2026-06-12

ENTREVISTA

Los impuestos, una posible expansión en San Juan, Milei, Orrego y Laciar, los productos locales, y excelentes augurios, el resumen de un mano a mano de 0264Noticias con el presidente de La Anónima

El empresario pasó por la provincia y cortó la cinta del salón que ya empezaron a usufructuar, tras un acuerdo con Libertad. Charló con este diario y dejó definiciones importantes.

Tiene 78 años y, a las 10 de la mañana, deambulaba entre las góndolas de lo que ahora dirige: el salón de ventas que antes dominaba la firma Libertad. Federico Braun, presidente de La Anónima y uno de los empresarios más poderosos del país, le dio un mano a mano a 0264Noticias el día que arrancó oficialmente el control sobre ese bestial salón de unos 8.000 a 10.000 metros cuadrados cubiertos. “No es una compra, aunque podría serlo”, dijo mirando al futuro. Opinó de todo: del Presidente, del Gobernador y hasta de la intendenta de la Capital. Destacó algunas decisiones de la gestión nacional, pero marcó lo que falta. Comparó a San Juan con una pequeña ciudad rionegrina que estuvo en el foco del debate por el impacto de Vaca Muerta. No descartó abrir otras sucursales en la provincia, recordó una visita anterior para ver a su amigo José Chediack y les abrió la puerta a los productores locales. “Provincia chica todavía”, le señaló el cronista de este diario para hablar de San Juan y sus capacidades. “Chica, pero poderosa”, reaccionó rápido de reflejos el septuagenario.

—Federico, si usted le tiene que describir al público de San Juan qué es La Anónima, ¿qué le diría? ¿Cómo la describiría?
—Es una empresa que tiene identidad. Tiene mucha historia. Tiene mucha gente; vamos a ser 14.000 personas que trabajan para La Anónima. Y amamos lo que hacemos. Tratamos de ser de la mejor calidad, de ser los mejores en materia de supermercadismo. Y, además, tenemos varias cosas más, porque tenemos dos frigoríficos, que es básicamente para carne que se vende en nuestros locales y otra parte se exporta.

—¿Qué diferencia puede encontrar el sanjuanino con otras cadenas que ya están acá, como Carrefour, Vea, ChangoMás, más algunas firmas locales como Cabral o Café América?
—Siempre hemos competido con los que nombraste en primer término: con Carrefour, con ChangoMás, con Coto y, en algunas ciudades, pocas, con cadenas locales. Pero lo que a veces nos preocupa mucho es la informalidad, con aquellos que no cumplen con el tema impositivo. Porque los impuestos en Argentina son extremadamente altos; entonces, si uno paga y el otro no paga, se tiene una ventaja en precios, que es la primera variable que busca el consumidor, y más en estos momentos. Es muy injusto.

—Es decir, ¿usted ve que en esas otras firmas corren con cierta ventaja a la hora de pagar impuestos?
—Ventajas que se toman, no que les dan. En algunos lados se discrimina entre supermercados grandes, supermercados chicos, supermercados privados y cooperativas, y eso no nos parece lógico, no es sano. Porque lo que nosotros creemos, y creo que es la esencia del capitalismo, es que haya competencia, que la gente logre la mejor relación de calidad-precio posible. Por eso hay que competir.

—Perdón la insistencia, ¿usted cree que estas firmas no pagan impuestos como ustedes?
—Hay muchas empresas, hay mucha informalidad no admitida. No quiero dar nombre y apellido porque no tengo la certeza.

—Pero en la competencia usted ve algo que le llama la atención…
—En algunos lugares, ya hablo a lo largo y ancho del país, no estoy hablando de San Juan, hasta incluso en los (supermercados) más chiquitos, he encontrado nuestra marca propia de La Anónima, y otra que se llama Best, en la góndola de mi competidor. Otra cosa es que, cuando se roban camiones, en casos que ocurren, los camioneros reducen su tenencia en donde les compran en negro. Eso es una realidad, estoy describiendo una realidad. Estamos tratando de que se entienda que impuestos altos sin el control correspondiente es un arma letal para el sector.
Entonces, la pregunta tuya inmediata es por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo (con la inversión en San Juan). Es una gran oportunidad para La Anónima, que tiene ganas de tener presencia en todo el interior del país. Una cadena muy buena, como fue Libertad, empezó a andar mal por las razones que te expliqué recién; entonces cambió de mano y después llegó ese proceso donde, tratando de conseguir rentabilidad, se empiezan a hacer malas prácticas y, finalmente, ellos tomaron la decisión sana de vender los supermercados, de transferirnos los supermercados.
No estamos comprando la sociedad anónima, porque la sociedad anónima es la dueña de los shoppings, incluyendo los supermercados. Nosotros somos un inquilino más, muy importante. Lo que se llama el negocio “ancla”, que le da vida a todo.

