DÍA INTERNACIONAL DE LA CERVEZA
Entre el legado familiar y un oasis en San Juan, dos historias detrás de la cerveza artesanal sanjuanina
La cerveza artesanal puede comenzar de muchas maneras: con una receta improvisada, con unas ollas guardadas en el fondo de una casa o incluso con el recuerdo de un abuelo elaborando vino patero entre parrales. En San Juan, detrás de cada estilo y cada elaboración también hay historias de personas que encontraron en esta bebida una forma de aprender, emprender y disfrutar. En el marco del Día Internacional de la Cerveza, que se celebra cada primer viernes de agosto, dos historias sanjuaninas muestran ese recorrido desde lugares diferentes.
El "Oasis" sanjuanino que encontró Emanuel
Velázquez llegó a la provincia en 2015 junto a su madre y, con el tiempo, la visita se convirtió en una mudanza definitiva. Su vínculo con la cerveza comenzó en 2022, cuando encontró en el fondo de su casa antiguos equipos que su padre utilizaba para elaborar cerveza en Buenos Aires. “Limpiando el fondo de mi casa me encontré con todo para hacer cerveza y ahí le dije a mi papá que me enseñe”, recordó.
A partir de entonces comenzó a capacitarse y a experimentar con distintos estilos, hasta que el hobby se transformó en un proyecto. A fines de 2024 incorporó equipamiento profesional y realizó una Diplomatura en Microcervecería. En enero de 2026 inauguró Oasis, un local ubicado en Hermógenes Ruiz y 9 de Julio. Lo que comenzó como un espacio de recarga de cerveza sumó mesas y una propuesta gastronómica a partir de la respuesta de los clientes.
Actualmente produce entre 700 y 800 litros mensuales y trabaja con estilos como Golden, Scottish y Session IPA. El nombre Oasis nació como una referencia a San Juan y a la idea de encontrar un lugar de descanso en medio del desierto. Su próximo objetivo también está fuera de la provincia: comenzar a competir con sus cervezas en Buenos Aires, no solamente en busca de una medalla sino, principalmente, para recibir la devolución de profesionales y seguir mejorando sus recetas.
Nicolás y una tradición que empezó con su abuelo
Sirvente comenzó a elaborar cerveza en 2016 como hobby, aprendiendo a través de internet y experimentando con pequeñas cantidades. Con el tiempo, aquella actividad se convirtió en Sholken, una producción que mantiene a pequeña escala.
Su historia tiene además una raíz familiar. De chico acompañaba a sus primos a buscar uvas para su abuelo, que elaboraba vino patero. “Nosotros con los primos íbamos y buscábamos la uva de los vecinos”, recordó. Nicolás es licenciado en Enfermería y trabaja en el Hospital Ventura Lloveras, en Sarmiento. La cerveza se convirtió en una actividad paralela y también en un espacio para desconectarse.
Su producción comenzó a recibir reconocimientos: en 2021 fue elegido Segundo Mejor Cervecero Casero de Cuyo y en 2022 obtuvo el premio a Mejor Cervecero de Cuyo. Actualmente trabaja con alrededor de ocho estilos y participa de eventos y competencias. Aunque su proyecto creció, decidió mantener una escala artesanal y evitar llevarlo hacia una producción industrial. Hoy continúa elaborando, vendiendo cerveza y participando de eventos con su equipo, acompañado por su familia. En su fábrica hace prácticamente todo: limpia, cocina, controla la fermentación y se ocupa del proceso completo.
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Dos historias diferentes, pero atravesadas por una misma bebida. Emanuel encontró en San Juan el “oasis” para transformar los equipos de su padre en un emprendimiento, mientras Nicolás convirtió un recuerdo familiar en una forma propia de crear. Para ambos, la cerveza artesanal terminó siendo mucho más que una bebida: es aprendizaje, familia e identidad.