SOLIDARIDAD
La avanzada tecnológica que guía a los rescatistas internacionales en Venezuela
Los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 que devastaron el norte de Venezuela el 24 de junio dejó miles de víctimas y una destrucción que los servicios locales no pudieron absorber solos, pero el desastre también se convirtió en terreno de verificación para la tecnología de salvamento más avanzada de las operaciones internacionales de rescate.
La supervivencia ya no depende únicamente de palas y picos, sino de un arsenal de robótica biomimética, sensores acústicos de inteligencia artificial y sistemas de soporte vital miniaturizados que hasta hace una década solo existían en laboratorios universitarios, informó el diario El Nacional y supo la Agencia Noticias Argentinas. La respuesta internacional, coordinada por el sistema INSARAG de las Naciones Unidas ha movilizado más de 4.500 especialistas de rescate urbano -conocidos como equipos USAR- que operan en turnos de 12 horas sin interrupción.
Entre los grupos rescatistas reconocidos de los paises se encuentran: La Unidad Militar de Emergencias de España y el equipo USAR Suiza lideran las penetraciones profundas en estructuras de alta complejidad, aportando radar de penetración y sistemas de apuntalamiento neumático de última generación. Los Topos mexicanos y el ERT de El Salvador, profesionales en la apertura de microtúneles, llegaron esta vez equipados con exoesqueletos ligeros que reducen hasta un 40% la fatiga muscular al remover escombros en espacios confinados. Los equipos JDR de Japón y THW de Alemania encabezan el despliegue de micro-robótica y los sistemas de escucha sísmica asistida por IA.
"Cada agencia trae algo que las otras no tienen", explicó un coordinador de INSARAG en el puesto de mando de Macuto. "El protocolo nos obliga a integrarlo todo bajo una sola cadena de decisión. Eso, más que cualquier máquina, es lo que salva vidas", agrega el informe del diario El Nacional.
En detalle, estas son las tecnologías aplicadas por los rescatistas:
Robótica biomimética: Las "serpientes robóticas" que operan en La Guaira fueron desarrolladas en universidades japonesas y estadounidenses a partir del estudio del movimiento ofidio. Pueden sortear ángulos imposibles entre vigas colapsadas sin alterar el equilibrio estructural de los escombros circundantes -un error que en un rescate convencional puede desencadenar derrumbes secundarios mortales-. Llevan incorporados micrófonos bidireccionales, cámaras de alta definición y sensores de COâ‚‚ calibrados para detectar la respiración humana en huecos de apenas unos centímetros cúbicos.
Drones de reconocimiento y visión térmica: El espacio aéreo sobre La Guaira está permanentemente ocupado por hexacópteros tácticos equipados con tecnología LiDAR, que construyen modelos 3D de las ruinas y señalan zonas con riesgo inminente de colapso. Sus cámaras FLIR detectan la firma de calor humano a través de varias capas de polvo y materiales ligeros, permitiendo que los equipos terrestres identifiquen los puntos prioritarios antes de mover una sola piedra. El resultado es una reducción drástica del tiempo de localización y, con él, del riesgo para los rescatistas.
Radar UWB y geófonos de IA: El radar de banda ultraancha emite microondas de baja potencia que atraviesan el concreto macizo. Su rebote es procesado por inteligencia artificial para detectar micromovimientos imperceptibles —la expansión del pecho de una persona inconsciente a 10 metros de profundidad— con una precisión que el oído humano no puede alcanzar. Los sensores acústico-sísmicos complementan esta capacidad: triangulando con precisión nanométrica cualquier golpe, rasguño o señal de voz bajo la superficie.
Sistemas umbilicales de soporte vita: Localizar a una víctima es solo el primer paso. La extracción puede tomar entre 12 y 48 horas, y en ese intervalo el riesgo de muerte por síndrome de aplastamiento, deshidratación o hipotermia es real. Para sostener la vida durante ese proceso, los rescatistas utilizan ahora tubos de teflón introducidos a través de perforaciones de láser o taladros de diamante. Por ellos fluyen aire caliente, soluciones de electrolitos, gel nutricional calórico y medicamentos estabilizadores directamente hacia las manos o la boca de la víctima mientras continúan, sin pausa, las labores de liberación.
Hasta el domingo, las cifras oficiales reportaron 6.462 personas rescatadas con vida tras haber superado el umbral crítico de las primeras 72 horas —el límite que durante décadas definió el horizonte de posibilidad en rescate urbano.