—¿Ese formato de negocio tiene un tiempo de inicio y un fin? ¿Se hace por una cantidad de tiempo o no?
—Por 30 años.

—Es algo simbólico, más que otra cosa…
—Está la posibilidad de que mañana lo terminemos comprando o no, o que sigamos... Yo no voy a estar…. (risas).

—Es un poco curioso que en una época en donde está cayendo el consumo (5.1 en marzo, 1 y pico en abril, no están los últimos números, parece que todavía no se publican, pero se supone que también el consumo vuelve a caer este mes) se animen a invertir. También está la presión impositiva, que en Argentina atraviesa a todos...
—Tenemos vocación por ser líderes, y ya lo estamos siendo en el interior del país. Con esta operación, sin lugar a dudas. Es lo que nos gusta hacer, es lo que sabemos hacer. También es cierto que el tema impositivo es un inconveniente estructural. Yo por eso creo que la reforma más importante que tiene que hacer este gobierno (nacional) es la reforma impositiva, que de alguna manera genere que la base de recaudación sea más grande, que haya más actores y, en consecuencia, puedan bajar algunos impuestos. No es que van a perder financiación los estados nacionales y provinciales, porque va a haber más volumen…

—Más gente que pague impuestos, no impuestos más altos…
—Impuestos, si es posible, más chicos.

—Más bajos… Milei anunció una baja de impuestos al principio, en la campaña, y luego de ganar. Algunos tocó, no muchos, dice el sector. ¿Está conforme con eso?
—Yo creo que el gobierno nacional ha hecho un trabajo: sacó el impuesto PAIS, acaba de bajar por segunda vez las retenciones, que es clave para todo el campo, y ha bajado gastos, muchos, y es lo que le permite seguir. Probablemente puedan ir bajando algún otro impuesto. Básicamente el impuesto a los débitos y créditos, que también son muy malos impuestos.
Mientras que en las provincias hay excepciones. Yo tuve una enorme alegría cuando el Chaco bajó (Ingresos Brutos) del 3,2 por ciento, que ya era menor que el tope que le puso la reforma del presidente (Mauricio) Macri, a 2,9 por ciento. Para nosotros es importantísimo. Este es un negocio de alto volumen, se vende mucho, pero con márgenes muy pequeños. Entonces, un punto más o menos es un montón de plata; es lo que te puede sacar de la cancha o hacer que seas eficiente.
Este gobierno nacional también hizo la reforma laboral, que no es la perfección, pero nos va a ayudar a ser más eficientes, más productivos, sin herir al empleado. Al revés, el empleado quiere trabajar, quiere que lo dejen trabajar. Y es bueno también para, insisto, el propietario, para el empresario; se ha hecho más flexible, se ha adaptado a estos tiempos.

—¿Y qué falta, según usted?
—Falta la reforma impositiva.

—¿Está conforme con el esquema que tiene San Juan en lo tributario? ¿Lo conoce? ¿Lo ha estudiado?
—Lo he estudiado y está en línea con el resto de las provincias. Los impuestos municipales son muy razonables, porque no es un porcentaje de la venta, sino que es un monto fijo que se calcula en base a lo que debe ser una tasa: los gastos que le genera a algunos municipios prestar ese servicio.
Ingresos Brutos es una cuota que no está en el máximo; puede bajar un poco más, mejor, pero creo que están bien. A mí me gusta en particular San Juan porque creo que tiene un futuro muy promisorio en la minería, no estoy diciendo nada que ustedes no sepan o no conozcan. Y tiene una calidad de gente, de actividad en particular. Lo poco que he visto (voy a dar una vueltita más) me gustó mucho.

—¿Ha tenido contacto con el gobierno provincial? ¿Planea tenerlo? ¿No hace falta?
—Sí, por supuesto. Me parece que, de mínima, es de cortesía. Me causó una muy buena impresión el gobernador Marcelo Orrego y estuve con la intendenta de la Capital, Susana Laciar, que me causó una muy buena impresión también. Los veo muy enfocados en lo que yo particularmente creo que hay que hacer, en todo esto que estamos hablando: que el Estado facilite el desarrollo de la minería. El Estado nacional lo ha hecho con el RIGI, básicamente, con la corrección de la Ley de Glaciares, que es una condición necesaria, no suficiente, pero una condición necesaria. Esas dos herramientas me parece que han sido muy inteligentes.

