MUNDIAL 2026
Pese al subcampeonato, San Juan volvió a abrazar a la Selección con una noche de aplausos y agradecimiento
La derrota dolió. Apenas el árbitro marcó el final del partido, buena parte de los hinchas que habían seguido la definición en la Plaza 25 de Mayo emprendieron el regreso a sus casas, todavía con la tristeza reflejada en los rostros por el sueño mundialista que se había escapado.
Pero esa imagen cambió con el correr de los minutos. Lejos de quedar vacía, la plaza comenzó a recibir a cientos de personas que llegaban desde distintos puntos del Gran San Juan. En autos, motos, camionetas y hasta caminando, familias enteras y grupos de amigos se acercaron con banderas argentinas, camisetas y bombos para brindar un reconocimiento que fue mucho más fuerte que el resultado deportivo.
Poco a poco, el centro sanjuanino volvió a teñirse de celeste y blanco. Los tradicionales cantitos futboleros, los aplausos y los bocinazos acompañaron una reunión espontánea que tuvo un mensaje claro: agradecerle a un plantel que volvió a dejar todo por la camiseta y que, una vez más, consiguió unir a los argentinos detrás de una misma ilusión.
Las caravanas recorrieron las calles céntricas mientras los hinchas celebraban el camino recorrido por el equipo de Lionel Scaloni. Esta vez no hubo festejos por una copa, sino un reconocimiento sincero a un grupo que volvió a competir entre los mejores del mundo y que mantuvo intacta la identificación con la gente.