ROCK AND ROLL DEL PAÍS
Rey Garufa hizo estallar la mística ricotera en San Juan con una noche cargada de clásicos, inéditos y el espíritu de Patricio Rey
La liturgia ricotera volvió a sentirse en la provincia. Con un Hugo Espectáculos repleta y un público que acompañó cada canción de principio a fin, Rey Garufa y sus Timadores ofreció anoche un show intenso, emotivo y cargado de esa mística que durante décadas convirtió a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en un fenómeno único dentro del rock nacional.
El show comenzó pasadas las 23 horas y la banda liderada por Santiago Nuñez abrió con "Nuestro amo juega al esclavo". La expectativa era alta y la banda de Tandil respondió con un recital que se extendió por más de dos horas, atravesando distintas etapas del universo redondo y haciendo vibrar a varias generaciones que coparon el lugar.
Con una puesta potente y un sonido que buscó respetar la esencia original de Los Redondos, el grupo fue desatando uno tras otro varios de los clásicos más celebrados por el público. “El pibe de los astilleros”, “Queso ruso” y “Todo un palo” encendieron rápidamente el pogo y transformaron el recital en una verdadera celebración.
El momento de mayor explosión llegó, como era de esperarse, con “Jijiji”. Apenas comenzaron a sonar los primeros acordes, la sala entera saltó y cantó al unísono recreando, aunque sea por unos minutos, el espíritu del histórico “pogo más grande del mundo”.
Pero el show no se quedó solamente en los clásicos. Uno de los aspectos más celebrados de la noche fue el recorrido por canciones inéditas y menos difundidas del repertorio ricotero, esas piezas que con el tiempo se transformaron en verdaderas joyas de culto para los fanáticos. Sonaron “Roxana Porchelana”, “Cuá Cuá Amén”, “Rodando” y “Patricio Super Show”, entre otras, despertando la ovación de los seguidores más fieles.
Más allá de lo musical, el recital tuvo ese clima de comunión que suele acompañar cada homenaje a Los Redondos. Hubo pogo y una conexión permanente entre la banda y el público sanjuanino, que respondió con una energía constante durante toda la noche. Así, Rey Garufa volvió a demostrar por qué es considerado uno de los tributos más importantes del país. Y San Juan, una vez más, se entregó por completo a una noche donde la memoria ricotera estuvo más viva que nunca.