—Con tanto tiempo en el negocio (creo que dijo recién 48 años) ha visto pasar varias gestiones, varios gobiernos. ¿Qué pronostica para los próximos años? ¿Qué cree usted que va a ocurrir?
—Yo siempre he sido optimista, y muchas veces me he equivocado, pero parto de la base de que la Argentina tiene muchas cosas muy buenas: recursos naturales, minería, energía, el campo. Todo eso bien explotado nos va a generar una balanza comercial muy positiva, como no tuvimos nunca. Y esto recién empieza; todavía la energía tiene mucho por crecer. Este año se habló de la energía de Vaca Muerta, de la que se viene hablando hace más de 20 años. Se sabe que había shale gas y shale oil, como lo tiene Estados Unidos. Estados Unidos pasó a ser el principal productor del mundo gracias al manejo del shale gas. La Argentina está en ese proceso; yo lo veo, lo palpo, lo veo clarito, porque estamos en Neuquén y Río Negro, en prácticamente todas las ciudades que tienen más de 5.000 habitantes. Incluso fuimos a Añelo (NdR: localidad neuquina muy pequeña conocida a nivel nacional por ser el epicentro del desarrollo de Vaca Muerta). Fuimos los primeros en ir con un supermercado cuando la ciudad tenía 1.800 habitantes. Fuimos porque sabíamos que iba a crecer. En San Juan el razonamiento es el mismo: acá hay mucha minería. Cuando se mira la cordillera y se ve que Chile exporta 127.000 millones de dólares de cobre y, por lo que me dicen, hay mucho por encontrar acá, la Argentina tiene igual o mejor naturaleza en cuanto al cobre que ese país. El cobre es, por lejos, el mineral que no tiene sustituto. El litio tiene sustituto, puede competir con el hidrógeno, hay muchas otras energías alternativas. Pero el cobre es necesario en todas y la Argentina tenía toda esa riqueza bajo el suelo. La oportunidad está y yo creo que este gobierno y esta provincia tienen muy clara la oportunidad que tenemos.

—¿Planea, más allá de esta inversión en el hipermercado Libertad, otra inversión? Perdón, antes que eso: ¿se va a seguir llamando Hipermercado Libertad o Paseo Libertad?
—Supermercado La Anónima en Paseo Libertad. Tenemos 118 años, ¿cómo no vamos a poner nuestro nombre? Hay supermercados que tienen varias banderas distintas; nosotros pensamos que eso no tiene mucho sentido. Más con nuestra estrategia de que le tenemos que vender a todo el mundo: al rico, al menos rico…

—¿Planea expandirse dentro de San Juan?
—Es altamente probable que, en la medida de que haya crecimiento, nosotros acompañemos, dándole lo que van a adquirir a lo mejor sociedades más pequeñas o barrios más alejados. Yo diría que es altamente probable.

—¿La Anónima se circunscribe solo a grandes superficies o desarrollan también en espacios más chicos?
—Nosotros tenemos el supermercado medio de 1.500 metros. Esto que estamos haciendo es un enorme desafío, porque solamente tenemos un hipermercado que está en la ciudad de Neuquén, que en realidad lo achicamos. ¿Por qué? Porque hoy en el mundo (no es un fenómeno argentino) han cambiado muchas cosas. Primero, las familias son cada vez más pequeñas. Hay cada vez menos natalidad, con mejor, en principio en general, mejor poder adquisitivo. Cada vez más el hombre y la mujer trabajan. Pero esas familias necesitan poder tener lo que se llama cercanía. Para hacer las compras se quieren tomar el menor tiempo posible; y es parte de la experiencia, de la vivencia de esa gente. Es decir: “no me hagas hacer una hora de cola, no me hagas caminar un hipermercado de 12.000 metros”. Y eso es un fenómeno en el mundo. En Argentina pasa lo mismo, con el agregado de que el e-commerce es la cercanía total: me traen el producto a la casa o al supermercado vecino.
Nosotros hace 10 años creamos La Anónima Online. Básicamente, para todo lo que genera grandes superficies o grandes stocks, ¿qué hacemos? Una muy buena plataforma de “La Anónima Online” para todo lo que es no comestible. Y hacemos “La Anónima Online Food” en las ciudades que son más densamente pobladas, por ese concepto de que la gente necesita rapidez y cercanía. Entonces tenemos un mix de eso, depende de la ciudad donde estamos. Normalmente tenemos una grande y después le agregamos algunas pequeñas.

