2026-04-15

ESTE MIÉRCOLES

Otra vez contra los jubilados: media cuadra de fila, ahora en un juzgado, para que les devuelvan retenciones

Se trata de personas que están en juicio contra el Estado por la devoción de conceptos como Ganacias o el artículo 9, denominado como "solidaridad previsional"

Una sorpresiva fila de personas se registró esta mañana en las puertas del Juzgado Federal N° 2, donde una fila de más de media cuadra puso en evidencia un cambio inesperado en los procedimientos legales para los jubilados que mantienen litigios contra el Estado. La situación generó asombro entre los transeúntes y la necesidad entre los afectados, quienes debieron presentarse personalmente para ratificar firmas que antes se gestionaban de manera privada.

Hasta hace poco, este trámite administrativo se realizaba con normalidad en los estudios jurídicos de los abogados representantes. Sin embargo, una nueva disposición obligó a los beneficiarios a trasladarse directamente a la sede judicial para realizar la firma de un poder que permite la continuidad de sus expedientes.

Ariel, uno de los jubilados presentes en el lugar, explicó que esta modificación los tomó por sorpresa. “Hasta la semana pasada esta firma se realizaba en lo que eran los estudios de los abogados, donde uno buscaba un apoderado en representación de nosotros”, detalló sobre el procedimiento que permitía evitar el traslado masivo de personas a las oficinas judiciales.

El trasfondo de estas presentaciones judiciales es el reclamo para que se deje de descontar el impuesto a las Ganancias y el denominado "Artículo 9" de los haberes jubilatorios. Muchos de estos juicios llevan dos o tres años en curso, pero se vieron interrumpidos por la necesidad de actualizar el poder de representación ante el juzgado.

La notificación del cambio llegó de manera informal para muchos. Según relataron los presentes, fueron los propios abogados quienes, vía WhatsApp, informaron a sus clientes que los juicios quedarían suspendidos si no se presentaban a firmar nuevamente el poder de forma presencial en el juzgado. “Nos informaron que se suspendía todo; sigue el mismo juicio, pero teníamos que sí o sí venir a firmar acá de nuevo el poder para los abogados”, comentó Ariel.

La masiva concurrencia desbordó inicialmente la capacidad operativa del Juzgado Federal número dos. Según los testimonios, al comienzo de la jornada solo se atendía a dos personas simultáneamente, lo que provocó que la fila se extendiera rápidamente por la vereda sobre calle Mitre y doblara por calle Mendoza hacia el norte.

Ante el evidente colapso y la cantidad de adultos mayores esperando, las autoridades judiciales reaccionaron. “Nos comentaba el abogado que se ha desbordado por primera vez ”, señaló uno de los afectados, añadiendo que el juzgado tuvo que desafectar personal de otras áreas para agilizar la atención, logrando pasar de dos a seis personas atendidas por turno. La situación trae a la memoria aquellas largas filas y esperas de los jubilados que cobran sus haberes de forma presencial en el Banco San Juan de calle Las Heras o aquellos que realizan sus trámites en PAMI. 

La logística para llegar al juzgado también representó un desafío económico para los jubilados. Muchos de ellos se organizaron para compartir gastos de movilidad, viniendo en grupos desde distintas zonas para abaratar los costos del traslado solicitado por sus representantes legales.

A pesar de que la fila comenzó a moverse con mayor rapidez hacia media mañana, el retraso afectó otros trámites que los jubilados tenían previstos. Algunos manifestaron que, debido a la larga espera, perdieron turnos en otras dependencias, como la caja, que solo atiende hasta las 11:00 horas, obligándolos a regresar otros días de la semana.

Una vez registrada y asentada la firma del poder, el proceso judicial retoma su curso normal. Se estima que estos juicios pueden demorar alrededor de un año más hasta que el juez interviniente dictamine si los descuentos aplicados por la ANSES son procedentes.

Los abogados defensores sostienen que la mayoría de estos casos resultan favorables para los jubilados. El argumento central es que el descuento de Ganancias sobre las jubilaciones es considerado un “impuesto al trabajo” aplicado de forma indebida sobre un haber previsional, lo que refuerza la determinación de los jubilados de enfrentar las largas filas para defender sus derechos.

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