FERVOR POPULAR
Llanto, abrazos, música y pogo, así despiden sus fánaticos al exlíder de los Redonditos de Ricota en plena Capital Federal
La Plaza de Mayo se convirtió en el epicentro de una despedida que muchos no querían hacer. Allí, cientos de personas de diferentes edades se unieron para darle un adiós al hombre que musicalizó sus días. En los parlantes sonó su voz y, en las calles, se escucharon las de miles que corearon a todo pulmón lo que consideran himnos.
El hombre que se volvió un símbolo del rock murió. Y en una despedida multitudinaria, el Indio, quien ya era una leyenda, dejó a cientos de personas llorando, en un inmenso pogo y cantando a todo pulmón los versos que se volvieron íconos de la música nacional.
Fue él quien escribió en uno de sus temas: “Donde hay dolor, habrá canciones”, y eso fue lo que hicieron sus seguidores: poner en lo más alto sus canciones. Y no sorprendió, porque la edad no fue un impedimento para sentir la partida de uno de los músicos que marcó la historia. Por eso, en la Plaza de Mayo se pudieron ver jubiladas, adolescentes, niños y muchos más. Todos unidos por un hombre.
Hoy, las canciones del Indio se escucharon en las calles, en los colectivos y en los lugares de trabajo. Pero en los puntos de encuentro distribuidos por todo el país fueron la vía para explorar el dolor en conjunto, llorar, cantar y saltar.
En la Plaza sonaron “Un ángel para tu soledad”, “Todo preso es político”, “La bestia pop”, “Nadie es perfecto”, “Preso en mi ciudad” y “El arte del buen comer”. Todos cantaron todas, porque hoy la tristeza solo dio lugar a seguir cantando.