—¿Y la venta online también es algo que van a trabajar mucho en San Juan? ¿Están trabajando ya?
—Nosotros pasamos de tener 2 millones de clientes a tener más del doble. La ciudad de Córdoba solamente son 2 millones de visitantes; Rosario, un millón. Es triplicar la cantidad de clientes objetivo.

—Hay un viejo debate acá respecto de las marcas locales... no las marcas, los productos locales. En San Juan hay buenos productores de aceite de oliva, aceitunas, uvas, vino. Algunos productos cuestan encontrarlos en las góndolas de los supermercados con mayor superficie. ¿Cuál es el plan de La Anónima para los productos que son de firmas sanjuaninas?
—Nosotros somos Empresa B. Empresa B es una calificación que le da un instituto internacional a aquellas empresas que están comprometidas con lo que se llama el triple impacto. Uno es hacer la actividad que desarrollamos (en este caso, los supermercados) con la mejor calidad y el mejor servicio. Lo segundo es atender a lo social. Eso me parece que es muy importante. Ya lo hacíamos antes, naturalmente: apoyar a la localidad donde estamos y hacerlo eficientemente. Y tercero, lo ecológico, que es algo que todos de alguna manera percibimos que tenemos que ser responsables por las generaciones futuras, más que nada. Con eso contesto tu pregunta: vamos a estar muy atentos. Además, se gana en calidad si ese proveedor local tiene los requisitos que debe tener. Es un gana-gana, gana-gana. Esa persona que entra en San Juan... algunos proveedores ya están, incluso acabo de estar con un productor de huevos sanjuanino; a lo mejor, de esa manera escala no solamente en San Juan, sino en otras ciudades de la cadena.

—¿Estamos hablando del primer eslabón, de quienes producen, o estamos hablando de quienes ya comercializan…?
—Somos muy buenos, lo digo con conocimiento de causa, comprando fruta y verdura. Tenemos centros de compra en Mendoza, en el Valle de Río Negro y en Buenos Aires. Tenemos compradores que van a todo el resto del país buscando la mejor relación calidad-costo. Entonces somos candidatos ideales para recibir productos locales, por todo lo que te acabo de explicar, para que se desarrolle, por ejemplo, un proveedor de huevos con el que, reitero, estuve recién, que ya era proveedor de Libertad y que ahora seguramente va a ampliar su volumen.

—¿Conocía San Juan? Algo contó recién.
—Muy poco, justamente cuando vine a visitar a José Chediack (NdR: ingeniero industrial y empresario agroindustrial argentino, fundador y presidente del Grupo Phrónesis y de la firma SolFrut, asentada en San Juan, que tiene la mayor plantación de olivos de Argentina y la planta de procesamiento de aceite de oliva más grande de Sudamérica), algo que pasó hace unos cuantos años. Me encanta la ciudad y me encantaba este local.

—¿Lo vio cuando vino?
—Cuando vine pasé, obviamente. Yo creo que Libertad ha hecho las cosas muy bien. Desgraciadamente, por las razones de las cuales hablamos, decidió irse. No irse del país. Y gracias a esto van a mejorar el shopping.

—¿Va a haber cambios en el shopping?
—Va a haber cambios. Ellos están comprometidos a hacer más inversiones. En la playa de estacionamiento, por ejemplo. Tener un local de este tamaño y tener una mala playa de estacionamiento es parte de esa mala o buena experiencia de un cliente, desde que entra hasta que sale. Nosotros siempre decimos que es nuestra obligación superar las expectativas de los clientes con calidad, surtido y servicio al mejor precio posible. Y acá, algo muy importante: La Anónima tiene lo que se llama marca propia. El concepto es muy interesante, porque el que produce es otro, no produce La Anónima. Es una persona que dice: “Quiero poner una fábrica de aceite” o lo que sea. Si La Anónima me compra el volumen que necesito, yo no necesito estar haciendo marketing ni una cantidad de cosas que sí tienen que hacer las empresas con marca. Entonces, se puede lograr un producto de la misma calidad de la marca nacional con un 10, 15 o 20 % de descuento.

—Federico, muchas gracias. Muy amable por estos minutos. La posibilidad de tener contacto con quienes manejan el negocio es muy importante para San Juan, que es una provincia chica todavía.
—Chica, pero poderosa.

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