de Dubái en medio de la guerra: “Fueron noches interminables, con misiles en el cielo y explosiones”
El voleibolista sanjuanino Manuel “Manu” Armoa relató en sus redes sociales el dramático momento que le tocó vivir junto a su mamá en Medio Oriente, luego de que un conflicto bélico estallara mientras él se encontraba disputando la final de la liga de vóley con el club Al Jazira. Tras varios días de miedo, sirenas y explosiones, ambos lograron salir de la zona en uno de los pocos vuelos disponibles hacia Sudamérica.
“Escribo estas palabras con un nudo en la garganta”, expresó el deportista al comenzar su relato, que publicó mientras viajaba en el vuelo Emirates 261 que los trasladaba desde Dubái hacia Guarulhos, en Brasil.
Según contó, él se encontraba en Abu Dhabi jugando al vóley cuando su madre había viajado para visitarlo y presenciar la final de la liga. Sin embargo, ese mismo día —sábado 28 de febrero— la situación cambió por completo cuando el conflicto estalló y comenzaron ataques con misiles y drones contra bases militares y aeropuertos de la ciudad.
A pesar del contexto, el partido decisivo no fue suspendido y el equipo debió trasladarse por carretera para disputarlo. “Colaboré con 30 puntos, pero nuestras cabezas estaban en el cielo de Abu Dhabi”, relató el sanjuanino.
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Tras la final, comenzaron los momentos más difíciles. Armoa contó que pasaron noches enteras refugiados, casi sin dormir, mientras sonaban las alertas en sus teléfonos. “Fueron noches interminables. Encerrados en el baño, sin dormir, con el segundo subsuelo del estacionamiento como búnker, misiles en el cielo, explosiones y el teléfono sonando con alertas: ‘protéjase en un lugar seguro — estamos interceptando misiles’”, describió.
El jugador también recordó la angustia de sus familiares y amigos en Argentina y en distintas partes del mundo, que intentaban comunicarse para saber cómo se encontraban.
Ante la incertidumbre, madre e hijo tuvieron que tomar decisiones rápidas. “Todo exigía tomar decisiones. Armamos un pequeño kit de supervivencia. Fue horrible”, expresó.
En medio del miedo, Armoa destacó el rol fundamental de su madre durante esos días. “Tuve una certeza: la fuerza de mi mamá a mi lado. No tienen idea de todo lo que hizo para que hoy podamos estar contando esta historia que parece una película de terror”, escribió.
Finalmente, ambos lograron conseguir lugar en uno de los pocos vuelos que salieron rumbo a Sudamérica. El momento del despegue también estuvo marcado por la tensión. “Los primeros minutos de vuelo fueron clave para salir de la zona de peligro y que ninguno de los misiles que vimos sobre nuestras cabezas nos alcanzara”, relató.
Ya fuera de la zona de conflicto, el sanjuanino expresó su deseo de que la violencia termine y que quienes permanecen allí puedan estar a salvo. “Deseo con todo mi corazón que pare la guerra. A los que decidieron quedarse, que estén bien. Y que de a poco los sonidos y luces dejen de aparecer en mi cabeza”, concluyó.