2026-04-19

ANÁLISIS

Paredes le sacó brillo a su jerarquía y le dio a Boca un superclásico deslucido ante el River de Coudet que cedió el invicto

El xeneize celebró en el Monumental por el tanto de penal del campeón mundial, quien fue la guía de su equipo en un encuentro sin muchas emociones.

El presidente de Boca y máximo ídolo de la historia del club, Juan Román Riquelme, rara vez suele estar en las conferencia de prensa junto a los refuerzos que va contratando la institución en los mercado de pases. Una de esas 'excepciones', el exenganche la hizo con Leandro Paredes cuando regresó al club en julio del año pasado, ya con la vuelta olímpica en sus espaldas con Argentina en el Mundial en 'Qatar 2022'.

"Nos va a dar el salto de calidad que tanto pretendemos", lo halagó el Topo Gigio al volante, con el cual compartió plantel en Boca cuando el 10 se aprestaba para su última salida y el volante de ojos claros era una promesa.

Esta tarde, en el Monumental, Paredes fue 'la clave' para la alegría de 'la mitad más uno' en Núñez y ponerle punto final al invicto de Eduardo Coudet como DT de River. Como plus, en el festejo lo hizo como Román, con la manos en los oidos para 'escuchar' el silencio en Núñez.

El exRoma fue quite y precisión en la entrega. Voz de mando y pierna fuerte al límite de lo permitido, y también un poco más: tuvo un cruce con su compañero en la Scaloneta, el Huevo Acuña, que les valió a cada uno la tarjeta amarilla.

Boca, una vez más en su historia de supremacia sobre River, pareció darle brillo a esa mística que le permite ganarle al clásico rival, incluso, sin merecerlo del todo. Aprovechó el momento justo y luego se dedicó a cuidar el resultado. Incluso, le dio oxigeno a su entrenador, Claudio Ubeda, alguien siempre en la mira cuando las cosas no salen a causa de su falta de antecedentes relevantes en su curriculum vitae. El arranque en la Copa Libertadores le dio respiro, pero estos tres puntos cotizan en bolsa más que un barril de petroleo.

Del otro lado, River se quedó no solo sin invicto en la era Coudet, sino preocupado.  Con señales de alarma claras. La lesión de Driussi tan tempranera es solo una de ellas. Los bajos rendimientos de varios jugadores ya parecen una constante y por eso luego en el Monumental repleto, durante la etapa inicial, atronó una queja sin doble lectura de los hinchas: "Movete River, movete...", cuestionaron los fanáticos.

Con la Copa Sudamericana como su principal objetivo del año, Coudet es consciente que el impulso anímico por su llegada tras la salida de Gallardo, ya expiró. El margen de error, con este revés, se achicó al máximo en lo que se viene. River, como Boca, no entienden de conjugar otro verbo que, como decía el Coco Basile, es muy claro: ganar, ganar y ganar...

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