MUNDIAL 2026
Con lo justo, Colombia se metió en octavos de final y puede cruzarse más adelante con la Scaloneta
Colombia está en los octavos de final del Mundial, instancia a la que regresa tras ocho años, luego de su última participación mundialista, la de Rusia 2018. Las decisiones del entrenador argentino Néstor Lorenzo favorecieron que se impusiera a Ghana con contundencia e inteligencia en Kansas City. Le bastó el tanto de Jhon Arias en el primer cuarto de hora, en un 1-0 que resultó mucho más corto en el tanteador que en el juego. El martes se enfrentará a Suiza, el camino que Argentina mira de reojo: de vencer a Egipto, cruzará en cuartos al ganador.
En el Arrowhead Stadium, repleto de colombianos que dieron un importante aporte para que hubiera algo más de 69.000 butacas ocupadas, el seleccionado caribeño fue consciente en todo momento del duelo físico que debía sortear. Los ghaneses habían terminado terceros en el grupo L pero llegaban con la experiencia de haberse cruzado con Inglaterra y Croacia. Sin embargo, la viveza colombiana fue demasiado ante las pocas ideas africanas.
Parecía que la noche de viernes se iniciaba a contramano para los tricolores, con el plan ciertamente tocado: solo cinco minutos pudo estar su centrodelantero Jhon Córdoba en el campo de juego, por una molestia muscular que forzó el ingreso de Luis Suárez. No obstante, cuatro minutos después, entre las Estrellas Negras ocurriría lo mismo con su defensor lateral derecho, Marvin Senaya. Esa curiosa igualdad de contratiempos, paradójicamente, sería fundamental en el desarrollo.
Porque tras la modificación en el equipo rival Colombia abrió el marcador y, sin saberlo, sentenció la historia. El propio Suárez, que debía estar en el área, desbordó por la derecha y envió un fuerte centro para Luis Díaz, que se movió desde el costado izquierdo, liberó la zona del N° 4 ghanés y desconcertó a una defensa que no había terminado de acomodarse. Por allí apareció Arias, en soledad y de arremetida, para definir la pelota que había pasado de largo.
Desde entonces Colombia fue más, en varios aspectos. Peligroso, dominante e inteligente. Hasta el entretiempo se dedicó a no permitirle a Ghana el manejo de la pelota, pero para iniciar el segundo período cambió su postura: Lorenzo dejó en el banco a James Rodríguez y armó un mediocampo más presto a combatir contra el físico conjunto africano. Y contrarrestó lo mínimo que opuso el adversario: Antoine Semenyo apenas logró hilvanar gambetas, que no prosperaron, y el buen ingreso del veloz Issahaku Fatawu fue frenado con firmeza. Ghana no contó tiros en los 90 minutos, y que el combinado caribeño bien pudo marcar algún gol más.