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“¿Volvemos?”: el guiño de Darío Barassi palpitando la nueva temporada de Love is Blind
Wanda Nara y Darío Barassi vuelven a apostar por el humor, la complicidad y la química en el formato que revolucionó la televisión de parejas: Love is Blind (Netflix). Una de las duplas más divertidas y picantes de la conducción argentina se prepara para una nueva temporada del reality que conquistó a miles de espectadores en todo el país, y el anuncio de su regreso no tardó en desatar una ola de expectativas y comentarios en redes sociales.
La confirmación del regreso fue obra de Barassi, quien eligió su cuenta de Instagram para sorprender a sus fans con una serie de fotos junto a Wanda Nara y un posteo cargado de entusiasmo. “¡¿Volvemos?!”, escribió. “Volvemos. Muy pronto @chenetflix Tamoooo beiosss @wanda_nara”, en un claro guiño tanto a la plataforma de streaming como a su colega.
La reacción del público fue inmediata: cientos de mensajes celebraron la vuelta de la dupla y anticiparon el furor que promete esta nueva edición. “Los amo”; “Qué lindo dúo”; “Genios los dos, ¡todo el éxito!”; “La mejor dupla”, se multiplicaron entre los comentarios, dejando en claro que la combinación de carisma, humor y espontaneidad de ambos conductores es uno de los grandes atractivos de la versión local de Love is Blind.
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La elección de Wanda y Barassi como conductores responde a una clara estrategia de Netflix: reforzar el eslogan de “hecho en Argentina” y anclar la identidad nacional al contenido, incluso cuando gran parte de la producción se grabó en México. A diferencia de los presentadores originales de la versión estadounidense, Nick y Vanessa Lachey, quienes son pareja en la vida real y con un perfil más sobrio, la adaptación argentina apostó por dos nombres de enorme popularidad, carisma y cercanía con el público local, generando una impronta propia y muy distinta al resto de las ediciones globales.
Desde su debut en 2020, Love is Blind rompió fronteras y se convirtió en un fenómeno mundial, con versiones en Brasil, Japón, Corea del Sur, Reino Unido, Suecia, Alemania y Arabia Saudita. En Argentina, el formato encontró rápidamente su lugar y sumó ingredientes locales para conquistar a una audiencia ávida de contenido fresco y emocional. La premisa, tan sencilla como audaz, sigue seduciendo: hombres y mujeres interactúan sin verse las caras, comunicándose a través de conversaciones íntimas en cabinas llamadas pods. Si logran una conexión real, pueden comprometerse, vivir una luna de miel anticipada y luego probar la convivencia antes de decidir si realmente desean casarse frente a sus familias, amigos y las cámaras.
El reality juega con las emociones y las expectativas, llevando al límite la idea de enamorarse sin prejuicios ni barreras físicas. Pero el gran giro ocurre en la recta final, cuando los protagonistas deben decidir si el vínculo es lo suficientemente fuerte como para dar el “sí” en el altar. El resultado: confesiones, risas, algún que otro escándalo y, sobre todo, una montaña rusa de emociones que mantiene al público expectante hasta el último minuto.
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El regreso de Nara y Barassi como anfitriones suma un condimento extra a la propuesta. Su frescura, sus bromas al aire y la capacidad de conectar con los participantes y la audiencia hacen que cada episodio tenga un sello propio. La dupla logró descontracturar el formato, aportar guiños locales y, sobre todo, construir un espacio donde el humor y la empatía conviven con las historias de amor, desencuentros y decisiones difíciles.
Así, mientras los flashes se apagan y los asistentes se dispersan, el universo de Love is Blind se prepara para volver a sorprender. Entre risas, complicidad y la promesa de nuevas historias de amor, la dupla más querida de la conducción argentina ya calienta motores para una temporada que promete emociones, sorpresas y el inconfundible sello local.
La primera edición argentina, sin embargo, quedará marcada por un repudiable hecho que terminó en la Justicia. En febrero de 2025, la participante Emily Ceco denunció a su entonces esposo Santiago Martínez por violencia de género e intento de homicidio. La denuncia incluyó relatos de agresiones físicas, control y hostigamiento tanto de Martínez como de su entorno familiar.
Durante el juicio, Ceco relató el miedo y el sufrimiento que atravesó, así como el impacto emocional de enfrentar a su agresor y a la familia de este. El tribunal condenó a Martínez a 15 años de prisión, y el fallo incluyó el reconocimiento de otras víctimas previas. Tras conocerse la sentencia, Ceco expresó alivio y esperanza de encontrar paz, pero también temor por su futuro cuando Martínez obtenga la libertad.