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Tras una reunión con 40 referentes, gastronómicos hablan de "situación crítica" y piden que se dicte una Ley de Emergencia para el sector
El sector gastronómico de San Juan advierte que atraviesa una situación crítica por la caída del consumo, el aumento de los costos y las dificultades para sostener los locales abiertos. Ante este escenario, referentes del rubro se reunieron esta semana y comenzaron a gestionar un encuentro con autoridades provinciales para solicitar una Ley de Emergencia para el sector.
La primera reunión se realizó este miércoles y contó con la participación de alrededor de 40 referentes gastronómicos, aunque el grupo que representa al sector alcanza a unas 170 personas.
Según explicaron, el objetivo de la convocatoria no fue plantear un conflicto con las autoridades, sino buscar soluciones para los establecimientos que ya cerraron y para aquellos que podrían dejar de funcionar en los próximos meses.
Uno de los datos que generó mayor preocupación fue la cantidad de locales que comenzaron a exhibir carteles de alquiler. Si bien todavía no cuentan con un registro oficial de cierres, los gastronómicos estimaron que más de 30 establecimientos podrían cerrar sus puertas de acá a fin de año si la situación no cambia.
Caída del consumo
Alberto Platero, referente del sector gastronómico, señaló que la situación económica general fue uno de los principales factores que afectaron a la actividad.
Explicó que los establecimientos continuaron afrontando gastos de personal, impuestos y alquileres, mientras que el consumo se redujo considerablemente.
También señaló que en los últimos años se produjo una expansión de la cantidad de cafés y restaurantes, pero que algunos emprendimientos no alcanzaron a consolidarse antes de que comenzara el actual período de menor consumo.
Platero también marcó como una preocupación la competencia de emprendimientos informales que ofrecían alimentos sin las mismas exigencias que debían cumplir los comercios habilitados.
En ese sentido, mencionó la presencia de parripollos y otros puntos de venta instalados en viviendas, rutas o sectores cercanos al centro, que no siempre contaban con las mismas condiciones sanitarias y comerciales que los establecimientos formales.
El gastronómico explicó que, frente a la pérdida de poder adquisitivo, las familias priorizaron los gastos esenciales. “Primero se corta con lo que es la vestimenta, segundo lo que son las salidas”, señaló al analizar el comportamiento de los consumidores.
También sostuvo que la presencia de clientes en algunos bares y restaurantes no necesariamente reflejaba un aumento del consumo. Según describió, en algunas mesas se reunían varias personas y compartían una sola bebida y un plato de comida. Para Platero, el escenario está directamente relacionado con la situación económica que atraviesa el país y con la pérdida de capacidad de consumo.
Piden una Ley de Emergencia
Rubén Miadosqui, propietario de Rocco y uno de los referentes que participó de la reunión, sostuvo que el sector atravesó una situación “bastante complicada” y advirtió por el riesgo de nuevos cierres.
Según explicó, la caída del consumo fue uno de los principales problemas que enfrentaron los establecimientos gastronómicos.
Ante este panorama, los referentes comenzaron a plantear la necesidad de una Ley de Emergencia para el sector gastronómico, con beneficios que permitan reducir el impacto de los costos y ayudar a los comercios a sostener sus actividades.
Miadosqui recordó que durante la pandemia el sector recibió asistencia estatal mediante medidas destinadas a ayudar a las empresas a afrontar parte de los costos laborales. Ahora, los gastronómicos buscan que las autoridades analicen nuevamente herramientas de asistencia, aunque adaptadas a la situación económica actual.