DOLOR
Murió José el “Negro” Rufino, la voz eterna del ciclismo sanjuanino
El mundo del ciclismo sanjuanino atraviesa horas de profundo dolor tras conocerse el fallecimiento de José Carlos Rufino, conocido popularmente como el “Negro Rufino”, una de las voces más emblemáticas e históricas del deporte pedalero en la provincia. Tenía 89 años y su figura quedó marcada para siempre en cada competencia de pista y ruta disputada en San Juan.
Durante décadas fue el encargado de conducir el tradicional coche guía en las carreras de ciclismo, abriendo paso al pelotón y acompañando cada etapa de la temporada rutera. Desde allí anunciaba largadas, recorridos, premios y clasificaciones, mientras relataba con pasión cada fuga y cada embalaje final para el público que seguía las competencias al costado del camino.
Con el paso de los años, Rufino se convirtió en una pieza inseparable del folclore ciclístico sanjuanino. Su voz era sinónimo de carrera y su presencia formaba parte del ritual de cada competencia. Para corredores, dirigentes e hinchas, escuchar al “Negro Rufino” era parte esencial de la fiesta del ciclismo.
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Su llegada al ambiente pedalero se dio casi por casualidad. Vinculado desde joven a la locución deportiva en el fútbol departamental, un día fue convocado de urgencia para reemplazar al locutor de una competencia ciclística. Aquella oportunidad marcaría el inicio de una trayectoria que ya nunca se detendría.
Con el tiempo adquirió los equipos de sonido y también el tradicional nombre “Tadeo”, creado originalmente por Antonio Aniceto Ruiz, pionero de la publicidad ciclística y ferviente devoto de San Judas Tadeo. Desde entonces, Rufino quedó definitivamente ligado a la historia grande del ciclismo sanjuanino.
Su pasión además se transformó en legado familiar. Sus hijos, Guillermo y José Carlos, continuaron vinculados al ambiente ciclístico y a la locución, manteniendo viva una tradición profundamente ligada al deporte de la provincia.
La muerte del “Negro Rufino” deja un enorme vacío en el ciclismo sanjuanino, pero también el recuerdo imborrable de una voz que acompañó generaciones enteras de ciclistas y aficionados.